La bronca salta de vendehumos a quién ha escrito y quién no
Treinta mensajes en un solo día, el 20 de septiembre, y el hilo cambia de eje. Ya no se discute si Jesús G. Maestro es un charlatán o un erudito: se discute quién tiene derecho a hablar. Un bloque exige al crítico que enseñe antes su obra. Otro responde que editar y anotar el Quijote también es un trabajo. Y en medio, dos o tres intentan bajar el volumen.
Qué se ha sabido
El detonante concreto tiene cifra: un vídeo de
56 minutos. Un participante, macready, lo abre así: que quien lo grabó seguro que ni se ha leído el Quijote. La respuesta de hyperburned va al currículum: que diga primero lo que ha escrito y lo que ha producido.
hyperburned aporta un dato propio —se leyó El hobbit en
1992 y le pareció aburrido e infantil— y defiende el oficio editorial con una frase que resume su postura: interpretar, prologar, anotar y editar el Quijote es trabajo, y faltaría más que no se cobrara por ello. Añade que él no necesita esa edición porque tiene una antigua ilustrada por Doré.
Penitentes dice que se leyó el Quijote a los
18 años en una edición de RBA y lo usa como aval para criticar. Su tesis es fija: el profesor no ha escrito literatura propia.
NUT trae la fuente del día, un enlace a la Wikipedia de Marshall McLuhan, y sobre ella monta su argumento: hay que escucharlo porque se aprende, y el Quijote se lee mejor con La galaxia Gutenberg en la mano. Es el único aporte bibliográfico del tramo.
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es.wikipedia.org
Shudra resume el hilo con una parodia: una retahíla de «Cervantes» y «El Quijote» repetidos hasta el agotamiento. Otro mensaje, el de mvpower, suelta una línea sobre la imposición de nacer que no viene a cuento de nada. Y rudeboy describe la mecánica del asunto: un vídeo hablando de otros vídeos, respondido con otro vídeo que defiende otros vídeos. También hay quien dice que se echa de menos poder ignorar hilos como este, y que opinaría si supiera de quién se está hablando.
Dónde está la bronca
El choque ya no es estético, es de credenciales. Un bloque sostiene que no se puede despreciar a Dostoievski, a Tolkien o a Bolaño desde una cátedra que no ha producido una novela propia, y que llamar «no literatura» a Crimen y castigo o a Los hermanos Karamazov no es cuestión de gusto.
El otro bloque responde con tres argumentos. Uno: la crítica no exige haber creado. Dos: una edición crítica se cobra como cualquier trabajo, y eso es exactamente interpretar, prologar, anotar y editar el Quijote. Tres: buena parte del ataque es envidia mal disimulada hacia quien se ha hecho famoso.
El tercer argumento tiene una variante que ocupa varios mensajes: el inglés. hyperburned lo llama tremendamente limitante y dice que asustarse ante introducciones de 70 páginas es un problema del lector. Blackest le contesta que eso es una simpleza dicha sin hablarlo, y le concede al inglés una capacidad de crear significados que no tiene ningún otro idioma.
Aquí aparecen los dos matices que valen la pena. TAMBOR el conejo reconoce buena parte de realidad en las críticas al comportamiento de los seguidores, pero separa al divulgador de su audiencia: lo escucha, le resulta interesante y no le atribuye autoridad total. Benito Foro rompe la etiqueta de estafador: no lo ve como un vendedor de cursos, sino como alguien con conocimientos profundos de literatura española al que le falta la actitud de respeto y curiosidad ante lo que desconoce.
También hay quien empuja en dirección contraria. 2dedos mete la imaginación como lo que separa a los humanos de los animales para defender que leer fantasía tiene valor. Jack Zero coloca el fenómeno en las redes: fama a golpe de reels y shorts, con un discurso que mezcla lo anglo como enemigo y el Quijote como texto de cabecera.
Qué cambia respecto a antes
Hasta aquí el hilo iba de marketing y de sectas. En este tramo se instala la pregunta por la obra propia. La acusación se desplaza: de vivir del Quijote a no haber publicado. Y con ella llega la réplica inversa, ahora dirigida al crítico: que él tampoco.
Se da por superado lo del coach de fitness. Benito Foro lo descarta casi con esas palabras. Lo que queda es un juicio sobre humildad intelectual y sobre el tono de la comunidad.
Sobre los bandos, nadie se mueve. Quien ve una secta sigue viéndola. Quien ve un profesor incómodo sigue ahí.
El giro McLuhan
El movimiento más raro del día es el de NUT. Mete a McLuhan en una discusión sobre Dostoievski y sostiene que el Quijote habla del paso de la oralidad a la imprenta, de que el medio es el mensaje. Si eso se acepta, discutir la calidad literaria del texto con criterios de novela decimonónica es confundir el medio con el mensaje. Nadie le sigue por ahí. Pero el marco queda puesto.
Y suelta una frase que resume la deriva de todo el día: estamos volviendo al tribalismo, nuestro estado natural.