Exprimidores masticadores: 300€ frente a la batidora de toda la vida
Pagar 300 euros por un electrodoméstico que solo hace zumo es, sobre el papel, una decisión difícil de defender. Y sin embargo, hay un mercado creciente de exprimidores masticadores —también llamados de presión o de muela rotatoria— que prometen zumos más nutritivos, menos oxidados y capaces de tragar fruta con piel, verduras de hoja y hasta frutos secos. La pregunta que planea sobre este tipo de compras es siempre la misma: ¿es una herramienta real de salud o un capricho de cocina que acabará cogiendo polvo?
El origen del aparato está en Estados Unidos, donde se comercializa como Hurom, y en Europa se vende bajo la marca Versapers, un nombre que no es un invento de teletienda sino un acrónimo alemán:
Vers (fresco),
Sap (zumo) y
Pers (presionar). La fábrica es la misma, según reconocen los propios distribuidores, y el precio ronda los 300 euros. La promesa técnica es atractiva: a diferencia de las licuadoras centrífugas, que giran a gran velocidad y generan calor y oxidación, estos aparatos mastican la fruta a bajas revoluciones. El resultado, dicen, es un zumo que aguanta más tiempo sin separarse ni perder propiedades.
El argumento de la oxidación
La oxidación es el caballo de batalla de los vendedores. Un zumo expuesto al aire se degrada, y la pregunta es cuánto tarda en hacerlo. Hay quien sostiene que un zumo correctamente envasado y refrigerado puede aguantar hasta 72 horas sin perder cualidades. Otros apuntan que la fruta entera ya viene envuelta en sus propias bolsitas de zumo, y que cualquier método de extracción rompe esa barrera natural. La conclusión que se repite es simple: nada supera a comerse la naranja a bocados. Pero para quien quiere un zumo multicolor con espinacas, apio y remolacha, el masticador abre un abanico que el exprimidor manual no permite.
Limpieza, materiales y precio: las pegas reales
El entusiasmo inicial choca con la realidad del mantenimiento. Quien lo ha probado señala que la limpieza es fácil en general, pero que en el conducto por donde sale el zumo siempre queda algún resto. Siempre. Y eso, con el uso diario, cansa. Otra objeción es el material: el rodillo extractor no es de acero inoxidable sino de resina de polyetherimide (Ultem), algo que a los más puristas les hace torcer el gesto. El filtro sí es de acero.
El precio es el otro muro. 300 euros por un aparato que solo hace zumo compite con una batidora de brazo de 30 euros que, según varios testimonios, tolera la fruta con piel y hace batidos igual de apañados. La diferencia es que la batidora no separa la fibra. Y ahí está el debate nutricional: ¿es mejor el zumo sin fibra o el batido con ella? Los fabricantes argumentan que el licuado permite absorber los nutrientes más rápido, especialmente en personas con digestiones pesadas. Los escépticos responden que la fibra es parte del alimento y que eliminarla es un error.
Alternativas y marcas: Saivod, Princess, Omega
El mercado ofrece opciones más baratas. La Saivod del Corte Inglés y la Princess Vitapure, por unos 110 euros, son centrifugadoras de gama media que algunos usuarios comparan favorablemente con las masticadoras. Quien ha probado la Princess destaca que el zumo sale con menos espuma y que el ruido es ínfimo comparado con una centrífuga. La Omega 8004, por unos 280 euros en tiendas británicas, es la opción más recomendada en foros anglosajones, con 15 años de garantía en el motor. La diferencia de precio entre comprar en España y hacerlo en el extranjero puede ser de más de 100 euros.
¿Merece la pena?
La respuesta depende del uso. Para quien solo quiere zumo de naranja, un exprimidor manual de toda la vida hace el mismo trabajo por una fracción del precio. Para quien quiere experimentar con verduras de hoja, frutos secos o leches vegetales, el masticador tiene sentido. La clave está en la constancia: si el aparato se usa a diario, la inversión se amortiza. Si acaba en un armario, habrá sido un despilfarro de 300 euros.
La tendencia apunta a que el mercado de exprimidores de gama alta seguirá creciendo, pero con una advertencia: la moda del
juicing tiene mucho de moda y poco de necesidad. Comerse la fruta entera sigue siendo más barato, más rápido y, probablemente, más sano.