El Congreso de EEUU vota 95.000 millones: Ucrania recibe 61.000
El paquete de ayuda exterior que la Cámara de Representantes de EEUU somete a votación este sábado asciende a unos
95.000 millones de dólares y replica, con matices, el que el Senado aprobó en febrero. La mayor partida va a Ucrania: casi
61.000 millones para sostener su esfuerzo militar frente a Rusia. El presidente Joe Biden ya ha expresado su respaldo al texto. La letra pequeña, sin embargo, admite varias lecturas: 10.000 millones de la asistencia económica a Ucrania se articulan como
préstamo reembolsable, y una parte sustancial del resto se queda en la propia industria estadounidense reponiendo arsenales.
Qué incluye el paquete de ayuda a Ucrania, Israel y el Indo-Pacífico
El desglose que acompaña a los tres proyectos de ley reserva a Ucrania y a los países de la región casi 61.000 millones. De ese total, unos
23.000 millones van a reponer armas, arsenales e instalaciones de EEUU, más de
11.000 millones financian operaciones militares estadounidenses en la zona y casi
14.000 millones permitirían a Ucrania comprar sistemas de armas avanzados. Israel recibiría
26.400 millones, con 4.000 millones para los sistemas antimisiles Iron Dome y David's Sling, 1.200 millones para el Iron Beam, 4.400 millones para reponer material entregado y 3.500 millones para adquisición vía el Programa de Financiamiento Militar Extranjero. El texto prohíbe enviar fondos a la UNRWA. El bloque del Indo-Pacífico suma
8.100 millones, con 3.300 millones para infraestructura submarina, 2.000 millones en financiación militar exterior para Taiwán y aliados y 1.900 millones para reponer material entregado a la isla.
¿Por qué se discute si el préstamo a Ucrania es devolvable?
Porque la economía ucraniana acumula una destrucción que hace difícil imaginar el retorno. Quien defiende el diseño sostiene que el país podrá pagar con las reparaciones de guerra que eventualmente imponga a Rusia. Quien lo cuestiona responde con la experiencia histórica: los créditos de guerra se han saldado tradicionalmente con
tierras y concesiones, no con divisas. La discusión no es menor, porque el paquete del Senado no contemplaba esa fórmula de préstamo y la Cámara la ha introducido como ajuste.
El cuello de botella no es el dinero, son los soldados
La crítica más repetida al paquete no niega las cifras: niega que resuelvan el problema. Ucrania afronta carencias de artillería, munición, carros, aviación y
defensa antiaérea, pero sobre todo de personal. EEUU no va a enviar tropas, su aviación no va a operar sobre suelo ucraniano y buena parte de su material no cubre las necesidades inmediatas. La conclusión que se extrae de ese cuadro es incómoda: sin mano de obra, ningún volumen de armamento cambia el signo de una ofensiva. Con mano de obra, el conflicto se prolonga hasta el siguiente préstamo.
El frente y el desgaste ruso: las cifras que se cruzan
El otro eje del análisis es la capacidad rusa. Una parte del material cifra el avance ruso en Ucrania este año en torno a
360 kilómetros cuadrados, con daños severos y problemas de suministro de munición en el lado ucraniano. La lectura optimista para Kiev sostiene que, si la ayuda se aprueba, Rusia se estancará durante los dos años que le quedan antes de agotar sus almacenes de blindados. La lectura contraria subraya que Rusia dedica ya el
35% de su gasto público a la guerra y que sus reservas se consumen, con pérdidas documentadas de material irremplazable.
Dólar, rublo y quién paga la factura
El paquete ha reabierto la discusión monetaria. Un bloque defiende que el dólar mantiene su función de moneda de reserva y que el rublo acumula una devaluación del
300% frente al euro desde 2008. El bloque opuesto responde que el euro asumió una devaluación del
40% desde 2008 para sostener al dólar, que EEUU paga cerca de
1 billón de dólares anuales solo en intereses de deuda y que Rusia compra a China con descuentos y primas por sanciones. La deuda rusa sobre PIB, según las cifras que se manejan, ronda el
15%.
El sábado se vota. Si sale adelante, Ucrania tendrá dinero, no necesariamente hombres. Y Rusia tendrá dos años más de desgaste, no necesariamente derrota.