Elecciones del 29N: los programas de vivienda, medidos con la misma vara
Todos los partidos van a llevar la vivienda en cabeza de sus programas, y todos van a decir que la solucionan. Este hilo va a pasar cada programa, según se vaya publicando, por la misma vara, una que estaba escrita y publicada meses antes de que nadie conociera una línea de lo que se iba a prometer. Y antes de abrir ningún programa de 2026, pasa también por la misma vara los de 2023, con tres años de resultados detrás.
La vara es el decálogo del hilo El mercado de la vivienda bajo siete llaves: diez medidas en cuatro bloques, con los enunciados fijados a finales de junio y el conjunto publicado entero el 27 de julio. Ningún enunciado se ha tocado desde entonces; lo que ha cambiado figura en un registro de enmiendas público, con fecha y con el caso que obligó a cada cambio. La versión resumida, con el mapa de qué candado abre cada llave, está en El decálogo en corto.
Aguas arriba y aguas abajo
Aguas abajo están las medidas que actúan sobre el parque ya construido y sobre quién paga y quién cobra dentro de él: ayudas a la compra o al alquiler, avales, deducciones, topes de renta, prórrogas de contratos, vetos a determinados compradores. Pueden aliviar a alguien, a veces mucho, y alguna moviliza parque que estaba fuera de uso; pero por sí solas no quitan los bloqueos que impiden añadir viviendas, y cuando la oferta no responde la ayuda tiende a acabar en el precio. Por eso cada propuesta se anota según lo que haga de verdad, una cosa o varias a la vez: aumentar el parque, movilizar el que ya existe o redistribuir el acceso al que hay.
Aguas arriba están las que tocan el motivo por el que la oferta no responde: el suelo que se retiene porque esperar sale gratis, la plusvalía que crea una recalificación y no vuelve a lo público, el planeamiento y las licencias que se eternizan, y un crédito y un régimen fiscal que premian comprar lo que ya existe frente a construir lo que falta.
Un criterio une a las diez medidas: ninguna topa precios por decreto y ninguna se limita a liberalizar suelo; todas cambian el incentivo del actor que tiene una decisión en la mano y sale ganando si no la toma. Y otro las atraviesa: una vivienda no cuenta como respuesta al déficit por existir ni por cambiar de manos, cuenta si añade lo que falta en tipo, en régimen y en precio.
Los diez enunciados, tal como están publicados:
Encarecer la retención del suelo.
(1) Impuesto anual sobre el suelo residencial servido y sin edificar.
(2) Transformar el IBI en un impuesto sobre el valor del suelo.
(3) Penalización real de la vivienda vacía a valor de mercado.
Devolver a lo público el valor que crea lo público.
(4) Captura de la plusvalía de recalificación: efectiva, homogénea y trazable.
(5) Suelo público en derecho de superficie, en lugar de venderlo.
Quitar el poder de bloqueo al actor capturado.
(6) Plazos máximos vinculantes, con informes simultáneos y subrogación automática.
(7) Que cumplir sea suficiente: derecho a construir reglado sobre reglas claras.
Tocar al crédito y al régimen fiscal de los capturadores.
(8) Crédito para conservar, no solo para vender.
(9) Que el privilegio fiscal se gane construyendo.
(10) Que mudarse cueste menos que ampliar cartera.
Cómo se mide cada programa
- Cuenta lo que está escrito en el programa, con su página. Lo dicho en mítines, entrevistas o redes va aparte y marcado como declaración, porque solo el texto se puede comprobar contra el texto.
- A cada propuesta se le hacen las tres preguntas de siempre: contra qué medida se mide, qué candado toca y cuál deja intacto. Cae así en una de tres columnas: coincide con alguna medida, va en dirección contraria, o hace algo que el decálogo no recoge. Dentro de las coincidencias se distingue la completa de la parcial, diciendo qué pieza del mecanismo falta (acortar plazos sin consecuencia por incumplirlos apunta a la medida 6, pero no la cumple). Y el silencio de un programa sobre una medida no se cuenta como propuesta contraria.
- Tres preguntas más: si aumenta el parque, moviliza viviendas existentes o redistribuye el acceso, una cosa o varias a la vez; quién se queda con la renta si se aplica; y quién tiene la competencia para aplicarla y con qué instrumento concreto se compromete el partido, porque un programa estatal puede prometer una ley básica o una financiación condicionada, pero no ordenar un expediente municipal.
- La vara no presume que las diez medidas agoten las soluciones. Si un programa propone un mecanismo distinto que resuelve un bloqueo real, se analiza por sus propios méritos aunque no encaje en ninguna, y si descubre un hueco de la vara, el hueco va al registro de enmiendas.
- La vara es la misma para todos y con el mismo listón. Los partidos entran por orden de publicación, no de tamaño ni de afinidad.
- Nada de esto es una recomendación de voto. Se mide la propuesta de vivienda, no al partido ni a quien lo vota; un programa puede salir bien parado aquí y mal en todo lo demás, o al revés.
