El menú del Burger King roza los 18 euros y ya no es comida barata
El estallido de precios en la comida rápida ha convertido un menú individual con hamburguesa, patatas y Coca-Cola en un artículo de lujo. Quien paga la tarifa completa, sin cupones ni ofertas ocultas, se desembolsa entre 15 y 18 euros por cabeza. No hace tanto, el mismo conjunto costaba 6,99 euros. La sensación de timo es transversal: es basura grasienta a precio de restaurante.
Las cadenas esconden sus promociones en los kioscos de autopago y en las listas de ofertas y chollos, un consejo que circula con insistencia. Quien conoce los trucos come por 5-6 euros; quien paga a lo tonto, el menú completo. Mientras, una franquicia local de hamburguesas mantiene su menú más caro en 8,50 euros y sube 50 céntimos al año, con raciones de patatas que doblan a las de Burger King y McDonald’s.
Hay un detalle incómodo en todo esto: una comida para dos en McDonald’s, pedida desde una pantalla táctil, llegó a los 28 euros, y el comensal adulto la describió como una hamburguesa hecha con cartón empapado en salsa. El niño, en cambio, pidió repetir. Y ahí está el verdadero negocio: educar a la siguiente generación para que considere normal pagar 18 euros por una hamburguesa ultracongelada.