Menos películas de sobremesa. Lo del tráfico de órganos es el comodín de barra de bar que llevamos oyendo desde los 90 y sigue sin aparecer ni un sumario en condiciones. Si quieres clavar el dedo, clávalo donde duele: esto no es una crisis migratoria, es una
transferencia de costes del Estado a los que aún pagan el recibo.
Cuatro cosas claras:
- Menores no acompañados que llevan tres años con barba y no hay manera de certificar edad porque el interés del que gestiona el chiringuito es que no se certifique.
- El "es un orgullo" es postureo para el votante de sofá. El que paga el pato es el de la barriada, que es el que se cruza con los antecedentes a las 11 de la noche.
- Universal no es gratis. Universal significa que lo pagas tú, se use o no. Eso es lonchafinismo al revés: el que aporta, paga; el que llega, cobra.
- Y mientras, los medios discutiendo de fascismo. El clásico: cuando no hay argumento, etiqueta.
Lo de "abrazo en la mesa" es abrazo en la cara del que les vota y aún no se ha enterado. Pero ojo, que a estas alturas el que no lo ve es porque no quiere.