Es hacerse funcionario el mayor acto de traición social?

Es hacerse funcionario el mayor acto de traición social?
El franquismo no tenía tantos funcionarios y además muchos eran antifranquistas emboscados fistros.
Todos los ESTADOS europeos han ido aumentando el funcionariado (en la medida de sus posibilidades y necesidades). El franquismo no tuvo más funcionarios porque no pudo, no porque no siquiera.

En EEUU es igual... muy liberal y bla bla bla, pero tiene unos 23 millones de empleados públicos. El liberalismo siempre ha sido desde sus inicios el principal agigantador del ESTADO (y esta cruda realidad no les gusta a ni a los pogre, ni a los reaccionarios, ni a los nancy, ni a los facinerosos ni a los liberales, porque les desmonta a todos ellos sus respectivos FALSOS IDEARIOS y falsas omniexpliaciones exonerantes de responsabilidad de todo lo que sucede).

Porcentaje de empleo estatal respecto al empleo total:

EE. UU. 14,56 %
Alemania 11,53 %
España 15,25 %
Reino Unido 17,08 %
Francia 20,74 %
Italia 13–14 %
Dinamarca 27,26 %
Suecia 28,15 %
Media OCDE 18,41 %
 
Última edición:
bueno, siempre le puedo pedir a chatgpt que me programe lo que me manden, y aquí paz y después gloria

Si no fuera por el juego ese el que levanta el […] y se pira a su hora pierde te animaría a dejarte de examenes y que metieras curriculums redactados por la charoIA por un tubo y te metieras a currar en la empresa que pagara más
 
Esto lo publiqué hace tiempo, ya me han cambiado de destino, pero está gracioso y es totalmente vigente:

Trabajar para el enemigo (o un crítico en la corte de la reina Charo)

Recientemente he cambiado de trabajo. En lo básico hago lo mismo: labor administrativa, de oficina. Pero ahora lo hago para una administración pública, en lugar de barrer la nave del patrón.

Me llamaréis vendido, que ahora estoy en el lado incorrecto de la historia. Lo que sea, pero estaba harto. Harto de absorberme festivos o fines de semana sin remunerar. Harto de renunciar a bajas que me corresponderían. Harto de hacer más horas que un reloj, a menudo mal pagadas. De cobrar parte del sueldo en B. De que me ningunearan con mil historias. De viajes y noches en hoteles de mala gloria para gestiones varias. Hasta la poglia.

Ahora hago mi horario, fichando. Una hora para comer y veinte minutos para el café. Puedo planificar vacaciones y fines de semana. Ni siquiera es por dinero. Gano un poco más, pero nada exagerado.

Lo novedoso para mí es que el ambiente de trabajo ha cambiado radicalmente. De tener compañeros recios y viriles, de un ambiente Paco donde la única mujer era la típica enchufada familiar del jefe, he pasado a un ambiente charil. Diría que el 90 % de mis compañeras son féminas. Y Charos de las buenas. De las que se tiran dos semanas de baja porque la gripe este año viene fuerte. De las que vienen con mascara para justificar lo malas que están y lo heroicas que son por venir a trabajar. […], en mis años en la privada raramente se ponía alguien enfermo, y en pocos meses en la pública ya he visto, sin exagerar, más de diez bajas.

Charos déspotas, dictadoras de ventanilla, que no hacen ni el cigot y presumen de hacerlo todo. Que no saben ni fotocopiar. Que se creen la […] en verso. Porque en la privada todos sabíamos a qué atenernos: un jefe, un encargao y el resto a remar. Aquí todo el mundo tiene muy subidito su rango y su parcela. Más jefes que indios, como se suele decir. He pasado de un sistema duro pero honesto a uno totalmente infantilizado y reglado. De los objetivos al postureo.

Traté, inocente de mí, de hacer un pequeño cambio. Algo que me parecía de sentido común y que nos facilitaría mucho el trabajo. La compañera de departamento despachó el asunto con los dos comodines chariles por excelencia "Yo no tengo tiempo para eso" y "esto se ha hecho siempre así". Desde instancias superiores alabaron mi idea, pero la hundieron en un mar de solicitudes y protocolos. Lección aprendida.

