NOTICIA: Inmigración de segunda generación: ¿por qué genera tanto debate?

Escaparate de gran marca protegido con planchas metálicas en una avenida comercial, imagen sobre disturbios y segunda generac
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Diez detenidos por Blocus y la grieta de la segunda generación​

Al menos diez detenidos en toda España y una red que se organizaba por mensajería cifrada. Blocus, el entramado de canales que convocó saqueos en grandes ciudades para la noche de Halloween, ha quedado retratado después de que un periodista pasara una semana infiltrado en el único grupo de Signal que todavía se resistía al ciberpatrullaje, según la crónica publicada por El Mundo. El perfil del supuesto cabecilla en Barcelona —20 años, nacido en España, hijo de una familia de origen pakistaní— reabre una pregunta incómoda: qué falla con la segunda generación.

El método que describen esos mensajes no tiene nada de espontáneo. Vigilancia de escaparates para localizar los que no tienen policía delante, ropa oscura, guantes y pasamontañas, y una lista de objetivos con marca y apellido: Apple, JD y Nike Store. Nada de tocar negocios pequeños. En el chat desfilaron tirachinas, gas pimienta y bates de metal, uno de los participantes presumía por escrito de guardar armas de fuego en casa y se intercambiaron consignas para fabricar artefactos caseros. La idea declarada era «hacer arder las calles». La fecha de repuesto que algunos empezaron a manejar, el 11 de noviembre.

Diez detenidos en cuatro días: la caída de los canales de Blocus​

Sobre el papel, la operación se cerró en tres jornadas. El miércoles 28, la Policía Nacional detuvo en Valencia a un menor de 17 años, creador de los canales «Blocus Vlc». Al día siguiente, los Mossos arrestaron a otros dos menores: uno de 16 en Bellmunt d'Urgell (Lleida), administrador de «Blocus Lleida», y otro de 17 en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona). El viernes llegaron los siete restantes: dos jóvenes de 18 en Alfafar (Valencia) y Barcelona, dos de 20 en Bilbao y Málaga, el fundador del movimiento en España en Picanya (Valencia) y dos supuestos líderes en Tenerife, uno de ellos de 16 años. No se descartan más arrestos.

El cierre de tres grupos de Telegram bautizados como «Blocus Bcn» a petición del Ministerio del Interior empujó la conversación a Signal. La intención era filtrar periodistas y policías y reducir el círculo de confianza; salió al revés. Cuando corrió la voz del arresto del fundador, muchos borraron en minutos lo escrito durante la semana y uno llegó a expulsar al cabecilla para que los investigadores no pudieran leer el historial completo. La comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà, resumió el episodio con una frase que se sostiene sola: «No fue una manifestación como las que estamos acostumbrados».
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¿Por qué la segunda generación es la prueba de fuego del modelo migratorio?​

Porque es ahí donde se comprueba si un modelo funciona. Quien llega de adulto puede no integrarse nunca; quien nace y se cría aquí no tiene esa coartada. Sobre esa base, una línea de análisis sostiene que el termómetro está en detalles como el nombre de pila: si los hijos siguen llamándose como sus abuelos y no como sus vecinos, la cadena de transmisión cultural sigue apuntando hacia fuera. El contraejemplo que se opone es el suizo, donde nombres y apellidos españoles o italianos conviven con una identidad nacional sin conflicto aparente.

