Drones en España: chasis sí, motores se compran fuera
¿Es nula la capacidad española en drones? No exactamente, pero tampoco la autosuficiencia que algunos venden. El debate sobre si España podría sostener una guerra de drones contra Marruecos deja un retrato incómodo: la parte fácil parece resuelta y la difícil, no.
Impresora 3D sí, motor y cámara no
Según un forero, el chasis de un dron kamikaze cabe en una impresora 3D doméstica. Se le acopla una carga —para otro participante, una granada de mortero de 50 o 60 mm basta contra soldados y vehículos ligeros— y ya vuela. En Ucrania y Rusia, añade el primero, se producen casi en la zona de contacto, tan rápido como trabaje la impresora. Esa parte no exige un complejo militar ni un polvorín.
El problema, sostiene otro forero, es todo lo demás. Motores, cámaras, sistemas de guiado y el hilo de los drones filoguiados se compran fuera. Quien sostiene que la capacidad es limitada apunta a ese cuello de botella y recuerda cuánto se tardó en conseguir mascarillas —un trozo de tela con dos hilos— durante la pandemia.
El supermercado de la guerra
Si España necesitara drones de verdad, el escenario que describen algunos foreros es de compra urgente, no de fabricación nacional. El símil que circula es el del asalto al supermercado: nadie mantiene stock porque mantenerlo cuesta dinero, y el día que hace falta lo pide quien pasa revista a la tropa. La producción casera, mientras tanto, se compara con un montón de arroyos que desembocan en un Amazonas más que con una cadena industrial.
Hay quien rebaja la ambición y sostiene que para el escenario previsible sobra con poco: un aparato capaz de cargar una granada de mortero y volar bajo. Otros responden que el dron barato se aprende a manejar rápido, pero que sin componentes comprados no hay ni dron ni lección. Y una tercera línea, más cínica, confía en que todo se arregle comprando cuando el problema ya esté encima.
Fabricar el esqueleto es un tutorial de YouTube. Fabricar el ecosistema es otra cosa. Queda el consuelo, dicen, de los drones inclusivos, solidarios y sostenibles. Sin carga explosiva, eso sí.