Salamanca: más alquiler que venta, señal de un mercado sin pulso
Por primera vez en su historia reciente, Salamanca tiene más viviendas ofertadas en alquiler que en venta. Según datos de Idealista, el parque de viviendas en venta se ha desplomado hasta 1.043 unidades, mientras que las de alquiler alcanzan las 1.256. Hace apenas unos años, la oferta de venta rondaba las 13.000 unidades y la de alquiler las 5.000. El cambio es radical y no tiene precedentes en la ciudad del Tormes.
Números que engañan: el problema de los listados duplicados
El dato bruto ya es preocupante, pero algunos matices lo agravan. En el mercado de alquiler, una misma vivienda puede aparecer listada hasta 13 veces por distintas inmobiliarias, con precios que oscilan sin criterio. En la zona de Carmelitas, por ejemplo, un piso de unos 80 metros cuadrados que antes era una oficina se anuncia 13 veces entre 108.000 y 115.000 euros. Esto infla artificialmente la oferta real. En venta, la situación es peor: si se descuentan los anuncios duplicados, la oferta efectiva se reduce drásticamente.
Además, buena parte de lo que se vende son reconversiones: bares convertidos en viviendas, garajes transformados en pisos de 40 metros con distribuciones imposibles. En Canalejas, una antigua tienda de mascotas se ha reconvertido en hogar. El parque inmobiliario nuevo brilla por su ausencia.
Zonas no-go y un mercado de precios imposibles
Barrios como Pizarrales o Garrido, tradicionalmente populares, se han convertido en zonas degradadas que muchos evitan. Quien tiene presupuesto bajo-medio se ve abocado a comprar un bar con campana extractora para reformarlo, o a aceptar un piso en una de esas áreas. Los precios se han disparado: un piso de 80 metros cuadrados cuesta entre 80.000 y 180.000 euros (30 millones de las antiguas pesetas), mientras que los salarios no acompañan. La ciudad, antaño llena de estudiantes internacionales y vida universitaria, parece ahora un geriátrico: solo quedan jubilados, funcionarios y estudiantes con recursos. Los jóvenes en edad de trabajar han emigrado.
El espejismo de Idealista y la realidad en la calle
Algunos apuntan a que Idealista podría estar reflejando un mercado moribundo: si no hay anuncios, es porque no hay producto. Las inmobiliarias locales a veces no publican en portales por miedo a la okupación, y los pisos se ofrecen solo en escaparates físicos. Pero los precios no bajan. La pregunta que flota es si estamos ante un colapso de oferta real o ante una burbuja de anuncios duplicados que enmascara la escasez.
El dato es tozudo: nunca antes en Salamanca había habido más pisos en alquiler que en venta. La ciudad se vacía de oferta y de habitantes, y el mercado inmobiliario se convierte en un campo de batalla donde el único ganador parece ser el propietario que no necesita vender.
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