La hipótesis, por adelantado
Antes de abrir ningún programa, lo esperable es que casi todo caiga aguas abajo, en todos los colores. La razón está desarrollada en la serie del atractor (Dos países, el mismo sitio; El atractor: quién sostiene el equilibrio; Aguas abajo, a quién llega la ayuda; El otro atractor).
Con algo más de siete de cada diez hogares viviendo en casa propia, las medidas políticamente más fáciles son las que no exigen que baje el precio de lo ya comprado. Son hogares, no votantes, y la serie del atractor desarrolla por qué esa mayoría residencial se traduce en un incentivo político; aquí basta con la consecuencia. Partidos que no se parecen en nada acaban ofreciendo un menú muy parecido: más ayuda a la demanda, más vetos sobre quién compra, alguna liberalización sin captura de plusvalía y muy poco sobre el suelo que espera.
Es una predicción, y como tal puede fallar. Si los programas la desmienten, el compendio final lo dirá con la misma vara. El segundo mensaje de este hilo la pone a prueba con los programas de 2023, que ya tienen tres años de aplicación encima.
Índice
- 2023: lo prometido, lo hecho y lo que pasó.
(I) Cada partido donde ha gobernado y (II) Lo que hicieron las medidas que sí se aplicaron.
- Frente Amplio: pendiente
- Podemos: pendiente
- PP: pendiente
- PSOE: pendiente
- Se Acabó La Fiesta: pendiente
- Vox: pendiente
- Partidos de ámbito autonómico con candidatura propia al Congreso (Alhora, BNG, Coalición Canaria con Primero Canarias, Coalición Existe, Compromís-Front Valencià, EH Bildu, ERC, Geroa Bai, Junts, PNV, Soria ¡Ya!): pendiente
- Compendio final: pendiente
Los partidos de 2026 van en orden alfabético hasta que publiquen; después, cada uno con su enlace y su fecha. La lista sale de las candidaturas proclamadas en el BOE del 3 de noviembre; si alguna se queda fuera por error, se añade. Los errores que aparezcan, sean de lectura del programa o del análisis, se corrigen a la vista y con marca. Si los encuentra alguien del hilo, con su nombre.
Todos los partidos van a llevar la vivienda en cabeza de sus programas, y todos van a decir que la solucionan. Este hilo va a pasar cada programa, según se vaya publicando, por la misma vara, una que estaba escrita y publicada meses antes de que nadie conociera una línea de lo que se iba a prometer. Y antes de abrir ningún programa de 2026, pasa también por la misma vara los de 2023, con tres años de resultados detrás.
La vara es el decálogo del hilo El mercado de la vivienda bajo siete llaves: diez medidas en cuatro bloques, con los enunciados fijados a finales de junio y el conjunto publicado entero el 27 de julio. Ningún enunciado se ha tocado desde entonces; lo que ha cambiado figura en un registro de enmiendas público, con fecha y con el caso que obligó a cada cambio. La versión resumida, con el mapa de qué candado abre cada llave, está en El decálogo en corto.
Aguas arriba y aguas abajo
Aguas abajo están las medidas que actúan sobre el parque ya construido y sobre quién paga y quién cobra dentro de él: ayudas a la compra o al alquiler, avales, deducciones, topes de renta, prórrogas de contratos, vetos a determinados compradores. Pueden aliviar a alguien, a veces mucho, y alguna moviliza parque que estaba fuera de uso; pero por sí solas no quitan los bloqueos que impiden añadir viviendas, y cuando la oferta no responde la ayuda tiende a acabar en el precio. Por eso cada propuesta se anota según lo que haga de verdad, una cosa o varias a la vez: aumentar el parque, movilizar el que ya existe o redistribuir el acceso al que hay.
Aguas arriba están las que tocan el motivo por el que la oferta no responde: el suelo que se retiene porque esperar sale gratis, la plusvalía que crea una recalificación y no vuelve a lo público, el planeamiento y las licencias que se eternizan, y un crédito y un régimen fiscal que premian comprar lo que ya existe frente a construir lo que falta.
Un criterio une a las diez medidas: ninguna topa precios por decreto y ninguna se limita a liberalizar suelo; todas cambian el incentivo del actor que tiene una decisión en la mano y sale ganando si no la toma. Y otro las atraviesa: una vivienda no cuenta como respuesta al déficit por existir ni por cambiar de manos, cuenta si añade lo que falta en tipo, en régimen y en precio.
Los diez enunciados, tal como están publicados:
Encarecer la retención del suelo.
(1) Impuesto anual sobre el suelo residencial servido y sin edificar.
(2) Transformar el IBI en un impuesto sobre el valor del suelo.
(3) Penalización real de la vivienda vacía a valor de mercado.
Devolver a lo público el valor que crea lo público.
(4) Captura de la plusvalía de recalificación: efectiva, homogénea y trazable.
(5) Suelo público en derecho de superficie, en lugar de venderlo.
Quitar el poder de bloqueo al actor capturado.
(6) Plazos máximos vinculantes, con informes simultáneos y subrogación automática.
(7) Que cumplir sea suficiente: derecho a construir reglado sobre reglas claras.
Tocar al crédito y al régimen fiscal de los capturadores.