El asunto Blocus admite pocas lecturas ideológicas: en los canales intervenidos el objetivo declarado era saquear grandes superficies y aprovechar el revuelo, sin bandera política detrás. Eso no impide que el perfil del supuesto líder se use como munición en la discusión sobre integración. También se discute el lenguaje: hay quien considera que llamar chaval a alguien que ya responde ante el Código Penal ordinario sirve para atenuar responsabilidades. Y en la trastienda aparece una curiosidad recurrente, la recomendación de Santo Tomás de Aquino de no tratar como nacionales a los extranjeros sin probarlos durante tres generaciones, consejo pensado para comunidades pequeñas y no para flujos masivos, matizan quienes lo citan.
El callejón sin salida de la expulsión masiva

La objeción logística: a dónde se expulsa a quien nació aquí​

La demanda más repetida es identificar, detener, retirar la nacionalidad y expulsar. El problema empieza justo después del verbo. ¿A dónde se manda a un joven nacido en España, o a un argelino de tercera generación criado en Marsella que no ha pisado el país de sus abuelos? El control de fronteras sirve para frenar entradas; una vez dentro, la expulsión masiva es un problema logístico sin solución administrativa a la vista, y así se plantea incluso entre quienes la defienden.

De ahí salen dos pronósticos que no se tocan. El más pesimista augura degradación sostenida durante años y un horizonte de conflicto abierto; el más templado responde que convocatorias como la de Halloween se desactivan con presencia policial y una decena de arrestos. Ninguno de los dos bandos aporta series largas que zanjen la discusión.

El gueto como causa: identidad rota y sentido de pertenencia​

La lectura que gana peso fuera del terreno policial apunta al aislamiento residencial. En barrios donde la mayoría de vecinos comparte origen y el contacto con el resto del país es mínimo, la segunda generación crece con referencias ajenas al lugar donde vive y sin pertenencia clara a ninguno de los dos lados. Se describe como crisis de identidad, y de ahí se deduce que el problema no es la llegada de gente, sino la concentración y la falta de mezcla.

El remedio, en cambio, no está acordado. Unos ponen el acento en integrar y evitar enclaves; otros lo ponen en el control y recuerdan que Francia, con un modelo asimilacionista más duro, acumula años de disturbios. La discusión se atasca exactamente ahí, donde el dato deja de servir y empieza la política. Con una fecha nueva en el calendario y un grupo cifrado que ha resultado más escurridizo que sus predecesores, la única certeza es que ni la integración se resuelve con un plan de choque, ni el control de fronteras devuelve a nadie que nació a este lado.
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Cerrar fronteras y expulsar45%
Integrar y evitar guetos35%
Falta de datos y de gestión20%
📌 DATOS
Al menos diez detenidos por organizar o dinamizar los canales de Blocus en toda España
Tres grupos de Telegram bautizados «Blocus Bcn» cerrados en una semana a petición del Ministerio del Interior
Siete de las diez detenciones se produjeron el viernes, entre ellas la del fundador en Picanya (Valencia)
Los objetivos fijados incluían Apple, JD y Nike Store, y se descartaban los negocios pequeños
El 11 de noviembre aparece como fecha de repuesto para una nueva convocatoria
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es la inmigración de segunda generación?
Se llama así a las personas nacidas o criadas en el país de acogida con al menos un progenitor extranjero. En el caso de Blocus, el supuesto cabecilla en Barcelona tiene 20 años, nació en España y es hijo de una familia de origen pakistaní. El concepto importa porque mide si el modelo de integración funciona a largo plazo.
¿Qué pasó con el grupo de Signal de Blocus?
Era el único canal que escapaba al ciberpatrullaje cuando se publicó la infiltración, y su rastro se siguió durante una semana. Antes, Interior había cerrado tres grupos de Telegram de «Blocus Bcn». Tras conocerse las detenciones, varios participantes borraron mensajes y expulsaron al cabecilla.
📅 EVOLUCIÓN
Miércoles 28 de octubre Detenido en Valencia un menor de 17 años, creador de los canales «Blocus Vlc»
Jueves 29 de octubre Dos menores más arrestados en Lleida y Barcelona como administradores de canales
Viernes 30 de octubre Siete detenciones, entre ellas la del fundador del movimiento en Picanya (Valencia)
Sábado 31 de octubre Convocatoria de saqueos en grandes tiendas para la noche de Halloween
Noviembre Parte de los implicados empieza a manejar el 11 de noviembre como nueva fecha
🔗 FUENTES
El Mundo ↗
Crónica de una semana infiltrado en el grupo de Signal
Resumen elaborado con IA a partir del debate de la comunidad — 92 respuestas analizadas. Última actualización: .

