La ley del embudo en TVE: su contenido en YouTube sí, pero no para todos
Que un canal privado de YouTube suba programas íntegros de TVE sin que pase nada es, para unos, una anomalía legal; para otros, la prueba del algodón de un doble rasero. La discusión se ha reabierto después de que un usuario consiguiera que la plataforma retirara varios vídeos completos del ente público, subidos por cuentas afines al oficialismo. ¿Por qué unos pueden y otros no? La respuesta no está en la ley, sino en quién la aplica.
El marco jurídico es claro: RTVE posee los derechos de sus contenidos y tiene la potestad de reclamar su retirada en YouTube mediante el sistema de copyright. Sin embargo, en la práctica, la denuncia depende de la voluntad de la Corporación. Y aquí empieza el baile: mientras que a creadores como David Santos, crítico con el Gobierno, les tumban cualquier fragmento, otros —como Javier Ruiz o Juan Cintora, ambos de perfil progresista— publican programas enteros sin ser molestados.
La acusación que planea es que TVE actúa como máquina propagandística: permite la difusión de su material cuando sirve a un relato favorable y lo bloquea cuando no. Un ejemplo reciente es la reaparición del exmagistrado Pérez Rollo, que ha reactivado el debate sobre la instrumentalización de la justicia y los medios públicos. La discusión ha sacado a relucir la pregunta de quién controla la Fiscalía y los cargos de TVE, y si ese control se traduce en una gestión parcial de los derechos de autor.
El caso más llamativo es el de un usuario anónimo que logró que YouTube retirara vídeos de canales que reproducían contenido de TVE sin editar. La noticia fue recibida con escepticismo: se trata de un parche, no de un cambio de política. Lo previsible es que, cuando el clima político lo requiera, los mismos vídeos vuelvan a subirse con otra justificación. La propaganda, como el guano, no se abandona fácilmente.
En definitiva, la legalidad es secundaria. Lo que está en juego es la selectividad en la aplicación de las normas de copyright, un síntoma de la captura del ente público por intereses partidistas. Mientras no haya una auditoría independiente y mecanismos de control, TVE seguirá siendo un arma de uso interno.