El INE puede multar si no respondes su encuesta
Una carta del Instituto Nacional de Estadística (INE) ha vuelto a sembrar dudas entre los hogares españoles: ¿es obligatorio responder a una
encuesta presencial? La respuesta corta es que sí, la ley obliga a colaborar con las estadísticas oficiales, y no hacerlo puede acarrear sanciones económicas. La carta que reciben los seleccionados no siempre detalla esa obligación, lo que genera confusión. En el caso concreto que abrió el asunto, una persona mayor recibió una notificación en la que se la seleccionaba junto a otras 15.000 personas de toda España para una encuesta de ámbito europeo. El primer impulso fue mandar a paseo al encuestador. El segundo, googlear. Y ahí empezó el problema.
¿Qué dice la ley sobre las encuestas del INE?
El INE actúa al amparo de la Ley de la Función Estadística Pública, que establece la obligatoriedad de facilitar datos cuando se es requerido para una operación estadística oficial. La normativa contempla sanciones para quienes se nieguen a colaborar o falseen la información. No es una amenaza vacía: hay casos documentados de multas. Un profesional autónomo relata que, tras varios meses de negarse a cumplimentar una encuesta mensual para su empresa, recibió una sanción con carta de pago de Hacienda. La recomendación de un inspector de Hacienda fue clara: «Invéntate los datos salvajemente, y en un par de meses dejarán de enviártela». La obligación no distingue entre particulares y empresas, aunque en la práctica el INE suele ser más beligerante con las segundas.
Multas del INE: cuánto y a quién
Las sanciones pueden alcanzar varios cientos de euros. En el caso del autónomo citado, la multa fue de 300 euros por no responder una encuesta de contabilidad. Para los hogares, la presión es menor, pero existe. Un periodista y escritor ha denunciado públicamente en redes haber sido multado por no contestar una encuesta del INE. La cuantía exacta no trasciende, pero el hecho de que se multe a un particular desmiente la creencia de que solo las empresas reciben el castigo. La ley no establece un mínimo exento: cualquier seleccionado está obligado.
Encuestas presenciales: cómo identificar al encuestador
Cuando la encuesta es presencial, el INE envía una carta con un código alfanumérico que el encuestado puede solicitar al funcionario para verificar su identidad. Es una medida antifraude que, sin embargo, no exime de la obligación. La visita puede ser en el domicilio o en el lugar de trabajo. En el caso de los taxistas, por ejemplo, las encuestas se canalizan a veces a través de cooperativas, que remiten el formulario por correo electrónico tras una llamada de recordatorio. La experiencia de quienes han pasado por ello indica que el encuestador insiste con educación, pero no ceja.
Qué pasa si mientes en una encuesta del INE
Mentir no es una estrategia exenta de riesgos. El INE realiza inspecciones aleatorias para verificar que los datos recogidos son veraces. Si un encuestado ha falseado una respuesta, la sanción puede recaer sobre el encuestador, que se juega su contrato. Una entrevistadora con años de experiencia relata cómo una persona admitió haber mentido en la edad «porque quería hacer la encuesta», lo que estuvo a punto de costarle una sanción a ella. La moraleja: si no se quiere participar, es mejor decirlo abiertamente que inventar datos que pueden perjudicar a un tercero.
La utilidad real de los datos: anonimato y usos
Las encuestas del INE son anónimas en teoría: no se identifica al respondiente, solo su lugar de residencia. Pero quienes trabajan con los datos del censo señalan que muchos encuestados mienten o cometen errores garrafales, como indicar que viajan a 700 kilómetros diarios para trabajar. Esa información sesgada luego se usa para elaborar estadísticas oficiales que influyen en políticas públicas. Hay quien sostiene que, dado que el INE ya tiene acceso a datos fiscales y de empadronamiento, la encuesta es una pérdida de tiempo. Otros defienden que la colaboración ciudadana es imprescindible para que las estadísticas reflejen la realidad.
La obligación legal existe, las multas también. La carta no siempre lo dice, pero el INE puede sancionar. La próxima vez que llegue una notificación, ya sabes: no es una invitación, es un requerimiento. Y si decides no colaborar, atente a las consecuencias.