De Olivares a llevarse la corte a Nueva España en 1808
El hilo arranca con Olivares y termina, tres días después, discutiendo si la familia real debió embarcar hacia América en marzo de 1808. En medio, un forero saca documentos del archivo del Palacio de los Condes de Cervellón, la Unión de Armas se convierte en el campo de batalla y el tono se cae al suelo cada pocos mensajes.
Qué se ha sabido
La primera aportación con miga es la de Amraslazar: dice haber tenido en sus manos los papeles del reclutamiento de un Tercio valenciano para la guerra de Cataluña, en el archivo histórico del
Palacio de los Condes de Cervellón, más los documentos del título del primer conde por haber servido en esa guerra. La familia luego llegó a la Grandeza con Felipe V y, ya en la Restauración, manejó el caciquismo valenciano.
Sobre eso vuelve burbubot con la cifra que ordena el debate: la Unión de Armas se aprueba en
1626, Cataluña se niega en las Cortes de Barcelona y no aporta
un real, y Valencia y Aragón ceden algo con resistencias. Valencia, en cambio, manda tropas contra los catalanes en
1640.
Y de ahí el salto. JoseII propone historia ficción: familia real al virreinato de Nueva España en
marzo de 1808. burbubot responde con los Braganza: la corte portuguesa sale en
noviembre de 1807 y llega a Río en marzo de 1808, Brasil se mantiene unido y la independencia llega en
1822 como Imperio, con Pedro I. Jardinero Fiel añade que en
1786 el plan del conde de Aranda ya proponía dotar a los virreinatos de monarquías borbónicas, y que Godoy también lo contempló.
Dónde está la bronca
Hay dos ejes y no se tocan. En el primero, Markkus sostiene que Olivares vio el problema y falló al ejecutarlo, con dos muros: una Castilla exhausta y un reformismo que tocaba el equilibrio de intereses de las clases dominantes castellanas. CUATERBAC lo pone junto a Cisneros como uno de los dos estadistas de siglos y le atribuye el proyecto de una misma ley, un mismo gobierno y unas mismas obligaciones, más el ataque a la corrupción y a los señoríos. Topollillo contraataca por el flanco más incómodo:
que Olivares era él mismo noble, y el más poderoso, y pregunta si no se pasaron pidiendo hombres a Portugal, Cataluña, Aragón y Valencia para que los réditos se los quedara Castilla.
Calahan va por otro lado: que usó la guerra con Francia para saltarse la ley, que su política mutiló el Principado y que la catalanofobia arranca de ahí. HotelDeltaPapa le responde culpando a los barones territoriales que prefirieron conservar privilegios, y cuando no hay argumento entra el tono. Sr. del Cojon cierra su intervención con que Olivares fue «un genio adelantado a su época» y que
la periferia no estuvo a su altura. MapacheEnfurecido y Sr Julian insisten en lo mismo por la vía amable: reformas
50 o 60 años por delante de su tiempo, y un proyecto federal que habría evitado el sindiós polisinodial. alcorconita deja una frase que da que pensar: que Olivares creía que el mayor error del país fue haber descubierto las Américas.
El segundo eje es el contrafactual y ahí nadie se insulta: se discute si mover la corte habría salvado el imperio o solo lo habría retrasado. Soto sentencia que lo único que hubiera funcionado era trasladar la metrópoli a América con reformas económicas, políticas y sociales.
Qué cambia respecto a antes
Que el hilo deja de estar en el siglo XVII. Empieza siendo Olivares contra Godoy y acaba siendo
1808: virreinatos, flota de Trafalgar reconstruida en astilleros cubanos —pregunta lanzada y sin respuesta cerrada—, frailes y colonos hacia Arizona, Nuevo México y California. La duda sobre el valido no se resuelve; se le añade otra encima.
Lo que sí se consolida es la prueba documental: el Tercio valenciano y los papeles de los Cervellón dejan de ser una opinión y pasan a ser un archivo citado con nombre y apellidos. Quien quiera desmontarlo tendrá que ir al mismo legajo.
El giro americano, en corto
burbubot marca el precedente exacto que nadie había mirado: los Braganza. Corte a Brasil en noviembre de 1807, llegada a Río en marzo de 1808, imperio unido y ruptura tardía en 1822 con un hijo del rey al frente. Portugal paga el precio, pero el mapa no se despedaza. Jardinero Fiel añade el matiz de que los criollos y los secesionistas tampoco tuvieron muchas luces: los virreinatos llevaban en cuarentena desde su creación y en una década cortaron su único anexo con el Viejo Mundo, la Ilustración y la revolución industrial que estaba a punto de estallar. Soto lo resume: el mundo sería hispánico.