La humillación musical de Daniel Estulin: cuando el jazz no es "música de monos"
Que un conspiranoico como Daniel Estulin califique el jazz de "música de monos" ya dice más de él que del género. Pero la polémica ha resurgido al sacar a relucir su análisis —o más bien su falta de él— sobre la fallida colaboración entre Miles Davis y Jimi Hendrix. La cuestión no es si Estulin tiene razón, sino si tiene la más mínima formación para opinar.
El affaire Hendrix-Davis: choque de conceptos
Según se ha desgranado en el análisis, la colaboración entre Miles Davis y Jimi Hendrix no fracasó porque Hendrix no tuviera nivel —como ha insinuado Estulin— sino porque ambos músicos operaban en frecuencias distintas. Miles, recién salido de "Bitches Brew", buscaba un guitarrista capaz de ejecutar con precisión quirúrgica las complejidades orquestales que mezclaban Stockhausen con funk. Hendrix era pura improvisación visceral, un torrente emocional que no encajaba en el rompecabezas milimetrado de Davis. Por eso Miles acabó eligiendo a John McLaughlin, un guitarrista que podía tocar la nota justa en el lugar exacto. Que Estulin reduzca esta diferencia conceptual a "mala música" o "falta de talento" revela un conocimiento más propio de un documental de sobremesa que de un experto.
El libro que nunca fue: otra conspiración en ciernes
El debate ha ido más allá: se ha presentado una plantilla para un libro que pretende demostrar que la muerte de Hendrix fue un asesinato orquestado por su manager Mike Jeffery, con la CIA de fondo, para evitar una fusión musical negra. La propuesta, con títulos como "El Halcón Mudo" o "Funk, Fuego y Traición", ha sido recibida con escepticismo. Los críticos señalan que el planteamiento huele más a manual de autoayuda conspiranoica —capítulos ordenados, moralejas implícitas y el inevitable giro de "la verdad que la industria esconde"— que a una investigación rigurosa. Incluso se ha sugerido que la plantilla parece generada por inteligencia artificial, lo que no ayuda a la credibilidad.
Con estos mimbres, la pregunta que queda en el aire es: ¿seguirá Estulin vendiendo humo musical o alguien le hará escuchar "Bitches Brew" de una vez?