El PE frena Mercosur: 334 votos para remitirlo al TJUE
¿Está muerto el acuerdo UE-Mercosur o solo en el congelador? La votación en el Parlamento Europeo responde con un “depende”. Por 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, la Eurocámara ha aprobado remitir el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que dictamine sobre su compatibilidad con el derecho comunitario. No es una paralización definitiva, pero es un freno de manual: la justicia europea nunca corre.
Dos votaciones, dos destinos: 334-324 y 225-402
La resolución ganadora nació de The Left, la formación que aglutina a Podemos y Sumar. La ultraderecha de Patriotas por Europa, con Vox dentro, intentó ir más lejos con una iniciativa para tumbar el acuerdo sin contemplaciones, pero fue rechazada por 225 votos a favor, 402 en contra y 13 abstenciones. La diferencia entre ambas propuestas es esencial: enviar al TJUE es un freno que puede durar meses; matar el acuerdo es un tiro en la nuca. El Parlamento ha elegido la vía lenta, y no por buenismo.
El extraño bloque del freno: de Sumar a Vox
El mapa político español ha quedado irreconocible. Vox, ERC, Compromís, BNG y Sumar votaron a favor de la remisión; PP, PSOE y PNV, en contra. La disciplina de grupo saltó por los aires: los intereses nacionales mandan. Francia votó casi en bloque a favor, presionada por las protestas del sector agrícola; España y Alemania sostuvieron el pacto. La coincidencia entre la izquierda y la extrema derecha es la mejor prueba de que la batalla por Mercosur ha dejado de ser ideológica para ser puramente territorial.
Cláusulas espejo, humo y protestas en febrero
Lo más incómodo para el relato oficial es que la remisión al TJUE no es un triunfo del campo europeo. Las famosas cláusulas espejo, vendidas por PP y PSOE como la salvaguarda definitiva, han quedado en el texto final de la Comisión como una declaración de intenciones sin mecanismo de sanción creíble. La Comisión ya ha aprobado el texto definitivo del acuerdo y, mientras tanto, las protestas del sector primario se preparan para febrero. El rechazo frontal al pacto sigue ahí, con los agricultores en la calle y los partidos haciendo el pino para ver quién se apunta el tanto.
La jugada perfecta sería esta: que el TJUE tarde lo suyo y que el acuerdo entre en vigor cuando las portadas ya no hablen de ello. Huele a estrategia de maquillaje, pero el tablero electoral europeo está tan fragmentado que la remisión judicial puede ser la única manera de ganar tiempo sin quemar a nadie. Al final, todos votan según su conveniencia y la coherencia se queda en la puerta de la Eurocámara. Mientras, el campo mira, escéptico, y hace sus propios cálculos. La próxima vez que alguien pregunte si Mercosur está paralizado, mire al calendario del TJUE y sonría.