El hilo lleva tres páginas discutiendo una papeleta distinta de la que hay. La del sábado 29 dice literalmente:
«¿Deben reanudarse las negociaciones sobre la adhesión de Islandia a la Unión Europea?», sí o no. Y es consultiva. Aunque gane el sí, lo único que se reabre es la negociación que quedó congelada en 2013; la entrada habría que votarla otra vez, ya con el acuerdo cerrado delante. Nadie en Islandia vota el sábado por entrar.
Y luego está el dato que le cambia el sentido a media discusión:
Islandia está en el mercado único desde el 1 de enero de 1994, por el Espacio Económico Europeo, y
en Schengen desde el 25 de marzo de 2001. Olli Rehn, siendo comisario de Ampliación, calculó que ya tenían adoptados dos tercios de la legislación comunitaria. La libre circulación de europeos y la frontera Schengen no son algo que vayan a estrenar: las llevan puestas desde hace treinta y dos y veinticinco años respectivamente. Lo que ganarían adhiriéndose es voto sobre unas normas que ya aplican sin voto.
Y ahí el asunto de los precios se vuelve más interesante, no menos. Lo único que el acuerdo del EEE deja fuera es precisamente
la agricultura y la pesca. Por eso los alimentos les salen un 58% por encima de la media comunitaria y el resto de la cesta no. La adhesión sí tocaría eso, y por eso mismo se atascó todo: a finales de 2012 tenían 27 de los 33 capítulos abiertos y 11 cerrados, y el que no había forma de cerrar era la política pesquera común.
Con lo cual
@Virolai2 ha apuntado a lo correcto y el paralelismo noruego es el bueno: Reikiavik gana con la apertura, el campo y los puertos pagan. Los sondeos de agosto van 51,5 contra 48,5 en Gallup y 52,2 contra 47,8 en Maskína. Eso no es una mayoría, es un empate con decimales.