Buffy Cazavampiros: ¿fue la serie pionera del feminismo o un producto de su tiempo?
Veinticinco años después de su estreno, 'Buffy the Vampire Slayer' sigue generando división. La serie, que puso a una adolescente rubia como salvadora del mundo, es para unos un icono feminista adelantado a los 90 y para otros el arquetipo de la 'superwoman' vacío que luego saturaría la cultura pop.
La fórmula Whedon: heroína imbatible
Joss Whedon construyó un patrón que repitió hasta la saciedad: una mujer joven, poderosa, que arrasa con cualquier amenaza. En Buffy, la protagonista derrota vampiros y demonios, pero también carga con defectos en su vida personal —relaciones fallidas, responsabilidades imposibles—. Ese matiz, según algunos análisis, la diferenciaba del cliché de 'mujer perfecta'.
Sin embargo, el mismo esquema se repitió en 'Dollhouse' con Eliza Dushku, con resultados mucho más pobres. La crítica señala que Whedon no supo evolucionar: su idea de feminismo se limitaba a una chica que da patadas. La serie, además, degeneró hacia tramas absurdas como 'el colegio de cazadoras' en su sexta temporada, lo que para muchos fue el síntoma de que el concepto se había agotado.
¿Proto-woke antes de tiempo?
Voces más escépticas sitúan a Buffy como precursora del 'wokismo' actual. La misma estructura de 'mujer que lo puede todo sin ayuda masculina' se repite hoy en decenas de producciones. 'Embrujadas' —se ha señalado— siguió la misma estela. La discusión no es menor: ¿estaba Buffy realmente rompiendo moldes o estaba creando el molde que luego se convertiría en eslogan? La respuesta quizá no importe tanto como el hecho de que, treinta años después, sigamos sin ponernos de acuerdo.