España, el país que más nacionaliza en Europa: ¿integración o cálculo político?
Los datos lo confirman: España es el campeón europeo en concesión de nacionalidades a extranjeros. Mientras Italia, bajo el mandato de Giorgia Meloni, que prometió mano dura, ha naturalizado a 1.700 personas, España multiplica esa cifra sin que el debate público haya digerido las implicaciones. La paradoja no pasa desapercibida para los analistas: el país que más presume de puertas abiertas es también el que más rápidamente convierte a inmigrantes en ciudadanos con derecho a voto.
Los números, sin embargo, no son neutrales. Detrás de las estadísticas hay un mapa político. Según los datos disponibles, el PSOE obtiene su mayor apoyo entre los nacidos en Marruecos, Francia, Colombia y Ecuador; el PP entre argentinos y venezolanos; VOX entre alemanes, cubanos y venezolanos. Esta correlación no es casual: para algunos, la nacionalización masiva es una estrategia para reemplazar un electorado nacional que se desgasta por la corrupción. Isabel Díaz Ayuso, desde la Comunidad de Madrid, ha impulsado incluso chiringuitos para facilitar la llegada de latinoamericanos, con ventajas económicas.
Pero no todo son cálculos electorales. Voces más alarmistas ven en esta política el "suicidio de nuestra civilización" y predicen controles fronterizos como reacción en cadena. Lo cierto es que Francia y Reino Unido ya muestran síntomas de saturación, y España avanza por la misma senda. La pregunta que queda en el aire: ¿cuánto puede durar este modelo sin que estalle la tensión social?