Los motivos económicos y políticos tras el apoyo español a Marruecos frente a Canadá
En una discusión sobre el partido de octavos de final entre Canadá y Marruecos, se han desvelado las extrañas lealtades de algunos aficionados españoles. Lejos de la neutralidad deportiva, los argumentos mezclan viejas rencillas históricas, críticas inmigratorias y un deseo apenas velado de que un hipotético Francia-Marruecos en cuartos desate el caos social en el país vecino.
La "Guerra del Fletán" de 1995, un conflicto diplomático y pesquero entre España y Canadá que terminó con la humillante captura de un pesquero español por parte de las autoridades canadienses, sigue viva en la memoria de algunos. Un sector de la afición considera que apoyar a Canadá sería repetir la lógica del Desastre del 98, cuando España perdió sus últimas colonias y luego se alineó con Estados Unidos. Así, lo lógico sería ir con Marruecos, el enemigo de su enemigo.
Pero no todos piensan igual. Otros ven en el apoyo a Marruecos una oportunidad para que, si se enfrentan a Francia, los disturbios posteriores al partido pongan sobre la mesa la "bomba de relojería" de la integración musulmana en Europa. Un razonamiento que muchos califican de peligroso, pero que existe como corriente subterránea.
Mientras tanto, los más pragmáticos señalan que, independientemente de quién gane, el vencedor caerá ante Francia en la siguiente ronda. El debate, una mezcla de política, historia y fútbol, refleja cómo los viejos fantasmas nacionales aún tiñen lo que debería ser un simple partido.
Ahora, con el pitido inicial a las 19:00, cada cual decide su bando. El campo de juego es solo el escenario de tensiones que van mucho más allá del fútbol.