Vivimos en la historia y hacemos historia. Nada ha terminado. Solo se transforma saltando de rama en rama que va dejando su huella y la misma velocidad en que lo hace, que muchos ponderan definitiva, también trae consigo sus contradicciones y por supuesto, sus consecuencias. Esa misma velocidad, como su intensidad, son el motivo de la inestabilidad que hace un tiempo se reconoció como esencial para llevarnos al cambio y ahora sigue igual, cambiando y siendo cada vez más inestable.
Hubo un tiempo en que la responsabilidad histórica estaba en las lúcidas cabezas que trabajaban nuestros destinos y luego llegaron las prisas por cambiarlo todo, que no quedara nada de lo viejo. El pueblo nunca fue preguntado ni llegó a pronunciarse sobre tanta novedad y cuando lo hizo fue bajo una confianza luego traicionada.
España demostró con obras un camino imperfecto en tanto humano pero en consonancia con el espíritu de la Cristiandad. Otros decidieron que había que explorar caminos marginales centrados en la ganancia rápida y convirtiendo todo en mercadería.
Si España exploró el humanismo cristiano más allá de lo que la propaganda se ha empeñado en ocultar y tergiversar, los estados "modernos" explotaron los recursos como si no hubiera un mañana. Es algo así como si dos herederos trabajan su herencia de manera tan distinta, que el más prudente deberá soportar lo bien que le va a su hermano que lo ha puesto todo a funcionar.
Si tomas todo tu patrimonio y lo pones a trabajar, seguro que obtienes ganancias pero... ¿es igual de seguro que no pierdes "algo" en esa transacción? ¿Te importa de hecho, o no va con tu mentalidad, responder a las grandes preguntas y objetivos con la conciencia puesta en la responsabilidad de tus decisiones?
Para mí las críticas a la "somnolencia" española frente a la vivacidad comercial e industrial de otros países de cultivo religioso diferente, es una burla intelectual en tanto presume de intelectualizar modos de proceder que podrían alcanzar esa categoría a posteriori, es decir, ofrecer un relato convincente desde ese punto de vista a algo que nace pura y duramente de pulsiones humanas pero sin propósito alguno de transcender a sus decisiones cortoplacistas, que si van más allá de la ganancia rápida es para entrar en los terrenos de explicar adecuadamente lo que no es más que dar sentido "filosófico" a la pura avaricia y al desentendimiento.
Kant se desentendió de Dios pensando, tal vez, que lo difícil de explicar le resta energía a lo que está más a mano. De aquellos pole nos llegan estos lodos y así, lo ideal no tiene forma de ser racional y lo racional apenas supera la barrera de lo grotesco...
Por eso digo que la historia sigue, que no ha acabado y que el mapa mental de cada cual es un reducto de realidad "mínima" en el tiempo y en el espacio.
La capacidad de asombro, como por igual la de la gratitud, son esencia humana que busca en la virtud quien la ampare. Este mundo frenético que empuja sin reparar en abismos no será el final de la historia sino el agotamiento de un proceso tan centrado en lo material que acabará hastiando.
La obra de España es magnífica pero inacabada y cada español debería conocerla para amar sin subterfugios una historia que es la historia de sus ancestros. No es leyenda rosa sino realidad templada al fuego pero no debería extrañarnos que pongan muecas de asombro y aborrecimiento los que lucieron con su método todo lo que hoy tiende a un deterioro que no van a ser capaces de controlar.
Los complejos adquiridos por imitaciones inalcanzables o imposibles, arruinan la razón y con ella a la crítica sosegada y justa. Desprecian silenciosamente el amor propio y le empujan a uno a servir en casas que no son la suya.