La contraofensiva de 50.000 ucranianos en Rusia que nunca existió
En plena guerra de Ucrania, un mensaje aseguró que fuerzas ucranianas habían entrado en territorio ruso, en una cifra que en el hilo llegó a los 50.000 soldados. El argumento era que las fuerzas rusas apenas habían avanzado 20 kilómetros desde la frontera en ese frente, lo que dejaba hueco para una maniobra sorpresa. El texto hablaba de ataques inminentes contra ciudades rusas y de un
desastre apoteósico del ejército invasor. Después, su propio autor añadió una edición al final:
se lo había inventado. Buena parte de la audiencia lo había dado por bueno sin comprobar nada.
Qué sostenía el anuncio y qué números lo contradecían
La cifra era redonda y enorme:
50.000 efectivos cruzando una frontera. Un movimiento así exige semanas de preparación logística, concentración de vehículos y un rastro imposible de ocultar en imágenes satelitales. En el debate se citaron cifras que apuntan en otra dirección. Un participante sostuvo que Rusia cuenta con
400.000 soldados profesionales, de los que entre 180.000 y 200.000 habrían participado en la operación sobre Ucrania contando auxiliares y reclutas, además de un millón de reservistas y una población de 150 millones de personas, con un peso alto de población mayor.
Un participante resumió el escepticismo: si se dispone de 50.000 soldados libres y el propio país está siendo invadido, lo primero es usarlos en casa, no mandarlos a cruzar una frontera. La operación se calificó como una de las más absurdas que podrían plantearse. No es un argumento definitivo, pero sitúa la magnitud del anuncio.
El bulo se desmonta en la misma publicación que lo lanzó
La edición posterior dejó el episodio al descubierto. Su autor reconoció el engaño, se jactó de haberlo colado, reprodujo los mensajes de quienes lo habían dado por cierto y cerró con una consigna política. Antes de esa confesión ya había voces que no se lo creían: hubo quien dijo que le encantaría que fuera verdad pero que no se lo tragaba, y quien apoyando a Ucrania lo descartó de plano. El bulo funcionó solo con una parte del público.
¿Es viable una penetración de 50.000 hombres sin ser detectada?
No, y el obstáculo principal es la logística. Mover una fuerza de ese tamaño requiere combustible, munición y repuestos por carreteras secundarias, en condiciones invernales y bajo ataques con drones sobre las columnas de suministro. Añádase que una concentración así genera tráfico de radio y movimiento de vehículos difícil de esconder. En la discusión se recordaba que otra cosa es camuflarse entre la población y hostigar formaciones pequeñas, y otra muy distinta lanzar una contraofensiva coordinada. Un participante añadió que en el sur Rusia podría abastecerse por mar durante años, lo que a su juicio reduce la urgencia de cualquier maniobra terrestre.
El precedente histórico que se citó: un ejército ruso al servicio de Alemania
Apareció un paralelismo con la Segunda Guerra Mundial: la existencia de un ejército auxiliar ruso que combatió junto a la Alemania nazi y que fue infrautilizado por Himmler, en parte por desprecio hacia los eslavos y en parte por el proyecto alemán para el territorio soviético. Se llegó a sostener que ese error pesó en el resultado final del conflicto. Trasladado al presente, se mencionó la existencia de voluntarios rusos combatiendo del lado ucraniano, la legión
Libertad de Rusia, formada presuntamente por antiguos militares y entrenada en el manejo de misiles antitanque NLAW. El detalle tiene su miga: mientras se anunciaba una invasión fantasma, la realidad ofrecía un fenómeno mucho menos espectacular y mucho más verificable.
Qué se discutía de fondo: Crimea, el Dombás y la OTAN
Debajo del bulo latía una pregunta real: hasta dónde está dispuesto a ceder cada bando. Hay quien sostenía que Rusia no devolvería Crimea, el Dombás, Jersón ni Mariúpol, y quien respondía que las rutas de abastecimiento ucranianas seguían abiertas y que las sanciones desgastan la economía rusa. Sobre el ingreso de Ucrania en la OTAN, el argumento repetido es que hace falta unanimidad de todos los miembros y que, con el conflicto abierto desde 2014, no parecía probable; Georgia tampoco lo tenía fácil.
Por qué un bulo así encuentra terreno abierto
Tras un mes de relatos cruzados, la credulidad estaba repartida. Se hablaba de aviones fantasma, de 20.000 soldados rusos muertos y de 500 carros de combate capturados cada mañana como si fueran parte del paisaje informativo. Quien esperaba una contraofensiva la creyó porque encajaba con lo que deseaba leer. Incluso se discutió la fecha adecuada para una broma de este tipo: el Día de los Santos Inocentes es el 28 de diciembre, y el 1 de abril se describió como una costumbre
anglosajona que aquí no pinta nada.
Con la confesión de su autor, el episodio queda cerrado como lo que fue, una invención. Lo que sigue abierto es lo de siempre en esta guerra: cómo se comprueba qué ocurre en un frente cuando casi todo lo que llega es relato interesado, y la única herramienta disponible es la desconfianza sistemática.