Estado profundo vs. sanchismo (Teodoro León Gross en El ABC)

Estado profundo vs. sanchismo (Teodoro León Gross en El ABC)
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

El gobierno actual estaría creando un relato sobre un "Estado profundo" que le persigue, imitando tácticas nacionalistas para generar victimismo y justificar sus problemas. El **Gobierno** de **Pedro Sánchez** parece estar construyendo un nuevo relato para justificar sus dificultades, señalando la existencia de un "Estado profundo" que le estaría hostigando.

Leer el resumen completo →

El gobierno actual estaría creando un relato sobre un "Estado profundo" que le persigue, imitando tácticas nacionalistas para generar victimismo y justificar sus problemas.

El Gobierno de Pedro Sánchez parece estar construyendo un nuevo relato para justificar sus dificultades, señalando la existencia de un "Estado profundo" que le estaría hostigando. Esta estrategia, según análisis, recuerda a las tácticas del nacionalismo, buscando generar un sentimiento de victimismo y unificar a su base electoral frente a un enemigo externo. La idea de un "Estado profundo" —una red oculta de poder conformada por burócratas, élites económicas, fuerzas de seguridad, jueces y militares— se presenta como la última ficción de la maquinaria de la Moncloa.

El enemigo interior: el "Estado profundo"

La narrativa que se difunde apunta a que el Gobierno está cercado por sectores del Tribunal Supremo, el CNI, la Policía, la Guardia Civil y otros ámbitos del poder que actuarían al margen de la legalidad para precipitar su caída. Esta construcción de un adversario fantasmal se habría amplificado a través de medios de comunicación afines, presentando una imagen de asedio constante. El término "Estado profundo" no es nuevo; se ha utilizado históricamente para describir conspiraciones y redes de poder ocultas que influyen en las decisiones políticas sin ser elegidas democráticamente.

El sanchismo, al cohabitar estrechamente con el nacionalismo, parece haber adoptado algunas de sus estrategias discursivas. Una de ellas es el victimismo oportunista, que se manifiesta en la atribución de problemas propios a una persecución externa. Este patrón se ha observado previamente en la justificación de casos de corrupción o en la crítica a decisiones judiciales, presentadas como parte de una "lawfare" orquestada. La táctica consiste en deslegitimar a las instituciones o a los actores críticos, presentándolos como parte de una conspiración en contra del Gobierno.

La estrategia del victimismo y la deslegitimación

La estrategia de crear un enemigo común, como el supuesto "Estado profundo", busca movilizar a los simpatizantes y justificar medidas o decisiones que de otra manera serían difíciles de explicar. Se trata de una "factoría de relatos" que opera sin miramientos, cruzando lo que se considera fronteras de la degradación institucional. La narrativa se centra en un supuesto "lado correcto de la historia", desde el cual se descalifica a quienes no comparten su visión.

Incluso figuras del Gobierno han llegado a hablar de jueces como "salvapatrias salvajes", una comparación que, para algunos observadores, resulta extrema y deslegitima al poder judicial. La crítica se extiende a la forma en que se investigan casos, llegando a poner en duda la imparcialidad de magistrados por su pasado político. Esta forma de actuar, según se argumenta, busca desacreditar a quienes investigan o fiscalizan al poder ejecutivo, sembrando la duda sobre su independencia y sus motivaciones.

La desconfianza en las instituciones

La desconfianza hacia las instituciones se extiende también a los servicios de inteligencia, como el CNI, que han sido objeto de críticas y se les ha acusado de actuar de forma partidista. La difusión de información sensible, como en el caso Pegasus, ha erosionado la imagen de estas agencias. Asimismo, se ha intentado arrastrar a la Corona a este tipo de debates, buscando erosionar la neutralidad de la Jefatura del Estado.

El Tribunal Supremo también ha sido blanco de ataques. La crítica se centra en decisiones que afectan al derecho al voto, presentando como irregularidades lo que, según la lógica del relato, son intentos de arrebatar derechos a los ciudadanos. La eficacia de estas narrativas, se señala, reside en su capacidad para convencer a una parte de la ciudadanía, independientemente de su veracidad, manteniendo así el apoyo a la base electoral.

