Kiev y Odesa en alerta máxima ante una operación de 40 días
Noche de drones sobre
Ucrania.
Kiev, Odesa y la localidad de Borodyanka registraron impactos tras una oleada de ataques coordinados con drones y proyectiles de precisión contra infraestructura estratégica, con incendios visibles a kilómetros y alertas masivas en cadena. El presidente ucraniano,
Volodímir Zelenskyy, anunció en paralelo el inicio de una operación militar de
40 días contra objetivos y posiciones rusas. La tensión bélica en Europa del Este sube otro escalón.
Karaganov y la retórica de la purga nuclear
El estratega ruso
Karaganov vuelve al centro del tablero. Su tesis —eliminar a quienes se consideran un peligro para la humanidad— se discute en clave de dilema: quien ejecuta esa purga, ¿es salvador o verdugo? Una corriente del análisis lo lee como espejo del pulso de bloques y del escepticismo ante el relato oficial de las potencias occidentales. Otra despacha la idea como
provocación dialéctica sin recorrido real.
El desgaste humano que no aparece en los comunicados
El otro frente es el coste humano. Se argumenta que el reclutamiento forzoso y la desigualdad ante la línea de contacto —con supuestos oligarcas a salvo en Europa mientras la trinchera se llena a la fuerza— sostienen una guerra que se alarga
sin retorno. Hay quien sostiene que el esfuerzo beneficia sobre todo a las potencias anglosajonas, con Ucrania como
ejército por delegación; enfrente pesa el argumento de que ceder terreno equivale a desaparecer como país.
En medio del ruido, un dato se repite: la guerra se libra contra gente formada desde
1991, dos generaciones que no han conocido otro país. Los anuncios son de 40 días. El desgaste no tiene ese plazo.