Calleja, invitado de Sánchez en La Mareta: bronca a la vista
Jesús Calleja ha sido visto en el aeropuerto de Lanzarote con destino a La Mareta, la residencia oficial que el Gobierno de Pedro Sánchez utiliza para recibir a personalidades. El presentador de aventuras, conocido por sus hazañas televisivas, se convierte así en el último invitado del jefe del Ejecutivo, un gesto que no ha pasado desapercibido. La fotografía del traslado, difundida por okdiario, ha desatado una oleada de comentarios en los que se mezclan la ironía, el reproche por el coste y el rechazo al perfil mediático del personaje.
Calleja no es un político, sino un rostro popular que ha sabido conectar con audiencias amplias. Pero precisamente eso es lo que algunos consideran problemático: su presencia en un lugar reservado tradicionalmente para personalidades oficiales se lee como un intento de ventilar la imagen de la Moncloa en horas bajas. A favor, quienes recuerdan que La Mareta ha acogido a artistas y deportistas en otras ocasiones y que la polémica es humo. En contra, el argumento económico vuelve a la escena: el mantenimiento de estas residencias, el personal desplazado y los medios de traslado salen de los bolsillos de todos. Y ahí la crítica deja de ser trivial.
Todo apunta a que la visita será recordada como un gesto de escenificación política, un titular antes que una decisión. La pregunta es si el presentador, acostumbrado a medirse con terrenos hostiles, aguantará mejor la bronca que la propia Moncloa. Veremos.