Emilio Goteras

Himbersor
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17 Mar 2026
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Una semana infiltrado con los Blocus, los violentos que lideraba el hispanopakistaní Alfayez desde un pueblo de Valencia​

Lleva la cara del jefe de la Mocro Maffia, pero es un chaval de 20 años nacido en España e descendiente de pakistaníes. Alfayez A. A. lideraba el movimiento Blocus en España , la revuelta que amenaza hoy con saquear grandes tiendas en la tarde noche del sábado, día de Halloween, en las grandes ciudades de la península ibérica
(imagen visible para usuarios registrados)
JOSETXU L. PIÑEIRO




"Mis informantes me dirán tiendas sin azules [policía], pasaré la ubicación rápido y lo demás es magia". "Traer llaves inglesas y pinchos para romper los cristales". "Poneros ropa zaina y máscaras de Halloween". "Hay que hacer bombas de salfumán con papel albal". "Tenemos que colocar un petardo en un paquete de harina y prenderle fuego". "Hay que montar un ejército mínimo de 100 personas activas que estén dispuestas a todo". Metodología, organización, armas caseras. Todo bajo un mismo nombre: Blocus. Crónica se ha infiltrado durante una semana en el único grupo de Signal que todavía escapa al ciberpatrullaje de las autoridades.

La red con la que este grupo de jóvenes busca este sábado "hacer arder las calles" ha ido cayendo, canal a canal, ante los investigadores de los Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil. Hasta tres grupos de Telegram con el nombre ‘Blocus Bcn’ ha sido cerrados esta semana a petición del Ministerio del Interior. No obstante, el martes, el principal administrador de la revuelta en Barcelona, que firma como ‘ A.E.A.T’, abrió un grupo en Signal, una aplicación de mensajería cifrada. Buscaba así filtrar que no hubiese entre ellos secretas o periodistas y reducir su círculo de confianza.

Para su foto de perfil, el cabecilla oficioso de Blocus en Barcelona no eligió una imagen cualquiera, sino el rostro de Ridouan Taghi, el hombre al que se atribuye el mando de la Mocro Maffia, la organización de raíz ingenieros que extiende sus tentáculos por medio mundo.

Detrás de la cara de Ridouan Taghi no hay un capo holandés, sino un chaval de 20 años. Se llama Alfayez A. A., nació en España, es descendiente de una familia de origen pakistaní y ha sido él quien empezó a promover en España un movimiento que antes había prendido en Francia. A su alrededor se ha ido formando un grupo con un perfil que se repite: jóvenes, la mayoría ingenieros, que vienen de familias desestructuradas. Ninguno, además, está ligado a una ideología política en concreto. Su principal objetivo es saquear tiendas y aprovechar el revuelo.


Hasta el momento, ha habido al menos diez detenidos por organizar o dinamizar los canales de Blocus en toda España. De manera cronológica, el pasado miércoles 28 la Policía Nacional arrestó en Valencia a un menor de 17 años, creador de los canales ‘Blocus Vlc’. El jueves, los Mossos detuvieron a otros dos menores: uno de 16 años en Bellmunt d’Urgell (Lleida), administrador de ‘Blocus Lleida’, y otro de 17 en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona). Este viernes cayeron los siete restantes: un joven de 18 años en Alfafar (Valencia), otro de 18 en Barcelona, otro de 20 en Bilbao, otro de 20 en Málaga, el fundador del movimiento en España, en Picanya (Valencia), y dos supuestos líderes en Tenerife, uno de ellos de 16 años. No se descartan más.

