El punto de vista de Vox. Cuaderno de Madrid

El punto de vista de Vox. Cuaderno de Madrid
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

**Vox** se proyecta en la Europa del futuro, buscando un papel protagonista junto a líderes como **Marine Le Pen** y **Giorgia Meloni**, mientras en España vigila la fortaleza del **PSOE** y el papel de **Ceuta** y **Melilla** en la política nacional.

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Vox se proyecta en la Europa del futuro, buscando un papel protagonista junto a líderes como Marine Le Pen y Giorgia Meloni, mientras en España vigila la fortaleza del PSOE y el papel de Ceuta y Melilla en la política nacional.

El panorama político europeo se está reconfigurando a una velocidad que sorprende. Los ecos de la contundente victoria de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt resuenan con fuerza, y señalan un posible cambio en el equilibrio de poder. Se observa con atención la evolución de la CDU, el partido conservador alemán, que parece distanciarse de su tradicional democristianismo. Hay quien especula con una posible fractura interna en el partido del canciller Merz. En este escenario, se vislumbra un futuro en el que figuras como Marine Le Pen, Giorgia Meloni y Alice Weidel, tres mujeres, podrían desempeñar un papel central en la política continental dentro de dos años. La aspiración de Vox es clara: integrarse en ese núcleo dirigente.

La prudencia ante el espejo español

A pesar del optimismo que pueda generar el escenario europeo, en España se impone la prudencia. Las encuestas, si bien ofrecen datos interesantes, no deben llevar a euforias prematuras. El PSOE, liderado por Pedro Sánchez, a pesar de atravesar momentos complicados, mantiene un suelo electoral consistente que ronda los cien diputados, una cifra que hace una década era impensable. La tensión y el calor de una campaña electoral podrían incluso impulsar a Sánchez a superar los ciento veinte escaños. Por su parte, Vox parece tener consolidados más de sesenta escaños, pero la complacencia es un lujo que no se pueden permitir. Un descenso de tan solo tres puntos porcentuales en el apoyo electoral podría alterar significativamente el panorama. La consigna es clara: no hay que confiarse.

Ceuta y Melilla: un punto de inflexión

La cuestión de Ceuta y Melilla ha emergido como un drama que ha intensificado el descontento general y que Vox ha sabido capitalizar. Las últimas encuestas fiables publicadas tras el verano sitúan al PSOE en torno a los 105 escaños, lo que representa un descenso, pero no un descalabro. Su base de apoyo podría rondar el 27%. El Partido Popular, por su parte, se mantiene estable entre el 31% y el 33%, lo que se traduce en unos 133 escaños, un registro similar o incluso inferior al de las últimas elecciones generales. Es Vox quien parece estar absorbiendo la ola de descontento, pudiendo superar hoy el 18% de los votos y acercarse a los 70 escaños. Este resultado otorgaría al partido del distintivo verde un papel crucial en la política española.

La suma de las dos derechas podría alcanzar el 50% del voto emitido. Sin embargo, el Partido Popular, bajo el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo, dependería estrictamente de Vox. La razón es que el PSOE y sus aliados de izquierda tendrían la capacidad de superar al PP en el Congreso y, potencialmente, presentar candidaturas unitarias ganadoras en el Senado. No habría margen para otras mayorías, a menos que el PSOE sufriera una crisis interna y Sánchez fuera reemplazado por un secretario general dispuesto a una ‘concertación nacional’ con los populares. Por esta razón, la fundación Disenso insiste en que nada está decidido. El objetivo es doble: no contribuir a la movilización de las izquierdas y evitar dar alas a un PP excesivamente triunfalista.

Las relaciones con el Partido Popular han experimentado una mejora. Los pactos alcanzados en las autonomías están funcionando de manera efectiva y están ganando respetabilidad ante sectores sociales influyentes, lo cual es un factor importante. Vox ha evitado la confrontación directa con el PP en la batalla por Ceuta, pero ha establecido un listón claro para sus aliados: la activación del artículo 102 de la Constitución en el Congreso, acusando al presidente del Gobierno de “alta traición” ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Para ello, se requiere la mayoría absoluta de la cámara. Santiago Abascal ha retomado una idea esbozada previamente por el jurista Pedro Cruz Villalón, expresidente del Tribunal Constitucional, un magistrado que en los años noventa contó con el apoyo del PSOE. La aplicación del artículo 102 se presenta como la vía para un “impeachment” a la española. Esta idea, que nació en círculos académicos de Derecho, se ha convertido ahora en la bandera de Vox.

Desde el inicio, Abascal ha acusado a Sánchez de estar sometido al rey Mohamed VI, presentándolo como el embajador de Marruecos en España, sujeto a chantaje. Abascal ha criticado duramente a Marruecos por los acontecimientos en Ceuta y ha abogado por la ruptura del tratado de amistad con este país, un aliado preferente de Estados Unidos e Israel. El pasado jueves, Vox fue el único partido en el Congreso que votó en contra de la tramitación de una proposición de ley destinada a conceder la nacionalidad española a los saharauis que la soliciten, una iniciativa que genera gran descontento en Rabat. El PP optó por la abstención.