Datos clave
  • El Gobierno de Pedro Sánchez estaría creando un relato sobre un "Estado profundo" que le persigue.
  • El sanchismo imita tácticas del nacionalismo para generar victimismo.
  • Se señala al Tribunal Supremo, el CNI y fuerzas de seguridad como parte del supuesto "Estado profundo".
  • La estrategia busca justificar problemas y movilizar a la base electoral.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Eric Finch

Será en Octubre
Desde
30 Jun 2006
Mensajes
101.017
Fruta
106.594
Lugar
Concejalía de Festejos del Ayuntamiento de Sodoma

Estado profundo vs. sanchismo​

16/09/2026

Teodoro León Gross-ABC​

  • El sanchismo, de tanto cohabitar con el nacionalismo, ha terminado mimetizando sus fantasmagorías

La factoría de relatos de la Moncloa –con su tropa mercenaria de ‘storytellers’– ha cruzado otra penúltima frontera de la degradación institucional. Sin miramientos. Ya no les basta con la milonga de la fachosfera, en un relato narcisista desde el lado correcto de la historia. Ahora, para construir un nuevo enemigo monstruoso en su relato victimista, sacan a escena el ‘Estado profundo’ (Deep State): un término clásico, sigloveintero, sobre redes de poder ocultas conformadas por burócratas, plutócratas, fuerzas del Estado, jueces y militares, incluyendo los servicios de inteligencia, para actuar al margen del poder legítimo. Esta es la última ficción de la maquinaria de la Moncloa. A través del canal habitual –la primera página dominical de ‘El País’– sostienen que el Gobierno está cercado hoy en España por ese ‘Estado Profundo’ que el propio periódico acota: «sectores del Tribunal Supremo, el CNI, la policía, la Guardia Civil, trabajando para precipitar su caída». ¡Sus rilas!

El sanchismo, de tanto cohabitar con el nacionalismo, ha terminado mimetizando sus fantasmagorías. Tsvetan Todorov definía bien ese victimismo oportunista en ‘Los abusos de la memoria’. Llevan años con la cantinela del ‘lawfare’ para blanquear sus casos de corrupción, desde la compra de votos mediante una amnistía hasta las cloacas, atribuyendo todo a una persecución judicial. Ya incluso los ministros hablan de los jueces como salvapatrias salvajes, identificándolos como lobos solitarios. Hay que estar muy desesperado, o muy envenenado, para comparar con terroristas a los jueces españoles sometidos a un sólido sistema de garantías. A la magistrada que investiga el asalto a la frontera de Ceuta la ponen bajo sospecha por haber sido concejal con el PP. Habrá que suponer, entonces, que no merece ningún respeto lo que hagan Pilar Llop, Juan Carlos Campo, Belloch, Ledesma, por supuesto Garzón… y con el tiempo Marlaska y Margarita Robles, porque han formado parte de gobiernos socialistas. Así, de un brochazo.

A los servicios de inteligencia ya los vendieron a los ‘indepes’ con Pegasus, pero ahora los han arrastrado por el barro sin escrúpulos. También han tratado de arrastrar a la Corona por el mismo barro. Sobre el Tribunal Supremo, no es la primera vez que van a la carga –casi se tocó fondo con la condena del fiscal general–, pero ahora les atribuyen arrebatar el voto sagrado a cientos de miles de españoles. La falacia es de aúpa: mediante una orden irregular de una directora general que se inviste ella sola de poder legislativo, otorgan irregularmente el derecho a voto a cientos de miles de extranjeros, y luego exclaman «¡Les están robando el derecho al voto!». Pero de eso va la lógica del relato: no importa que sea mentira, sólo que sea eficaz. Y ese alpiste basta a su clientela para no abandonar el corralito.
 
Como últimamente viene siendo costumbre, el sr. finch camarero cavernario a tiempo parcial nos obsequia con un menú del día guisado en las cocinas de la caverna mediática, por sus más notorios chefs; cualquier día de estos tendremos una intoxicación alimentaria.
 
Como últimamente viene siendo costumbre, el sr. finch camarero cavernario a tiempo parcial nos obsequia con un menú del día guisado en las cocinas de la caverna mediática, por sus más notorios chefs; cualquier día de estos tendremos una intoxicación alimentaria.

Lo mío es un buffet libre, no un lentejas comida de viejas si quieres las comes y si no las dejas. Y de calidad, por cierto. Sólo traigo mandanga selecta.

Los periodistas no son objetivos, pero hay que reconocerles que si la realidad que interpretan es una porquería no pueden convertirla en ambrosía divinal.
 
Lo mío es un buffet libre, no un lentejas comida de viejas si quieres las comes y si no las dejas. Y de calidad, por cierto. Sólo traigo mandanga selecta.

Los periodistas no son objetivos, pero hay que reconocerles que si la realidad que interpretan es una porquería no pueden convertirla en ambrosía divinal.
La realidad que interpretan no, la realidad que crean a base de talonario espurio.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.059.934
Mensajes
58.459.508
Miembros
191.089
Último miembro
HotMarketGuy

El blog de burbuja.info

-
-
Volver