La religión: ¿mentira necesaria o verdad revelada?
La
religión ha sido durante siglos el marco que ha explicado el trueno, la sequía y la muerte. Hoy, cuando la ciencia ofrece respuestas naturales a lo que antes se atribuía a lo divino, la pregunta sigue coleando: ¿es la religión el mayor invento y la mayor mentira de la humanidad? El planteamiento inicial del asunto recuerda que la teoría de la evolución, respaldada por una amplia evidencia científica y aceptada por la comunidad científica, no invalida necesariamente la religión en su totalidad, pero sí tensa las interpretaciones literales de los textos sagrados. El creacionismo de la Tierra joven, que sitúa el planeta en unos pocos miles de años frente a los aproximadamente 4.500 millones que estima la ciencia, es el ejemplo más claro de ese choque.
El marco moral ya existía antes que el dogma
Una de las corrientes más repetidas sostiene que el sentido de lo justo y lo injusto es anterior a cualquier religión estructurada. El marco moral preexistía en el individuo mucho antes de que la religión se organizara como sistema de ritos y doctrinas, según esta tesis. La objeción llega rápida: lo que hoy parece injusto era costumbre entre los griegos antes del legislador Solón, y en Pakistán, India o el Líbano una mujer violada podía ser asesinada por su padre para limpiar el honor familiar. La moral innata, vista así, se desdibuja.
El temor a Dios como freno social
Hay quien defiende que la religión ha sido un dique imprescindible. Sin ella, se argumenta, no habría argumento para decirle a alguien que no mate. El mundo está lleno de gente dispuesta a hacer daño, así que mejor que esa gente crea en Dios: al menos un porcentaje evitará matar, violar o votar a según qué. La contra replica que solo un porcentaje muy pequeño de los que profesan una religión realmente creen, y que la mayoría sigue la corriente por presión social. Si ven que les conviene matar y pueden eludir el castigo, matarán. Lo que de verdad mueve a la gente, según esta lectura, son dos cosas: empatía y castigo.
¿Es la religión una herramienta de control?
La acusación más repetida es la de manipulación. La religión sería una herramienta de enorme utilidad para los listos, que permite anular y someter a las personas. La respuesta no se hace esperar: cualquier ideología sirve para eso, y el comunismo, esencialmente ateo, no fue precisamente un paraíso de libertades. El verdadero sentido de la religión, se contesta, es dar esperanza, sostén y consuelo, e incluso impulso vital para objetivos ambiciosos. En el caso del cristianismo, se añade, fue la revelación de que Dios no hacía acepción de personas lo que estimuló el rechazo de la esclavitud.
Ciencia y fe: la evolución teísta como puente
El planteamiento inicial recuerda que existen posturas intermedias. La evolución teísta sostiene que Dios utiliza la evolución como herramienta para desarrollar la vida, una visión compartida por algunos científicos y teólogos que no ven contradicción entre la fe religiosa y la aceptación de la evolución. La Iglesia Católica acepta la evolución como un medio a través del cual Dios pudo haber creado la vida, siempre que se reconozca la intervención divina en el alma humana. Para profundizar, se recomiendan obras como
The God Delusion de Richard Dawkins,
¿Puede un darwinista ser cristiano?,
La religión en la evolución humana y
Why Evolution Is True de Jerry A. Coyne.
El duelo, la muerte y el consuelo
En algún funeral he estado y creyentes y no creyentes lloran igual, se afirma con dureza: la religión no proporciona alivio alguno. La respuesta cristiana no se esconde: lloramos y seguro que más que los ateos, pero Dios es nuestro refugio, y después de la tormenta llega la calma. La discusión deriva hacia la naturaleza del duelo: lo que se llora no es la pérdida del otro, sino la pérdida propia, porque lo que llamamos mío lo percibimos como parte de nosotros. El cristiano, se dice, se sobrepone al duelo porque sabe que el difunto ha ganado. Hay quien conoce ateos que llevan una década arrastrándose por la vida tras perder a un hijo.
La religión como obra de arte colectiva
Una de las intervenciones más valoradas da la vuelta al planteamiento. ¿Es mentira una obra de arte?, pregunta. La religión sería la mayor y más profunda obra de arte creada por humanos, capaz de orientar a millones de personas por un camino de esfuerzo y sacrificio y de elevarlas por encima de su bestialidad. Juzgarla con cerebros incapaces de crear nada semejante sería, en esta lectura, puro patetismo.
El balance final no cierra. La religión ha inspirado arte, literatura y música, ha dado marco moral y comunidad, y ha servido tanto para consolar como para someter. Si es mentira, es la mentira más fecunda que hemos inventado. Si es verdad, nadie ha podido demostrarlo.