El mapa que desmiembra Marruecos y reparte suelo a España
En el reparto que circula por los mentideros geopolíticos hay una regla de oro: todos los actores salen ganando, excepto uno. Marruecos. El resto se reparte un plano donde aparecen un nuevo Estado sefardí, un Sáhara independiente, un Rif con bandera propia, la región del Souss por adjudicar y hasta una Tánger de nuevo cuño. Ninguna de esas fronteras existe. Todas caben en un folio y en una pregunta incómoda: ¿quién pone las botas sobre el terreno?
Quién se queda el Rif y quién paga el Souss
La pieza más repetida es el Rif. Se argumenta que un Rif independiente sería proespañol, aunque esa etiqueta es más deseo que dato: la región arrastra décadas de agravio con Rabat y ninguna encuesta mide cuánto de ese independentismo mira a Madrid. El escenario más optimista asume que la desintegración llega sola; el más realista exige una guerra civil previa y despliegue militar. Sostener nuevas provincias o protectorados demanda presencia física y un relato doméstico que, hoy, no existe.
De Ifni a Canarias y el Sáhara que no se guardó
Otra corriente vuelve sobre el
Sáhara occidental: España debería haber conservado unos pocos miles de kilómetros cuadrados que ahora serían bastante útiles. De ahí a anexionar Ifni a Canarias hay un salto que solo funciona en un mapa de trastienda. Sobre el reparto planea además la sospecha de alianzas ocultas y traiciones entre bloques, atribuidas sin una sola prueba. Cuando el mapa manda, la geopolítica se vuelve astrología.
Ninguna cancillería trabaja sobre este plano. ¿Por qué vuelve, entonces, cada pocos meses?