En los entornos laborales siempre aplico el principio de perfil bajo, pero aquí hay que volar a ras de suelo. Raramente se habla de política, salvo algún comentario malicioso contra Ayuso. Se habla de trapos, de niños, de planes de finde o de puente, de dónde se hacen las uñas. Mercadona y Masterchef. Ni yo las aceptaré ni ellas a mí. Yo asiento, sonrío y ficho.

El remate del tomate llegó con la copa de Navidad en la oficina.

Unas compañeras tuvieron la brillante idea de grabar un vídeo-canción para animarnos a todos a unirnos al coro. Una producción casera, entrañable según ellas. En la pantalla aparecieron gorritos de Papá Noel, coreografías improvisadas y letras motivacionales dignas de una guardería. Y empezó el canto. Aquello sonaba como veinte cotorras atrapadas en una presa hidráulica, chillando al unísono, felices, orgullosas de su falta absoluta de pudor. Con esa alegría que sólo da la seguridad laboral vitalicia.

Durante un segundo miré la ventana. El cristal parecía frágil. Pensé en atravesarlo y ser libre.

Entonces ocurrió. Mi mirada se cruzó con la de un compañero masculino, mayor que yo, más cerca de los sesenta que de los cincuenta. Un veterano. Un fósil consciente. Fue como cuando Winston Smith y O’Brien se reconocen durante los Dos Minutos de Repruebo. Sin decir nada, lo dijimos todo.

El vídeo terminó entre aplausos y risas. Nosotros asentimos con palmas tibias, reglamentarias. Perfil bajo. Vuelo rasante. Prueba superada.

I’m a Charo Girl in a Charo World.
It’s Fantastic...
 
Solo se hace funcionario quien no logra prosperar en el sector privado.

El funcionario cobra más de lo que lograría cobrar en el sector privado y trabaja menos de lo que trabajaría en el sector privado.

Por lo tanto, el funcionario recibe más de la sociedad de lo que su esfuerzo justifica.

Froilan está en la privada
 
Froilan está en la privada

No compares, hombre. Froilán pasó un duro proceso de selección compitiendo con gente muy válida y tiene que ganarse su puesto día a día (tiene la carta de despido sin indemnización ya redactada a falta rellenar la fecha de mañana). Hay funcis buscando un local after hours que lo han visto barriendo la nave de patrón a las cinco de la madrugada.
 
Respuesta corta: sí.
Respuesta argumentada: depende de la catadura sarracena de tal persona. En general, sí, aunque algunos mandos menores y personal de tropa también actualmente, Daoiz y Velarde mediante.
 
Dado que la naturaleza del sistema administrativo en sí mismo es tratar al ciudadano común con desdén, el hecho de que haya tanta gente interesada en hacerse funcionaria me parece destacable.

Se justifican con la estabilidad y los salarios, pero detrás de todo esto se esconde una verdad incómoda: les pagan por despreciar al ciudadano medio común. A la vista está que esto no tiene ni tendrá calado ni reflexión por eso abro este hilo bajo la premisa del título.

Debatase amigablemente
Yo trabajo (mucho) en el área de administración de un centro de salud. Cara al público al 100%. Podemos comprobar empíricamente tu premisa. Hacemos una encuesta entre los usuarios de mi centro acerca del trato que les doy. Y otra en tu entorno cercano o de trabajo. Te apuesto mi casa, mi coche, mi dinero y mis mascotas que tendré un resultado abrumadoramente mejor que el tuyo. De donde podremos deducir que las frases en zainita son una tontería. Y eso, siendo muy amable.
 
No. Es pagar puestos y votar a la PSOE para mantener el ERRE78.
 
No todos los funcionarios son administrativos que están en ventanillas, creo que confundís el término muchas veces.
Y a pesar de que se suele considerar que los administrativos sólo están en ventanilla o sólo están de "mueve papeles", no siempre es así.
 

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