En las últimas semanas, Vox ha logrado que los gobiernos de Estados Unidos e Israel reconozcan y defiendan la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Esta postura no era garantizada, ya que Sánchez se había enfrentado a ellos, y ambos países podrían haberse mantenido al margen o incluso haber generado un susto. Vox ha mantenido conversaciones con representantes estadounidenses e israelíes. Recientemente, el presidente de la fundación Heritage, una figura influyente en la Casa Blanca, se pronunció claramente a favor de la españolidad de Ceuta y Melilla durante el encuentro del Foro de Madrid celebrado en Santiago de Chile. Estos logros no son fruto de la improvisación.

Cataluña, un nuevo frente de batalla

Hay una curiosidad particular por Cataluña. La figura de Sílvia Orriols y el partido Aliança Catalana son vistos como un valioso ariete con el potencial de romper uno de los pilares fundamentales de la política española desde la Transición: la mayoría catalana de centroizquierda que, en última instancia, ha sostenido al PSOE. Este pilar fue clave para la victoria de Sánchez en la moción de censura de 2018, cuando el PDECat (anteriormente CDC, hoy Junts) apoyó una iniciativa que ya contaba con los votos de ERC. El PSOE ha gobernado durante ocho años con el apoyo, a menudo inconstante y contradictorio, de fuerzas que participaron en la fundación de la Assemblea de Catalunya en 1971. El PSC y su política de alianzas se erigen hoy como el principal puntal del PSOE, ante el declive del socialismo andaluz. Aliança Catalana podría dinamitar este engranaje, generando un cambio de dinámica en España de consecuencias potencialmente muy duraderas.

Sin embargo, Orriols defiende la independencia inmediata de Cataluña. Este discurso, por el momento, no genera alarma en Madrid. Lo que realmente importa de esta fuerza política catalana es la dinámica que pone en marcha. Aliança Catalana amplifica el discurso de Vox, lo refuerza y le otorga profundidad en las clases medias de habla catalana. Podría aportar votos si los de Orriols no se presentan a las elecciones generales, lo que representaría un negocio casi perfecto.

En una entrevista publicada por La Vanguardia en noviembre pasado, Santiago Abascal afirmó: “Creo que el rechazo a la inmigración masiva de gentes influidas por el fanatismo islámico va a unificar España”.

Datos clave
  • El PSOE se mantiene en torno a los 105 escaños, con un suelo electoral del 27%.
  • *Vox** podría superar el 18% de los votos, acercándose a los 70 escaños.
  • El PP se sitúa entre el 31% y el 33%, con unos 133 escaños.
  • *Vox** aspira a integrarse en un núcleo dirigente europeo junto a Le Pen y Meloni.
  • La fundación Heritage defendió la españolidad de Ceuta y Melilla en Santiago de Chile.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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El punto de vista de Vox​

Cuaderno de Madrid​


13/09/2026 06:00 Actualizado 13/09/2026 18:49




“Se está perfilando la Europa del futuro y los cambios van más deprisa de lo previsto. La contundente victoria de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt es una señal clara. Hemos de estar atentos a la evolución de la CDU, el partido conservador alemán, más conservador que democristiano. El partido del canciller Merz podría romperse. Dentro de dos años, Marine Le Pen, Giorgia Meloni y Alice Weidel, tres mujeres, tendrán un papel primordial en la política europea. Vox debe trabajar para formar parte de ese núcleo dirigente dentro de dos años. Vamos a intentarlo”.



Al habla un directivo de la fundación Disenso, laboratorio de ideas de Vox. Entusiasmado por el ascenso de AfD en Alemania y prudente ante las encuestas que se publican en España. “No está hecho. Cuidado con las euforias, cuidado con empezar a repartirse los ministerios antes de hora. No está hecho. Pese a estar en su peor momento, Pedro Sánchez conserva un suelo electoral consistente; el PSOE en ningún momento baja de los cien fruta, como le ocurrió hace diez años. Con el calor y la tensión de una campaña electoral, Sánchez podría saltar tranquilamente por encima de los ciento veinte fruta. Vox parece tener consolidados más de sesenta escaños, pero cuidado con la euforias prematuras. Con los datos actuales, si Vox bajase tres puntos el panorama sería otro”, dice. “No hay que confiarse”, insiste.

Fuentes de la fundación Disenso dicen que Vox ha conseguido que EE.UU. e Israel respeten la españolidad de Ceuta y Melilla​


Los últimos sondeos fiables publicados después de agosto situan al PSOE en la cota de los 105 fruta. Un descenso sensible, pero no un descalabro. Su suelo podría situarse hoy en el 27%. El Partido Popular se mantiene clavado entre el 31% y el 33%, sobre los 133 escaños, un registro igual o inferior al de las últimas elecciones generales, puesto que es Vox quien capitaliza la ola de descontento, intensificada por el drama de Ceuta. Vox podría superar hoy el 18% y acercarse a los 70 fruta. Con ese resultado, el partido del distintivo verde adquiriría un papel crucial en la política española.