(mensaje citado en revisión)
Las detenciones han sembrado el pánico en el grupo de Signal. En cuanto se supo que habían arrestado al fundador en Picanya este viernes, muchos usuarios han borrado todo lo que habían escrito durante la semana y se marcharon sin despedirse. Uno de ellos fue más allá: expulsó al cabecilla del grupo para que la policía no pudiera leer, al menos, "todos los mensajes del grupo". "Tampoco es que hayamos hablado de hacer un ataque extremista violento", se defendía ‘Palo’, temiendo que la cosa fuera a más. Cerco total a Blocus.


INFORMANTES PARA ROBAR​

A lo largo de la semana, los miembros de Blocus Barcelona han ido debatiendo cómo y dónde asestar el golpe esta tarde-noche, día de Halloween. "Necesitaría que alguien de vosotros o en grupos vigilarais tiendas y la que esté sin policías lo decís por aquí y vamos. Si avisamos del sitio en el último momento a la policía no le dará tiempo para montar el operativo ahí", especificaba el detenido ‘ A.E.A.T’.

Para ello, han repartido unas instrucciones esenciales: "ir full black con guantes, pasamontañas, que no se vea nada del cuerpo". También han fijado los objetivos: "No romper negocios pequeños, hay que ir a por los grandes como Apple, JD, Nike Store". Tienen hasta plan de huida: "Si os atrapan, nosotros intentaremos ayudaros a salir, rompiendo coches o pegando a la policía".

MANUAL DE LA CALLE​

Con el paso de los mensajes, la duda ya no es si habrá choque con la policía, sino cómo afrontarlo. En el chat desfilaron tirachinas, gas pimienta y hasta un bate de metal. Un usuario fue más allá: él "llevaría un cóctel molotov hecho con gasolina, aceite y trapo".

Entre todos destaca uno que se hace llamar ‘Mike’. Lleva toda la semana presumiendo en las conversaciones de que guarda una pistola en su propiedad. No la saca a la calle, aclara, porque "son muchos años de cárcel si me pillan". Y no es la única: "También tengo una 9 milímetros y una Beretta".

De las armas, la charla pasó pronto a la táctica. La obsesión compartida era no quedar acorralados, y en torno a esa idea el grupo ha armado una especie demanual de calle. Hay que "comprar bengalas porque cubren mucho", y para demostrar lo fácil que era conseguirlas llegaron a compartir anuncios. También se ha propuesto "comprar cigot para tirarlos a los coches de la policía" y, como precaución frente al humo, "llevar mascara". Todo ha desembocado en una consigna que nadie discutió. "No hay que dejar que nos dispersen ni que nos rodeen", sentenciaron.

"No fue una manifestación como las que estamos acostumbrados", admitió la comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà. Ante todo el revuelo y el despliegue de los Mossos en Barcelona, varios están empezando a fijar otra fecha: el 11 de noviembre, coincidiendo con la Huelga General convocada.
 
¿Y de esto qué opina quien dice "son nuestros niños"? ¿Y los del "Welcome Refugees"? Que bueno, ya me dirán de qué guerra huyen los pakistaníes, pero bueno... Es solo por saber la opinión de los que defienden la multiculturalidad con tanta vehemencia y con tanto entusiasmo. Supongo que queda el recurso a: "Son casos aislados..."
Esa gente tiene una gran responsabilidad en lo ocurrido.
 
La pregunta es ¿quién los ha dejado entrar a sabiendas de lo que sucedería?

Jeremías 13
23 ¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?
 
Esto es el principio. No hemos visto nada todavía.

Si la gente fuese consciente del problemón que se nos viene encima a estas alturas tendríamos terminators guardando las fronteras.

(imagen visible para usuarios registrados)
 
La pregunta es ¿quién los ha dejado entrar a sabiendas de lo que sucedería?