(8) Crédito para conservar, no solo para vender.
(9) Que el privilegio fiscal se gane construyendo.
(10) Que mudarse cueste menos que ampliar cartera.
Cómo se mide cada programa
- Cuenta lo que está escrito en el programa, con su página. Lo dicho en mítines, entrevistas o redes va aparte y marcado como declaración, porque solo el texto se puede comprobar contra el texto.
- A cada propuesta se le hacen las tres preguntas de siempre: contra qué medida se mide, qué candado toca y cuál deja intacto. Cae así en una de tres columnas: coincide con alguna medida, va en dirección contraria, o hace algo que el decálogo no recoge. Dentro de las coincidencias se distingue la completa de la parcial, diciendo qué pieza del mecanismo falta (acortar plazos sin consecuencia por incumplirlos apunta a la medida 6, pero no la cumple). Y el silencio de un programa sobre una medida no se cuenta como propuesta contraria.
- Tres preguntas más: si aumenta el parque, moviliza viviendas existentes o redistribuye el acceso, una cosa o varias a la vez; quién se queda con la renta si se aplica; y quién tiene la competencia para aplicarla y con qué instrumento concreto se compromete el partido, porque un programa estatal puede prometer una ley básica o una financiación condicionada, pero no ordenar un expediente municipal.
- La vara no presume que las diez medidas agoten las soluciones. Si un programa propone un mecanismo distinto que resuelve un bloqueo real, se analiza por sus propios méritos aunque no encaje en ninguna, y si descubre un hueco de la vara, el hueco va al registro de enmiendas.
- La vara es la misma para todos y con el mismo listón. Los partidos entran por orden de publicación, no de tamaño ni de afinidad.
- Nada de esto es una recomendación de voto. Se mide la propuesta de vivienda, no al partido ni a quien lo vota; un programa puede salir bien parado aquí y mal en todo lo demás, o al revés.
La hipótesis, por adelantado
Antes de abrir ningún programa, lo esperable es que casi todo caiga aguas abajo, en todos los colores. La razón está desarrollada en la serie del atractor (Dos países, el mismo sitio; El atractor: quién sostiene el equilibrio; Aguas abajo, a quién llega la ayuda; El otro atractor).
Con algo más de siete de cada diez hogares viviendo en casa propia, las medidas políticamente más fáciles son las que no exigen que baje el precio de lo ya comprado. Son hogares, no votantes, y la serie del atractor desarrolla por qué esa mayoría residencial se traduce en un incentivo político; aquí basta con la consecuencia. Partidos que no se parecen en nada acaban ofreciendo un menú muy parecido: más ayuda a la demanda, más vetos sobre quién compra, alguna liberalización sin captura de plusvalía y muy poco sobre el suelo que espera.
Es una predicción, y como tal puede fallar. Si los programas la desmienten, el compendio final lo dirá con la misma vara. El segundo mensaje de este hilo la pone a prueba con los programas de 2023, que ya tienen tres años de aplicación encima.
Índice
- 2023: lo prometido, lo hecho y lo que pasó.
(I) Cada partido donde ha gobernado y (II) Lo que hicieron las medidas que sí se aplicaron.
- Frente Amplio: pendiente
- Podemos: pendiente
- PP: pendiente
- PSOE: pendiente
- Se Acabó La Fiesta: pendiente
- Vox: pendiente
- Partidos de ámbito autonómico con candidatura propia al Congreso (Alhora, BNG, Coalición Canaria con Primero Canarias, Coalición Existe, Compromís-Front Valencià, EH Bildu, ERC, Geroa Bai, Junts, PNV, Soria ¡Ya!): pendiente
- Compendio final: pendiente
Los partidos de 2026 van en orden alfabético hasta que publiquen; después, cada uno con su enlace y su fecha. La lista sale de las candidaturas proclamadas en el BOE del 3 de noviembre; si alguna se queda fuera por error, se añade. Los errores que aparezcan, sean de lectura del programa o del análisis, se corrigen a la vista y con marca. Si los encuentra alguien del hilo, con su nombre.
El decálogo resumido, con los diez enunciados y el mapa de qué candado abre cada llave: El decálogo en corto. El registro de enmiendas, con lo que ha cambiado desde junio y por qué: aquí.
La convocatoria: Elecciones Generales de 29 de noviembre de 2026 (Oficina del Censo Electoral, INE), con el Real Decreto 806/2026, de 5 de octubre, de disolución y convocatoria.
El resto: el porcentaje de hogares en vivienda propia es de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE de 2025 (73,3%), y los argumentos de la hipótesis están desarrollados, con sus fuentes, en los cuatro posts de la serie del atractor enlazados arriba.
La convocatoria: Elecciones Generales de 29 de noviembre de 2026 (Oficina del Censo Electoral, INE), con el Real Decreto 806/2026, de 5 de octubre, de disolución y convocatoria.
El resto: el porcentaje de hogares en vivienda propia es de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE de 2025 (73,3%), y los argumentos de la hipótesis están desarrollados, con sus fuentes, en los cuatro posts de la serie del atractor enlazados arriba.
