Mouliaá suma testimonios contra Errejón: «Es un depravado»
Elisa Mouliaá no está sola. Al menos dos mujeres más han contactado con ella para decirle que vivieron episodios similares con Íñigo Errejón, según los mensajes que la actriz ha hecho circular y que se han reproducido en el seguimiento público del caso. Una de esas mujeres sostiene que su expareja, amigo del político, la dejó sorda de un oído y con costillas rotas, y añade que tiene «vídeos de Íñigo deplorables». La otra relata que sospecha que le pusieron algo en la bebida: al día siguiente, solo flashes.
El caso, todavía en instrucción, ha dejado de ser una denuncia individual para convertirse en un goteo de testimonios cruzados. Y en un problema político de primer orden para quien construyó buena parte de su capital público sobre la bandera de creer a las víctimas.
Qué dicen los nuevos testimonios que llegan a Mouliaá
El primero de los relatos, difundido como resumen de una conversación privada, es el de una mujer que asegura haber abierto «una guerra abierta» contra Errejón hace unos dos años, cuando, dice, se percató de «lo que era en realidad». Su testimonio incluye una advertencia a la actriz: que no está sola y que no se imagina cosas. Describe al político como un manipulador capaz de hacer creer a cualquiera que jamás le haría algo así, y habla de una «psicopatía aterradora» cuando, sostiene, se junta el puzle.
El segundo mensaje, transcrito literalmente, viene de una persona que dice haber sido pareja de uno de los mejores amigos de Errejón. Afirma que su expareja la dejó sorda de un oído y con costillas rotas, y que conserva grabaciones del político en estado deplorable. Menciona también un vídeo en el que, supuestamente, Errejón llega a un local con el coche del partido tras haber bebido, golpeando los vehículos de delante y de detrás hasta tener que aparcar en otra zona.
Ninguno de estos relatos ha sido validado judicialmente. Son testimonios de parte, difundidos en el contexto de una causa abierta, y así deben leerse.
La pregunta del juez: creer a las víctimas cuando el señalado eres tú
El instructor del procedimiento, Adolfo Carretero, preguntó a Errejón por una contradicción que el propio caso ha puesto encima de la mesa. Le recordó que él defendía que había que creer las denuncias de las mujeres, y que ahora, cuando le toca, trata de desmontarlas. Es el núcleo político del asunto: la doctrina del «yo sí te creo» aplicada al que la predicaba.
A eso se suma el dato que más incomoda en su propio espacio: según estos relatos, el político habría acudido a manifestaciones del 8M mientras, siempre según las acusaciones, se comportaba de forma incompatible con lo que allí se reivindicaba.
Qué se discute en la calle: prueba, relato y doble rasero
La conversación pública se ha partido en varias corrientes. Una sostiene que, hasta que no haya una resolución judicial, lo único sólido son indicios y versiones, y que el juicio mediático ya ha condenado antes de tiempo. Otra responde que la presunción de inocencia se invoca aquí con un entusiasmo que no se aplicaba cuando los señalados eran otros, y que el criterio debería ser el mismo para todos.
Hay una tercera línea, más incómoda para el propio Errejón: la que recuerda que él mismo contribuyó a diseñar el marco legal que ahora se le aplica, y que la ley de garantía integral de la libertad sexual —conocida como la ley del solo sí es sí— fue bandera de su espacio político. Que ahora pida garantías se lee, en ese sector, como una rendición de cuentas.
Y una cuarta, transversal, apunta al sistema: la sensación de que el tratamiento mediático y judicial depende menos de los hechos que del carné. Que unos pasan por comisaría y otros no. Es la sospecha que recorre cualquier caso con nombre propio, y que aquí se ha disparado.
El vídeo del coche y el resto de la lista
Entre los materiales que estas mujeres dicen tener, el más citado es el del aparcamiento. Un vídeo en el que, según el relato, Errejón llega conduciendo un vehículo del partido tras haber bebido y golpea los coches que tiene delante y detrás. El episodio, de confirmarse, mezclaría dos planos: el privado y el uso de recursos públicos.
La lista de testimonios que la actriz dice haber recibido incluye también a otras mujeres con las que, siempre según estas versiones, el político habría estado. La cifra exacta no está cerrada. Cada nuevo relato añade una pieza y ninguna, por ahora, ha llegado a una resolución firme.
Qué puede pasar ahora
El procedimiento sigue en instrucción. Errejón mantiene su defensa y no ha sido condenado por ninguno de los hechos que se le atribuyen. La causa avanza sin que haya una fecha clara para el final, y el goteo de testimonios, si continúa, puede reabrir el caso mediático cada pocas semanas.
Lo previsible es que el asunto se judicialice del todo: que las partes pidan diligencias, que se aporten o se descarten los vídeos y que los testimonios pasen el filtro que hasta ahora no han pasado. Si alguno de esos materiales se acredita, el caso cambia de naturaleza. Si no, quedará como un capítulo más de la guerra política española, con acusaciones cruzadas y sin sentencia. La política, mientras, ya ha cobrado su factura.