El voto joven a VOX roza el 50% en pleno desplome de PISA
Un informe PISA mediocre, una tanda de encuestas y una conclusión que ya se recita de memoria:
cuanto menos formado está el votante, más vota a VOX. La tesis se apoya en dos piezas. Una, el desplome de las competencias básicas en comprensión lectora y matemáticas entre los estudiantes españoles. Otra, el empuje de la derecha entre los menores de 30 años. La primera pieza está en los datos. La relación entre ambas, no. Nadie ha demostrado que un chaval suspenda matemáticas por votar a un partido, ni al revés.
Qué dicen de verdad las encuestas sobre el voto joven a VOX
Los sondeos dibujan un panorama menos rotundo de lo que sugiere el titular.
VOX supera ligeramente el 50% del voto entre los menores de 30 años, pero en el conjunto de la población mantiene un porcentaje equivalente al de los demás tramos. Dicho de otro modo: la formación académica separa bastante menos de lo que se pretende. Sí aparece, en cambio, un patrón europeo repetido, el de partidos como VOX que captan votante de renta media-baja y sin estudios superiores. Eso es sociología electoral de manual, no un
test de inteligencia.
A partir de ahí la discusión se abre en dos direcciones opuestas. Unos leen el dato como una anomalía española. Otros, como el retrato de un malestar económico que la izquierda dejó de representar. Ninguna de las dos lecturas explica por qué el fenómeno se repite en media Europa.
¿Quién hundió la educación española?
Aquí es donde el relato oficial se cae a pedazos.
La LOGSE arrancó hace tres décadas, y desde entonces cada gobierno ha ido sumando o desmontando reformas según le convenía. La LOCE, aprobada en 2003, pretendía desmontar precisamente ese modelo, pero no llegó a aplicarse del todo porque el cambio de gobierno de 2004 la dejó
en el cajón. Después vino la LOMCE, saboteada por unas comunidades y derogada por otras.
El detalle que casi nadie menciona:
las competencias educativas son de las comunidades autónomas. Cuando se pregunta qué hizo el PP con esas reformas mientras gobernaba, la respuesta incomoda a los dos lados.
No movió un dedo para revertirlas. Las aceleró.
Cataluña, el País Vasco y el factor inmigración
Una parte del análisis sitúa el foco en las regiones con más población extranjera escolarizada y sostiene que ahí está la caída. Los resultados autonómicos no permiten cerrar esa ecuación: mezclan nivel socioeconómico, idioma vehicular, ratio de alumnado y financiación. Hay quien va más lejos y asegura que Cataluña fue expulsada del informe PISA por irregularidades, un extremo que ninguno de los organismos responsables del estudio ha confirmado. Sobre identidad, migración y escuela se opina mucho y se mide poco.
Los 309,8 millones que salieron de Educación
En paralelo al informe circuló otra cifra: una
transferencia de crédito de 309,8 millones de euros aprobada en Consejo de Ministros desde el Ministerio de Educación hacia el Ministerio de la Presidencia. La
lectura rápida hablaba de un recorte de 310 millones destinado a asesores. El resumen más citado sostiene que eso no se corresponde con lo ocurrido y describe un trasvase entre departamentos. El desglose completo, partida a partida, da una diferencia que sorprende a quien lo revisa.
Al final, de todo lo discutido, lo que descoloca no es ninguna cifra. Es que buena parte de la bronca se fue en debatir si un mensaje venía en mayúsculas o en minúsculas. El nivel de comprensión lectora del país, mientras tanto, sigue esperando su propio informe.