¿Es Iustitia Europa una alternativa real o una operación política?
¿De dónde sale el votante que ya no se traga el «bluff» de Vox ni aguanta al «régimen»? De la abstención, según la primera encuesta que ha trascendido sobre Iustitia Europa. El movimiento presidido por Luis María Pardo, exguardia civil en excedencia, se abre paso con dos banderas: «Más España menos UE» y «derechos y libertades frente al asfixiante acoso de las administraciones».
El 60% de sus apoyos salen de la abstención
El sondeo de captación que circula pinta un mapa incómodo: seis de cada diez apoyos saldrían de la abstención; el resto se reparte entre PP (14%), Vox (10,8%), PSOE (9,5%) y espacio podemista (6,6%). No es un partido de derechas clásico, sino un aspirador de desencanto con núcleo soberanista.
La sombra de la maniobra de recambio
Hay quien lo ve como salida ante la deriva de Vox y el inmovilismo del sistema. Otros recelan: un núcleo forjado en las querellas, un presidente con relación con Liberum sin explicar y el patrón de hacerse un nombre en lo sacrificado para caer en el chollo. La sospecha de infiltración o control externo recorre la conversación, con la cantinela de siempre.
No hay datos para decantarse. De momento, la opción suena más de lo que aterriza: hasta un simpatizante declara un 65% de probabilidades de quedarse en casa y solo un 10% de votarla. Con semejante fidelidad, lo notable es que siga sonando.