Los vecinos de Chueca sitúan el trapicheo a la puerta de San Antón
Orines y heces en la vía pública, peleas a la hora del desayuno y trapicheos de drogas a la puerta de la iglesia. Es el cuadro que un grupo de vecinos de Chueca y del barrio de Justicia, en Madrid, atribuye a la actividad diaria de la parroquia de San Antón —gestionada por el Padre Ángel— y a un centro de adicciones situado en la calle Hermanos Álvarez Quintero. El malestar ha escalado hasta el punto de que algunos residentes califican el templo de «narcoiglesia», un término recogido por El Mundo y que resume la tensión acumulada entre la parroquia y su entorno inmediato.
Qué denuncian los vecinos de Chueca y Justicia
Sobre el papel, el problema no es nuevo. Según sostiene un participante del foro, la parroquia de San Antón y sus alrededores arrastran problemas desde hace años y las administraciones casi nunca han hecho caso a los vecinos. Frente a esa lectura circula otra tesis, también de un usuario del foro: el pulso no lo habrían levantado los vecinos de siempre, sino los nuevos propietarios que han pagado precios altos por pisos en la calle Hortaleza y ahora descubren la cara menos amable del centro de Madrid. En medio de todo ello aparece el Padre Ángel, que, según otro comentario, tiene mucha fuerza en Madrid, lo que dificulta cualquier intervención municipal.
Un conflicto que desborda lo religioso
El foco desborda el ámbito estrictamente religioso. Un participante sostiene que en los ambientes de ocio y de intercambio de parejas existe un consumo de alcohol y drogas «descontrolado» y que dinámicas similares se dan en locales repartidos por otras zonas de la capital, con la diferencia de que allí la actividad no sale a la vía pública. Ahí estaría el nudo del asunto: lo que dentro de un establecimiento es una actividad privada, al salir a la acera se convierte en un problema de convivencia.