¿Qué está pasando realmente con los empleos de oficina de Amazon en España? Un ex empleado del departamento de reembolsos, con casi cinco años a sus espaldas, lo cuenta con una frialdad que el marketing de la empresa no incluye en sus folletos: sueldos de entre 24.000 y 34.000 euros brutos, control férreo de la productividad y un ERE que se comunicó por videollamada, con una responsable de Barcelona visiblemente afectada delante de la pantalla.
Sueldos y condiciones en las oficinas de Amazon en España
El paraíso del empleado tecnológico tiene una letra pequeña. En el departamento de reembolsos, la horquilla salarial oscilaba entre 24.000 y 34.000 euros brutos anuales en 12 pagas. Para entrar pedían carrera universitaria, inglés muy alto, Office, velocidad de pensamiento, dos entrevistas sobre habilidades y situaciones de trabajo y una prueba de inglés. Todo el trabajo era en remoto, aunque muchos acudían a la oficina una vez por semana por socializar. Los controles de cantidad y calidad eran “a rajatabla”.
El ERE que llegó por videollamada
Unos meses antes, los empleados ya habían recibido el correo que anunciaba el expediente. El último día, una de las responsables de Amazon en Barcelona se puso a llorar para comunicar lo que todos sabían: el departamento se liquidaba. Tanta era la desbandada que no quedaba ningún jefe directo que diera la cara; el anuncio oficial llegó por videollamada. La empresa, por si a alguien le quedaba duda, seguía registrando beneficios de 77.000 millones. Que poca sangre, apuntaría más de uno.
La deslocalización silenciosa: de Europa a India (y ahora a Filipinas)
Los programas con los que trabajaba el equipo habían sido creados por empleados centroeuropeos, que fueron despedidos a los pocos años. Después se empezó a contratar a españoles y europeos del sur junto a algunos indios. La siguiente etapa, según quienes observan el proceso desde dentro, lleva la deslocalización de India a Filipinas y Vietnam, con la IA como explicación de manual. Mientras tanto, la oferta de empleo de oficina en Amazon España se ha quedado casi reducida a logística en almacenes e informática pura. El mayor negocio de Amazon no es la tienda, sino AWS; la logística, explica el ex empleado, sirve más para publicitar la marca que para generar márgenes.
Cuando el servicio se resiente
La experiencia de compra también se resiente. Un cliente relata cómo una televisión Xiaomi de 75 pulgadas, pagada con servicio de montaje, no llegó en la fecha acordada; la reprogramaron a dos semanas vista con una llamada automática que no daba opción a cancelar. El reembolso de los 750 euros solo llegó después de insistir. En el soporte para vendedores, el patrón denunciado es similar: respuestas que parecen lanzadas por un bot, enlaces rotos, tickets cerrados sin resolver. Y en el terreno de los precios, la comparación duele: un mismo artículo aparecía a 41 euros en Amazon y a 19 euros en Temu.
Dos lecturas para un mismo fenómeno
Hay quien sostiene que esto es simple lógica capitalista: si alguien hace el mismo trabajo por la mitad de sueldo, el empleo caro tiene los días contados. Otros ven un dumping laboral que, además de esquilmar plantillas, acaba degradando el servicio al cliente. El ex empleado reconoce que también hay fraude por parte de los compradores y que las políticas de vendedor cambian cada mes, pero la dirección del viaje es clara: hacia abajo, en costes, y hacia fuera, en territorio.
Mientras tanto, el gigante factura 77.000 millones, el cliente espera su tele dos semanas y el empleado que lloró en la videollamada no estaba en nómina. El relato oficial habla de eficiencia; los hechos, de sustitución. Quizá sea solo cuestión de tiempo que la próxima reunión de despedida se haga en hindi.