El crowdfunding al policía de Nanterre supera el millón de euros
El disparo que acabó con la vida de un joven de 17 años en Nanterre ha encendido Francia, y también las plataformas de micromecenazgo. La campaña abierta para apoyar al agente Florian Menesplier, el policía que efectuó el disparo, ha superado a lo largo de los disturbios la cifra simbólica del millón de euros. Los contadores de la recaudación marcan 1.151.160 euros procedentes de 58.800 donativos, cuando el objetivo inicial era de 50.000 euros. La campaña para la familia del joven fallecido, por comparar, apenas alcanza los 100.000 euros. La diferencia no es un accidente.
La brecha solidaria: apoyo al agente, olvido a la víctima
El éxito de la campaña del policía es un termómetro perfecto del estado de ánimo social. No se trata solo de dinero: es una declaración de intenciones. La recaudación, impulsada por el político Jean Messiha, de origen egipcio y vinculado a la extrema derecha, ha movilizado a miles de personas que ven en el agente a alguien que cumplía con su deber en un contexto de violencia extrema. La otra campaña, la abierta para la madre del joven fallecido, queda muy por detrás, y eso que también ha contado con difusión. La diferencia de diez a uno resume sin ambages la fractura que atraviesa no solo Francia, sino toda Europa occidental: la seguridad pesa más que la empatía cuando hay miedo en el ambiente. Hay quien apunta, además, a que la violencia de los disturbios ha terminado de convencer a muchos que dudaban: cuando los coches arden, el instinto manda.
Jean Messiha, el hombre que agita las redes
Detrás de la campaña hay un personaje reconocible: Jean Messiha, economista, francés de origen egipcio y con un largo historial en la política de extrema derecha francesa. Su papel no es neutro. Para unos, es el catalizador de una reacción legítima ante el desbordamiento; para otros, un agitador que explota el dolor para rentabilizar su discurso. Messiha ya había hecho campañas polémicas con anterioridad, así que su presencia multiplica las suspicacias. El hecho de que sea él quien firme la recaudación no es casual: sabe perfectamente que cada euro recogido es también un voto de confianza a su manera de entender la seguridad. La plataforma GoFundMe, por su parte, ha preferido no pronunciarse sobre el destino final del dinero, avivando los rumores.
El precedente canadiense y el miedo a la confiscación
El fantasma de Canadá sobrevuela cualquier conversación sobre dinero y protestas. En 2022, las donaciones a los camioneros que bloquearon Ottawa fueron reprimidas por la vía bancaria: el primer ministro Justin Trudeau congeló cuentas y la plataforma GoFundMe, después de una fuerte presión, redirigió los fondos a causas afines al gobierno. Ese precedente es citado una y otra vez en la discusión sobre las donaciones al policía de Nanterre. ¿Puede el gobierno francés hacer lo mismo? Para algunos, sería la prueba de que el sistema no tolera que el dinero fluya hacia el lado equivocado. Para otros, es una paranoia sin fundamento. Lo cierto es que, por ahora, la recaudación ha seguido creciendo sin que nadie la detenga, lo que alimenta la teoría de que el poder espera su momento.
Teorías de fondo: la Agenda 2030, el control digital y el fantasma del golpe
Como era de esperar, el ambiente se ha ido llenando de fuego de artificio. Se habla de falsas banderas, de un complot para justificar la implantación de una identidad digital única, del famoso Social Credit Score, de la Agenda 2030 y hasta de un golpe militar si el gobierno de Emmanuel Macron no restablece el orden en 48 horas. Nada de eso es verificable, y en su mayoría son especulaciones que circulan en las redes sin una prueba sólida. Pero el ruido no es trivial: demuestra hasta qué punto la desconfianza en las instituciones está extendida. Cuando la gente no cree en la justicia, cualquier explicación parece plausible. Y mientras tanto, los contadores de donaciones siguen subiendo.
Un dinero que habla más que los discursos
La asimetría entre las dos recaudaciones es, a la postre, el dato más expresivo de esta crisis. No importa tanto la cifra exacta como la tendencia: el apoyo al policía crece día a día, el de la familia del joven se estanca. Quienes estudian los movimientos de dinero en situaciones de conflicto saben que esto no es un simple capricho: es una señal de hacia dónde sopla la opinión pública. El caso judicial no ha hecho nada más que empezar, y ya hay quien anuncia que el dinero recaudado servirá para una defensa a la altura del Estado. Otros recuerdan que el dinero de la otra campaña podría servir para lo mismo, pero que nadie parece interesado en financiarla. Hasta ahí llega el análisis; el resto lo dirán los tribunales y, sobre todo, las urnas, si alguna vez llegan.