Jeremías 13
23 ¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?
Pregunta en Davos y en el 61 de Petty France, Westminster, London
 

Una semana infiltrado con los Blocus, los violentos que lideraba el hispanopakistaní Alfayez desde un pueblo de Valencia​

Lleva la cara del jefe de la Mocro Maffia, pero es un chaval de 20 años nacido en España e descendiente de pakistaníes. Alfayez A. A. lideraba el movimiento Blocus en España , la revuelta que amenaza hoy con saquear grandes tiendas en la tarde noche del sábado, día de Halloween, en las grandes ciudades de la península ibérica
(imagen visible para usuarios registrados)
JOSETXU L. PIÑEIRO




"Mis informantes me dirán tiendas sin azules [policía], pasaré la ubicación rápido y lo demás es magia". "Traer llaves inglesas y pinchos para romper los cristales". "Poneros ropa zaina y máscaras de Halloween". "Hay que hacer bombas de salfumán con papel albal". "Tenemos que colocar un petardo en un paquete de harina y prenderle fuego". "Hay que montar un ejército mínimo de 100 personas activas que estén dispuestas a todo". Metodología, organización, armas caseras. Todo bajo un mismo nombre: Blocus. Crónica se ha infiltrado durante una semana en el único grupo de Signal que todavía escapa al ciberpatrullaje de las autoridades.

La red con la que este grupo de jóvenes busca este sábado "hacer arder las calles" ha ido cayendo, canal a canal, ante los investigadores de los Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil. Hasta tres grupos de Telegram con el nombre ‘Blocus Bcn’ ha sido cerrados esta semana a petición del Ministerio del Interior. No obstante, el martes, el principal administrador de la revuelta en Barcelona, que firma como ‘ A.E.A.T’, abrió un grupo en Signal, una aplicación de mensajería cifrada. Buscaba así filtrar que no hubiese entre ellos secretas o periodistas y reducir su círculo de confianza.

Para su foto de perfil, el cabecilla oficioso de Blocus en Barcelona no eligió una imagen cualquiera, sino el rostro de Ridouan Taghi, el hombre al que se atribuye el mando de la Mocro Maffia, la organización de raíz ingenieros que extiende sus tentáculos por medio mundo.

Detrás de la cara de Ridouan Taghi no hay un capo holandés, sino un chaval de 20 años. Se llama Alfayez A. A., nació en España, es descendiente de una familia de origen pakistaní y ha sido él quien empezó a promover en España un movimiento que antes había prendido en Francia. A su alrededor se ha ido formando un grupo con un perfil que se repite: jóvenes, la mayoría ingenieros, que vienen de familias desestructuradas. Ninguno, además, está ligado a una ideología política en concreto. Su principal objetivo es saquear tiendas y aprovechar el revuelo.


Hasta el momento, ha habido al menos diez detenidos por organizar o dinamizar los canales de Blocus en toda España. De manera cronológica, el pasado miércoles 28 la Policía Nacional arrestó en Valencia a un menor de 17 años, creador de los canales ‘Blocus Vlc’. El jueves, los Mossos detuvieron a otros dos menores: uno de 16 años en Bellmunt d’Urgell (Lleida), administrador de ‘Blocus Lleida’, y otro de 17 en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona). Este viernes cayeron los siete restantes: un joven de 18 años en Alfafar (Valencia), otro de 18 en Barcelona, otro de 20 en Bilbao, otro de 20 en Málaga, el fundador del movimiento en España, en Picanya (Valencia), y dos supuestos líderes en Tenerife, uno de ellos de 16 años. No se descartan más.


Las detenciones han sembrado el pánico en el grupo de Signal. En cuanto se supo que habían arrestado al fundador en Picanya este viernes, muchos usuarios han borrado todo lo que habían escrito durante la semana y se marcharon sin despedirse. Uno de ellos fue más allá: expulsó al cabecilla del grupo para que la policía no pudiera leer, al menos, "todos los mensajes del grupo". "Tampoco es que hayamos hablado de hacer un ataque extremista violento", se defendía ‘Palo’, temiendo que la cosa fuera a más. Cerco total a Blocus.