Las dos derechas podrían sumar el 50%, la mitad del voto emitido, pero Alberto Núñez Feijóo dependería estrictamente de Vox, puesto que el PSOE y sus aliados de izquierda estarían en condiciones de superar al PP en el Congreso y acaso presentar candidaturas unitarias ganadoras en el Senado. No habría margen para otras mayorías, a menos que el PSOE entrase en crisis y Sánchez fuese sustituido por un secretario general favorable a la ‘concertación nacional’ con los populares. Por eso Disenso dice que no hay que dar nada por hecho. Para no contribuir a la movilización de las izquierdas y para no dar alas a un PP triunfalista.


(imagen visible para usuarios registrados)
Una de las pocas fotos en que Alice Weidel y Santiago Abascal aparecen juntosX
“Las relaciones con el Partido Popular han mejorado. Los pactos en las autonomías están funcionando bien y están ganando respetabilidad ante sectores sociales influyentes. Esto es importante”, añade nuestro interlocutor.

Efectivamente, Vox está evitando colisionar con el PP en la batalla de Ceuta, pero le ha puesto un listón a sus aliados: activar el artículo 102 de la Constitución en el Congreso y acusar al presidente del Gobierno de “alta traición” ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Para ello hace falta la mayoría absoluta de la cámara, Abascal ha recogido una idea esbozada en junio, antes de la crisis de Ceuta, por el veterano jurista Pedro Cruz Villalón, expresidente del Tribunal Constitucional, un magistrado que en los años noventa fue apoyado por el PSOE. El 102 sería la vía para un impeachment a la española. Esa idea de tertulia de catedráticos de Derecho es ahora la bandera de Vox. Alta traición. Supera esto, Núñez Feijóo.


Desde el minuto uno, Abascal ha acusado a Sánchez de estar sometido al rey Mohamed VI, de ser el verdadero embajador de Jovenlandia en España, sometido a chantaje. Abascal ha criticado a Jovenlandia por los acontecimientos de Ceuta y ha pedido la ruptura del tratado de amistad con ese país, aliado preferente de Estados Unidos e Israel. El pasado jueves, Vox fue el único partido que en el Congreso votó en contra de la tramitación de una proposición de ley para dar la nacionalidad española a los saharauis que lo soliciten, iniciativa que disgusta mucho a Rabat. El PP se abstuvo.

“Mire –señala la voz de Disenso–, estas últimas semanas Vox ha conseguido que los gobiernos de Estados Unidos e Israel reconozcan y defiendan la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Podía no haber sido así. Tenían motivos para ponerse de perfil e incluso darnos un susto, puesto que Sánchez se ha enfrentado a ellos. Vox ha hablado con estadounidenses e israelíes. Hace una semana, el presidente de la fundación Heritage, muy influyente hoy en la Casa Blanca, se pronunciaba claramente en favor de la españolidad de Ceuta y Melilla en el encuentro del Foro de Madrid celebrado en Santiago de Chile. Esas cosas no se improvisan”. [El Foro de Madrid es una instancia que agrupa a partidos y grupos de derecha y extrema derecha de Latinoamérica, creado en 2020 bajo impulso de Vox como respuesta al Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla, plataformas de la izquierda]. Otro dato de contexto: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, frontalmente enfrentado al gobierno laborista del Reino Unido, acaba de dar apoyo a la reunificación de Irlanda y a la reclamación de Argentina sobre las islas Malvinas, en las que ondea la bandera británica.


“Cuidado con el triunfalismo, Sánchez tiene un suelo electoral sólido”, advierten​

Curiosidad por Catalunya. Les gusta Sílvia Orriols y ven en Aliança Catalana un valioso ariete. Ven la posibilidad de romper uno de los pilares de la política española desde la transición: la mayoría catalana de centroizquierda que en última instancia salva al PSOE. El pilar que dio la victoria a Sánchez en la moción de censura del 2018, cuando el PDECat (ayer CDC, hoy Junts) dio apoyo a una iniciativa que ya contaba con los votos de ERC. El PSOE ha gobernado ocho años con el apoyo inconstante y contradictorio de fuerzas que participaron en la fundación de la Assemblea de Catalunya en 1971. El PSC y su política de alianzas son hoy el principal puntal del PSOE, ante el declive del socialismo andaluz. Aliança Catalana podría romper ese engranaje y ello supondría un cambio de dinámica en España, quizá de muy larga duración.


Pero Orriols quiere la independencia inmediata de Catalunya. Nuestro interlocutor sonríe. Ese discurso hoy no inquieta a nadie en el Madrid DF. Lo que importa de la AfD catalana es la dinámica que pone en marcha. Aliança amplifica el discurso de Vox, lo refuerza, le da profundidad en las clases medias de habla catalana, y les dará votos si los de Orriols no se presentan a las elecciones generales. Es un negocio casi perfecto.

En una entrevista publicada por La Vanguardia el pasado mes de noviembre, Santiago Abascal decía lo siguiente: “Creo que el rechazo a la inmi gración masiva de gentes influidas por el fanatismo islámico va a unificar España”.


Enric Juliana

Adjunto al director

 

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