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López Ibor, el psiquiatra que lobotomizaba para «curar» la homosexualidad
En 1973, en una conferencia en Italia, el psiquiatra Juan José López Ibor describió a su último paciente con una frialdad que hiela: «Mi último paciente era un desviado. Después de la intervención del lóbulo inferior del cerebro presenta, es cierto, trastornos en la memoria y la vista, pero se muestra más ligeramente atraído por las mujeres». La cita la recogió la revista Interviú. No era una bravata de sobremesa: según el material del debate, López Ibor presumía de haber practicado lobotomías y terapias de electrochoque a pacientes psiquiátricos para intentar modificar su orientación sexual durante la dictadura.
El personaje no era un marginal. Catedrático de Psiquiatría en la Universidad Complutense, jefe de Neuropsiquiatría del Hospital General de Madrid desde 1943, académico de la Real Academia de Medicina desde 1950, fundador de la Sociedad Española de Psiquiatría junto a Vallejo-Nájera y de la Sociedad de Medicina Psicosomática y Psicoterapia. Católico ferviente, asesor del Vaticano en nulidad matrimonial y métodos anticonceptivos, cercano al Opus Dei. La biografía oficial lo presenta como el padre de la psiquiatría española moderna. La otra cara de esa biografía incluye intervenciones quirúrgicas sobre el cerebro de personas que no habían cometido ningún delito salvo ser quienes eran.
Qué era exactamente una lobotomía y por qué se practicaba
La lobotomía consistía en seccionar conexiones del lóbulo frontal para «calmar» trastornos psiquiátricos. Se popularizó en Occidente a mediados del siglo XX y su inventor, el portugués Egas Moniz, recibió el Nobel de Medicina en 1949. En España se aplicó con entusiasmo en los años cuarenta y cincuenta. En Estados Unidos, un médico recorría el país con una furgoneta practicando la técnica a diestro y siniestro, y entre las víctimas hubo una hermana del presidente Kennedy.
El argumento de la época era que la alternativa —manicomios hacinados, pacientes atados durante días— era peor. Ese razonamiento, sostienen algunos análisis, convirtió la lobotomía en la panacea de su tiempo, con el mismo entusiasmo con que después se abrazaron otros tratamientos luego abandonados. La diferencia es que aquí el bisturí no buscaba aliviar un sufrimiento: buscaba borrar una identidad.
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¿Se consideraba un crimen en su época?
No, y ese es el punto que más incomoda. En la España de los años cincuenta y sesenta, la homosexualidad estaba tipificada como peligrosidad social. La psiquiatría internacional la clasificaba como patología desde 1870, cuando Carl Westphal la describió como «síntoma de una condición neuropática». No fue hasta un siglo después cuando dejó de considerarse enfermedad. En otros países democráticos las prácticas no eran más benignas: en el Reino Unido, Alan Turing fue condenado a castración química en 1952 por su relación con otro hombre.
Eso no convierte la lobotomía en aceptable. La convierte en un producto de su tiempo, lo que plantea una pregunta incómoda: ¿debe juzgarse a López Ibor con los criterios de hoy o con los de entonces? Hay quien sostiene que la barbarie es la barbarie en cualquier época y que el hecho de que muchos la practicaran no la legitima. Otros argumentan que convertir a un individuo en el demonio exime de responsabilidad al sistema que lo formó, lo premió y lo puso al frente de la psiquiatría española.
El legado institucional que nadie discute
López Ibor no fue un caso aislado. De su servicio en el Hospital General surgió una escuela de psiquiatría que formó a generaciones de especialistas. Su nombre sigue vinculado a instituciones que hoy funcionan con normalidad. La pregunta que sobrevuela es qué hacemos con esos legados cuando el fundador resulta ser algo distinto de lo que la placa conmemorativa sugiere.
Hay un detalle que descoloca: en la misma época en que se lobotomizaba a homosexuales en Madrid, la psiquiatría soviética usaba diagnósticos de esquizofrenia para encarcelar disidentes políticos. Cada sistema tuvo su forma de convertir la medicina en herramienta de control. La española fue quirúrgica.
La revista Interviú publicó la conferencia de 1973. Medio siglo después, la cita sigue ahí, en el mismo párrafo donde López Ibor describe los «trastornos de memoria y vista» de su paciente como un precio aceptable por hacerle «ligeramente más atraído por las mujeres». No hay arrepentimiento en esas palabras. Solo el registro clínico de un hombre convencido de haber hecho lo correcto.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«El meollo de la cuestión es si esas operaciones se percibían como crímenes en su época, tanto en España como en el mundo.»
— Taliván Hortográfico · Contexto histórico de las lobotomías
«Aplicaba lobotomías a pederastas para intentar curarlos en vez de ejecutarlos directamente, y en vez de verlo como un acto de humanidad os quejáis.»
— Amraslazar · Debate sobre intención y contexto
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Monstruo y criminal contra la humanidad40%
Producto de su época, no demonio individual35%
La psiquiatría entera es pseudociencia peligrosa25%
📌 DATOS
López Ibor practicó lobotomías y electrochoques a homosexuales en los años 60
En 1973 presumió en una conferencia en Italia de lobotomizar a un paciente homosexual
Fue nombrado jefe de Neuropsiquiatría del Hospital General de Madrid en 1943
Ingresó en la Real Academia de Medicina en 1950
La homosexualidad estuvo clasificada como patología psiquiátrica desde 1870
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Cuándo dejó la homosexualidad de considerarse enfermedad?
La psiquiatría internacional la clasificó como patología desde 1870, cuando Carl Westphal la describió como síntoma neuropático. Dejó de considerarse enfermedad hace aproximadamente tres décadas, según se recoge en el análisis, tras una decisión que algunos califican de política más que científica.
¿Qué relación tenía López Ibor con el Vaticano y el Opus Dei?
Era católico ferviente y asesor del Vaticano en temas como nulidad matrimonial y métodos anticonceptivos femeninos. Su obra estuvo fuertemente influida por la fe católica y por su cercanía al Opus Dei, según recoge su biografía.
📅 EVOLUCIÓN
1940López Ibor se traslada al Instituto Cajal del CSIC como profesor de Psiquiatría
1943Es nombrado jefe de Neuropsiquiatría del Hospital General de Madrid, donde forma su escuela
1950Ingresa en la Real Academia de Medicina y funda la Sociedad de Medicina Psicosomática
Años 60Practica lobotomías y electrochoques a pacientes homosexuales durante la dictadura
1973Presume en una conferencia en Italia de lobotomizar a un paciente homosexual
✓La cita textual de la conferencia de 1973 donde López Ibor describe los daños colaterales de su lobotomía como un precio aceptable
✓El dato de que su escuela de psiquiatría sigue formando especialistas hoy, sin que nadie haya cuestionado institucionalmente su legado
✓El paralelismo con la psiquiatría soviética que usaba diagnósticos para encarcelar disidentes
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Descargo de responsabilidad: Este artículo contiene referencias históricas a prácticas médicas hoy consideradas barbarie. No constituye diagnóstico ni consejo médico.
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