Al-Andalus: vándalos «vagabundos» o «tierra de sorteo» goda
El hilo lleva meses encadenando etimologías y ahora se enzarza por el nombre de Andalucía. Un participante sostiene que Al-Andalus viene de los Vándalos, pueblo germánico que acabó en el norte de África, y que «Wandjaz» significaba vagabundo. Otro le pide la fuente y ofrece en su lugar la tesis visigótica: *Landahlauts*, las tierras repartidas por sorteo. La cosa queda ahí, sin cita.
Qué se ha sabido
El tramo arranca con el
cambullón, el trueque de mercancías entre marineros y buscavidas en los puertos canarios. Un forero recuerda que la etimología aceptada lo hace venir del portugués *cambulhão*, pero que hay quien lo deriva del inglés «come buy on», y enlaza
el Rincónete del Cervantes sobre el asunto. De aquel comercio con los ingleses quedaron también la capilla anglicana de Las Palmas y su cementerio, que otro participante trae para ilustrar la
presencia británica en Gran Canaria.
Las aportaciones caen en cadena. **Von Riné** explica que *vodka* es «agüita» en ruso. **dabrute 2.0** saca que *trabajar* viene de *tripaliare*, torturar, y que en inglés dio *travel*. **antonio estrada** desglosa *testículo* («pequeño testigo»), *hígado* (del hígado de animales cebados con higos) y *cerrojo* (de *veruculum*, asador). **Andrespp** despacha *desastre* (mala estrella), *trivial* (el cruce de tres calles), *azafata* (el canastillo de la reina) y *armario* (donde se guardaban las armas). **aquinoe** trae *jícara*, del náhuatl *xicalli*, y **I. de A.** precisa que en español consta ya desde **1535**.
**I. de A.** echa mano del Corominas para fechar *perro*: **1136**, vocablo exclusivo del castellano, peyorativo en la Edad Media frente al noble *can*, y de origen incierto. **Lemmy es Dios** cita un artículo académico —ISSN **1578-7486**, Revista de Estudios Latinos **9**, **2009**— sobre *cuniculus* y su relación con *cunnus*. **Taliván Hortográfico** suelta que *guiri* viene de *guiristino*, como los carlistas vascos llamaban a los liberales, y que *Job* significa «¿dónde está dios?», que *Amén* remitiría al dios egipcio Amón y que *Lázaro* es el fenicio *Asdrúbal*.
Dónde está la bronca
**Al-Andalus** es el foco. Un participante defiende la raíz vándala y suelta «pide por esa boquita» cuando le reclaman pruebas; el otro contesta «deme usted una fuente» y le devuelve la tesis del reparto por sorteo entre los godos. Nadie mueve ficha.
Segunda escaramuza, más breve: **descabellado**. Uno lo atribuye a un diccionario chileno que lo hace venir de *des-cabello* —«que te dan ganas de arrancarte los pelos»— y arremete contra quien lo escribió. **Taliván** responde que viene de *descabello*, la suerte del toreo que remata al toro por la nuca.
Tercera: el doble sentido de *host* y *guest*. Uno pregunta por qué en inglés la misma palabra vale para anfitrión y huésped; **CaCO3** y **I. de A.** le corrigen: no es nada especial del inglés, pasa igual en castellano (*huésped*) y viene del latín *hospes*, que ya valía para los dos.
Y un roce de tono. Un veterano se queja de que el foro censura hasta el cuneiforme y de que se le ignora. **Taliván** responde que hay que presumir buena fe y que «hemos intentado aportar luz a las sombras». El asunto se desinfla.
Los regionalismos entran al hilo
Aparecen palabras de Canarias (*guagua*, *cambullón*), Cádiz (*candién*, *chícharos*), Málaga (*el guarrito*) y Jaén (*farar*, *sabalete*). Se suceden las marcas que se volvieron nombres comunes: la *DKV*, el *albal*, la *minipimer*, el *Kelvinator*, el *jacuzzi*, el *donut*. Y en Cádiz, *chumino* se cuela con su historia portuaria.
Qué cambia respecto a antes
El hilo deja atrás las raíces indoeuropeas y a Tolkien y baja a la lengua de la calle. Se corrige alguna etimología que circulaba como fija: *golosina* viene de *gula*, y *poyo* de *podium*. Y se asume que muchas de estas historias son conjeturas: como dice un forero, «muchísimas etimologías de topónimos y etnónimos son conjeturas o directamente inventadas». Taliván promete volver al día siguiente con la palabra *sosias*.