El 53,1% votaría república y el 44,7%, monarquía
En el contexto del sondeo de forma de Estado difundido por ElectoPanel, los datos apuntan a una mayoría republicana en un hipotético referéndum:
el 53,1% votaría república frente al 44,7% que optaría por la monarquía. El sondeo, dividido en tres entregas, también señala que
más del 65% de los españoles estaría a favor de celebrar una consulta sobre la forma de Estado y que la
Casa Real obtiene una valoración media de
4,4 sobre 10. La discusión derivó pronto hacia el encaje institucional de la Corona y hacia la viabilidad política de una consulta.
Qué dicen los datos del sondeo de ElectoPanel
El sondeo se publicó en tres tandas. La primera, fechada el 7 de agosto, recoge que
más del 65% de los españoles estaría a favor de un referéndum entre monarquía y república. La segunda, del 8 de agosto, apunta a que
los republicanos superarían a los partidarios de la monarquía en una hipotética consulta. La tercera, del 9 de agosto, valora a la Casa Real de los Borbones con un
4,4 sobre 10.
La comparación con el resto de Europa aparece en el arranque de la conversación:
tenemos la monarquía con menos apoyo de toda Europa. El dato se usa como titular, aunque el sondeo no ofrece series comparadas con otros países. Lo que sí ofrece es un diferencial de
8,4 puntos entre las dos opciones, suficiente para que la pregunta deje de ser retórica.
El argumento del dique contra los independentistas
Una de las corrientes que recorre la discusión sostiene que la monarquía se defiende
solo como dique contra los indepes. Es decir, la utilidad de la institución no estaría en su legitimidad democrática sino en su función de contención frente a los proyectos secesionistas. Quien sostiene esa posición añade que, si no existieran esos proyectos, la monarquía no tendría razón de ser.
Frente a eso, la objeción más repetida es que
hay más separatismo ahora con los Borbones que con Franco, una afirmación atribuida al jurista Antonio García-Trevijano y recuperada en la conversación. Si el dique no contiene, el argumento funcional se cae. La discusión no llega a resolverse: unos piden datos de apoyo territorial y otros responden que el problema no es la Corona sino el modelo autonómico.
El coste institucional y el papel diplomático
Otra línea de análisis pone el foco en lo que se perdería sin Corona. Se argumenta que
el poder diplomático, representativo y protocolario de la Jefatura del Estado tiene un peso difícil de sustituir para una potencia media como España, especialmente en las relaciones con las repúblicas iberoamericanas. En círculos diplomáticos, se dice, esa función se da por descontada.
En contra pesa el argumento del coste y del rendimiento. La valoración de
4,4 sobre 10 se lee como un suspenso ciudadano, y hay quien recuerda que la institución no se somete a las urnas. El sondeo no mide si ese suspenso se traduciría en voto, pero la coincidencia con el 53,1% republicano invita a pensarlo.
Quién sostiene a la monarquía y quién la cuestiona
El mapa de apoyos que dibuja la conversación es incómodo para el relato oficial. Se sostiene que
la monarquía seguiría en pie mientras la apoye el PSOE, que actuaría como sostenedor principal. Es decir, el eje izquierda-derecha no explicaría el mantenimiento de la institución: la clave estaría en el cálculo de estabilidad del partido que gobierna.
También aparece la paradoja de votantes de partidos minoritarios que defienden la Corona pese a las posiciones de esas formaciones. Y la acusación recurrente de que
la izquierda trataría de adueñarse de una hipotética república, como habría ocurrido con otras causas. Ese temor, más que la defensa del rey, explicaría parte del apoyo conservador a la institución.
Qué pasaría si se convocara el referéndum
La pregunta sobre la forma de Estado abre el debate sobre el procedimiento. Se plantea que
el tipo de república se decidiría después, en una asamblea constituyente que redactara una nueva Constitución y la sometiera a votación. Es el modelo clásico, pero nadie concreta plazos ni mayorías.
El escenario más repetido es el de la ruptura. Se afirma que
si hay referéndum, habrá guerra, y se recuerda que en 1978 se votó entre monarquía absoluta y monarquía constitucional, no entre monarquía y república. La objeción es que la Constitución se aprobó en referéndum con un artículo que define la forma política del Estado como monarquía parlamentaria. El punto exacto donde el análisis se atasca es este: si el 53,1% votara república, ¿quién convoca, quién acepta el resultado y con qué mayoría se reforma la Constitución? Nadie lo responde.