SpaceX sale a bolsa: el 93% lo controla Musk y el 7% es para el personal
El 7% de las acciones salen a cotizar. El otro 93% lo controla un único dueño. Así arranca la OPV de SpaceX, una operación que ha levantado ampollas entre los inversores más escépticos. No es una salida a bolsa al uso: se han modificado reglas de mercado para facilitar la colocación, y el peso en índices se ha hinchado para asegurar que los fondos indexados tengan que comprar sí o sí. La jugada, según los análisis más críticos, recuerda a un esquema ponzi con cohetes.
El cuento de la financiación: emitir acciones para pagar el sueño marciano
La empresa dice que emite acciones nuevas para financiarse. Y es cierto: el dinero va a la compañía. Pero lo que no cuenta el relato oficial es que el negocio quema efectivo sin parar. En 2024, SpaceX declaró un beneficio de 791 millones de dólares, pero los expertos señalan que esa cifra es pura contabilidad creativa: incluye ingresos extraordinarios, créditos fiscales y otros ajustes. En 2025, las pérdidas ascendieron a 4.937 millones. El único activo que genera caja real es Starlink, pero sus costes de lanzamiento y mantenimiento se comen gran parte de los ingresos. No hay flujo de caja libre positivo que justifique una valoración de cientos de miles de millones.
El mismo manual que Astroc, pero con cohetes
El paralelismo con el caso Astroc (Enrique Bañuelos) es casi obsceno. Entonces se vendía humo de crecimiento infinito en el ladrillo; ahora se vende humo marciano. El mecanismo es idéntico: narrativa, colocación de acciones a los incautos, salida de los insiders. La diferencia es que Musk tiene cohetes de verdad y una legión de seguidores que lo defienden como si fuera un mesías. Pero el truco es el mismo: mientras entre dinero nuevo, el castillo se mantiene. Algunos recuerdan el caso Terra: llegó a valer 157 euros y no era más que un portal de internet. ¿Cuánto vale realmente SpaceX?
FOMO, volatilidad y el día del juicio
En la salida, se espera un subidón brutal. El pánico a perderse el tren (FOMO) creará velas alcistas espectaculares. Después, las caídas. Muchos se quedarán pillados comprando en los máximos. La acción ha oscilado entre 115 y 225 dólares en pocos días sin que la empresa haya cambiado ni un ápice. Como bien dijo un analista, la humanidad es muy cachonda. El valor no son los beneficios –que apenas existen–, es el deseo. Y cuando el deseo se acaba, el castillo de naipes se derrumba. Veremos si el 7% de SpaceX acaba siendo el timo más caro de la historia o una simple anécdota en la carrera espacial de Elon Musk.