INFORMANTES PARA ROBAR​

A lo largo de la semana, los miembros de Blocus Barcelona han ido debatiendo cómo y dónde asestar el golpe esta tarde-noche, día de Halloween. "Necesitaría que alguien de vosotros o en grupos vigilarais tiendas y la que esté sin policías lo decís por aquí y vamos. Si avisamos del sitio en el último momento a la policía no le dará tiempo para montar el operativo ahí", especificaba el detenido ‘ A.E.A.T’.

Para ello, han repartido unas instrucciones esenciales: "ir full black con guantes, pasamontañas, que no se vea nada del cuerpo". También han fijado los objetivos: "No romper negocios pequeños, hay que ir a por los grandes como Apple, JD, Nike Store". Tienen hasta plan de huida: "Si os atrapan, nosotros intentaremos ayudaros a salir, rompiendo coches o pegando a la policía".

MANUAL DE LA CALLE​

Con el paso de los mensajes, la duda ya no es si habrá choque con la policía, sino cómo afrontarlo. En el chat desfilaron tirachinas, gas pimienta y hasta un bate de metal. Un usuario fue más allá: él "llevaría un cóctel molotov hecho con gasolina, aceite y trapo".

Entre todos destaca uno que se hace llamar ‘Mike’. Lleva toda la semana presumiendo en las conversaciones de que guarda una pistola en su propiedad. No la saca a la calle, aclara, porque "son muchos años de cárcel si me pillan". Y no es la única: "También tengo una 9 milímetros y una Beretta".

De las armas, la charla pasó pronto a la táctica. La obsesión compartida era no quedar acorralados, y en torno a esa idea el grupo ha armado una especie demanual de calle. Hay que "comprar bengalas porque cubren mucho", y para demostrar lo fácil que era conseguirlas llegaron a compartir anuncios. También se ha propuesto "comprar cigot para tirarlos a los coches de la policía" y, como precaución frente al humo, "llevar mascara". Todo ha desembocado en una consigna que nadie discutió. "No hay que dejar que nos dispersen ni que nos rodeen", sentenciaron.

"No fue una manifestación como las que estamos acostumbrados", admitió la comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà. Ante todo el revuelo y el despliegue de los Mossos en Barcelona, varios están empezando a fijar otra fecha: el 11 de noviembre, coincidiendo con la Huelga General convocada.
Sino se les puede expulsar por haber nacido aquí (cosa que se tendría que revisar sino se puede), penas duras.
 
En la segunda generación es donde se ve si el modelo migratorio es el adecuado o no. Que los forasteros no se acaben de integrar nunca tiene un pase porque la mayoría llegan ya de adultos, se han criado en su país de origen, pero sus descendientes, nacidos y criados ya aquí, deberían integrarse plenamente. En cuanto ves que los descendientes de forasteros mantienen nombres de su cultura de origen en vez de nombres más habituales aquí, ya te das cuenta de que algo no funciona.
 
En la segunda generación es donde se ve si el modelo migratorio es el adecuado o no. Que los forasteros no se acaben de integrar nunca tiene un pase porque la mayoría llegan ya de adultos, se han criado en su país de origen, pero sus descendientes, nacidos y criados ya aquí, deberían integrarse plenamente. En cuanto ves que los descendientes de forasteros mantienen nombres de su cultura de origen en vez de nombres más habituales aquí, ya te das cuenta de que algo no funciona.

Totalmente de acuerdo en la primera parte de tu mensaje pero no así en la segunda. Me explico:

En Suiza, que la segunda generación de emigrantes lleven nombres españoles o italianos no les impide estar completamente integrados, sentirse al 100 % suizos y amar a su patria.

Lo que no me explico es porqué la segunda (y tercera) generación de extranjeros, se llamen como se llamen, en Francia, Bélgica o España odian tanto a su país natal y se sienten tan unidos a otro país al que no conocen de nada e, incluso muchos de ellos, no han pisado nunca.
 

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