Cómo detectar una moneda de plata falsa: la báscula falla por 0,5 gramos
Un desvío de medio gramo basta para levantar la liebre. Dos monedas de 100 pesetas de plata: una pesó 0,5 gramos por encima del peso legal y la otra 0,4 por debajo, cuando el desgaste normal de una pieza que ha circulado apenas resta entre 0,1 y 0,2 gramos. Ni el imán las delató —no eran de acero, sino probablemente de alpaca con un baño de plata—, pero el canto sí: inscripciones distintas a las de la emisión oficial. La báscula de precisión y el calibre fueron, según este forero, lo que delató las
falsificaciones de monedas.
De ahí sale un mapa práctico para quien compra metal con dinero real: aranceles, IVA, gastos de envío, piezas históricas y manuales descatalogados. Y un aviso: el fraude numismático no empezó ayer.
Cuánto IVA se paga al comprar plata y desde cuándo hay aranceles
La primera asimetría que descubre cualquiera que empiece: el
oro no soporta IVA ni otros impuestos ligados al valor, mientras que la plata comprada con factura lleva un 21% encima. El mismo dinero compra bastante menos metal blanco. A partir de
999 euros en España, según se apunta en el hilo, hace falta DNI; por debajo de ese umbral, en tienda física, no.
La letra pequeña se complica cuando el paquete cruza una frontera. Desde
enero de 2021, según un forero, hay derechos de importación sobre
metales preciosos procedentes del Reino Unido por el Brexit, y el consejo que circula es no hacer que el envío aterrice directamente en casa. La alternativa propuesta: aprovechar un viaje y traerlo en la maleta, con un límite de 10.000 euros.
Qué moneda acumular: bullion, soberanos o unión monetaria latina
El segundo eje es la elección de pieza. Frente al bullion moderno —Libertades, pandas, águilas, búfalos— se alza una corriente que reivindica monedas que circularon de verdad. El argumento: una onza con facial puede ser preciosa, pero es una
chapa decorativa; un soberano o una pieza de la Unión Monetaria Latina arrastra un acuerdo internacional de hace 150 años para emitir monedas idénticas y favorecer el comercio entre países. La alfonsina de 25 pesetas, por ejemplo, contiene exactamente 25/20 más oro que un franco francés de 20 o un vreneli suizo.
Los diseños también puntúan. Los signos del calendario chino se despachan sin piedad —se les atribuye arrastrar el valor del conjunto—, mientras la Filarmónica de Viena de 2019 se rescata por su tirada más corta frente a la de 2020, un detalle que en bullion introduce una pizca de componente seminumismático. Para quien quiere salida fácil incluso entre particulares se apuntan cuatro nombres: soberano, alfonsina, napoleón y vreneli. Y en el tramo pequeño, entre 5,80 y 7,77 gramos finos, la lista incluye el propio soberano, el vreneli, el 2 Rand, la libra peruana, el 5 dólares indio y las 20 coronas.
Cuánto encarecen los gastos de envío la onza de plata
El enemigo silencioso es el recibo del mensajero. Pagar
15 euros por traer una sola onza se despacha como una salvajada, y más dentro de España. Un cálculo que circula compara el precio final de la onza: un primer proveedor sale a
1.600 euros con gastos incluidos; otro ofrece 100 coronas a 1.524 euros, lo que deja la onza implícita en 1.555, más 15 euros de envío hasta 5.000 euros, y la deja en 1.570. El desglose completo, partida a partida, cambia de ganador según dónde se recoja el pedido. Quien mire solo el precio de escaparate se equivoca de número.
Los duros sevillanos y otras falsificaciones que nadie clasifica
La falsificación no es un fenómeno reciente. Los llamados
duros sevillanos, también de plata, son notoriamente difíciles de detectar y clasificar, y tienen hasta bibliografía propia: una guía firmada por José Francisco Martínez Roca y editada por Círculo Rojo. Hay además piezas que nadie identifica hasta que aparece alguien que las conoce. Una medalla acuñada por J. Ramisa en oro de 22 quilates, que se comercializó sobre todo en oficinas de La Caixa en los años 70 y principios de los 80, estuvo durante mucho tiempo sin dueño documentado. Para los que llegan preguntando por una pieza suelta de plata, la respuesta es siempre la misma: clasificar antes de comprar.
También hay recursos de referencia. La publicación gratuita del catálogo de numismática española de Aureo & Calicó, con miles de monedas y sus valoraciones y mejorado respecto a la edición en papel de 2019, se recibió como el gran aviso para coleccionistas.
Con impuestos, aranceles y pesos sobre la mesa, la decisión parece sencilla: comprar metal al mejor precio y no mirar atrás. No funciona así. Las 100 pesetas de plata se consiguen entre
16 y 18 euros la onza fina, una ley baja que las convierte en plata a peso el día de la venta, y ahí está el arbitraje que nadie termina de cerrar. Puede seguir siendo el mejor precio disponible durante mucho tiempo, o no. La bola de cristal, como siempre, no viene con el pedido.