El seguimiento de la selección española en Barcelona es mínimo: el partido contra Uruguay no dejó huella en las calles
El España-Uruguay de madrugada apenas tuvo seguimiento en Barcelona. Horas después del pitido final, en la Ciudad Condal no se veía ni una bandera ni un grupo de aficionados comentando el resultado. El partido, que arrancó a las dos de la madrugada hora local, pasó inadvertido para la mayoría. Algunos vecinos aseguran haberse enterado por la prensa al día siguiente. La imagen contrasta con la que se vivirá cuando Marruecos dispute un partido importante: entonces sí habrá ambiente.
¿Desafección o simple horario?
El debate sobre el bajo interés va más allá del horario intempestivo. Hay quien señala que la falta de seguimiento responde a una desconexión identitaria: amplios sectores de la sociedad catalana no se sienten representados por la selección española. Otros, en cambio, lo atribuyen a la hora y a que no era un partido decisivo. Lo cierto es que el fenómeno no es nuevo: en anteriores convocatorias de la selección en horarios similares, el respaldo en Barcelona ha sido igual de tibio.
El factor migratorio y el auge de otras selecciones
Un dato que emerge es la creciente presencia de aficionados a otras selecciones nacionales, especialmente Marruecos. En barrios con alta población de origen marroquí, los partidos de su selección generan una movilización que la española no consigue. El contraste es evidente: mientras el España-Uruguay no movilizó a nadie, el próximo partido de Marruecos promete llenar las calles de ciertas zonas. Esto refleja una transformación social donde las lealtades deportivas se diversifican y la selección española pierde centralidad en determinados entornos.
Con estos mimbres, el seguimiento a la selección en Barcelona parece condenado a seguir siendo residual. A menos que el horario cambie o que el equipo logre un éxito resonante, la tendencia apunta a que el 'no seguimiento' se consolide como la nueva normalidad en la capital catalana.