Rommel: de capitán en 1918 a general en 1939 sin disparar un tiro
Erwin Rommel terminó la Primera Guerra Mundial con el grado de capitán. En agosto de 1939, cuando aún no había empezado el conflicto que lo haría famoso, ya era general de división. Veintiún años de carrera militar en los que Alemania no libró ninguna guerra y, sin embargo, el ascenso fue meteórico. La pregunta que abre cualquier análisis serio sobre el personaje no es cómo ganó en el desierto, sino cómo llegó hasta allí sin haber mandado jamás un cuerpo de ejército en combate real.
La respuesta tiene menos que ver con el mérito y más con la aritmética. El Tratado de Versalles dejó a Alemania con un ejército de 100.000 hombres, pero diseñado para expandirse. Según varios participantes en el debate, todo oficial fue formado para saltar dos grados en el escalafón cuando llegara la ocasión. La ocasión llegó en 1935, cuando Hitler se cargó las limitaciones del tratado y multiplicó los efectivos. De repente hacían falta coroneles y generales por docenas. ¿De dónde sacarlos? De la Reichswehr, el único vivero de oficiales con experiencia disponible.
La Pour le Mérite y el origen humilde
Conviene recordar que Rommel no era un advenedizo. Ganó la
Pour le Mérite, la máxima condecoración alemana, en la Primera Guerra Mundial. Solo 687 personas la recibieron durante toda la Gran Guerra. En comparación, la Cruz de Hierro de Primera Clase se otorgó 218.000 veces. Rommel ya era un héroe de guerra condecorado antes de que Hitler apareciera en escena. Su acción en Caporetto en 1917, donde con seis compañías consiguió la rendición de 9.000 italianos, fue digna de un general.
El otro factor es social. Rommel no era un
von. No pertenecía a la aristocracia militar prusiana que dominaba el Estado Mayor. Eso, que en la República de Weimar era un obstáculo, se convirtió en una ventaja con los nazis en el poder. Hitler desconfiaba de los junkers y buscaba oficiales de origen humilde que le debieran el ascenso a él. Rommel encajaba en ese perfil. Fue instructor de las Juventudes Hitlerianas, aceptó el cargo de jefe de la Guardia del Führer y entabló cierta amistad con el dictador. No era un ideólogo convencido, pero tampoco le hacía ascos a nadar cerca del poder.
¿Era Rommel un genio táctico o un buen relaciones públicas?
En el desierto, Rommel demostró ser un táctico fuera de serie. Sus Kampfgruppen, formaciones creadas sobre la marcha con unidades de distintas divisiones, le permitían una flexibilidad que los británicos no tenían. En Gazala y Marsa Matruh infligió pérdidas devastadoras a los blindados aliados. Pero la campaña africana también revela sus límites. En El Alamein se estrelló contra una defensa bien preparada y sobreextendió sus líneas de suministro hasta el punto de no poder sostener el avance. Un genio táctico, sí. Un estratega, discutible.
La leyenda se construyó pronto. En 1942, Hollywood ya rodaba
Cinco tumbas en el Cairo, con Rommel como villano de lujo. Los aliados necesitaban un enemigo digno para justificar sus reveses. Y Rommel, con su estilo de liderazgo desde primera línea y su habilidad para la maniobra, encajaba perfectamente. Que los británicos lo convirtieran en el «zorro del desierto» dice más de la necesidad propagandística aliada que de la realidad militar.
El general que no era nazi pero servía al nazismo
La pregunta sobre su afiliación política no tiene una respuesta limpia. Rommel no era un fanático del partido, pero su carrera se benefició directamente del régimen. Aceptó puestos de instructor en las Juventudes Hitlerianas y en las SS. Su esposa tenía ascendencia italiana, detalle curioso en un militar que combatió en el norte de África junto a los italianos. No hay pruebas de que participara en crímenes de guerra, pero tampoco de que se opusiera activamente al régimen hasta que la derrota fue inevitable.
El juicio sobre Rommel sigue atascado en esa contradicción. Un militar excepcional que sirvió a un régimen criminal, un táctico brillante que perdió la guerra por problemas de suministro, un héroe de guerra que se convirtió en icono pop. La historia militar lo ha encumbrado; la historia política lo ha dejado en una zona gris incómoda. Y ahí sigue, sin que nadie termine de cuadrar el rompecabezas.
Datos clave del debate
- Rommel ganó la Pour le Mérite en la Primera Guerra Mundial, condecoración otorgada solo a 687 personas.
- La Cruz de Hierro de Primera Clase se otorgó 218.000 veces durante la Gran Guerra.
- Guderian ascendió a Generalmajor en agosto de 1936, tres años antes que Rommel.
- Rommel fue ascendido a general de división en agosto de 1939.
- En Caporetto, con seis compañías, consiguió la rendición de 9.000 italianos.