El alquiler en Madrid: la competencia que exprime al joven español
El joven español que busca piso en Madrid no compite contra otro mileurista: compite contra un modelo de explotación de la vivienda que ha convertido la necesidad en mercancía. La fórmula es conocida: se alquila un piso de dos habitaciones, se meten seis personas, y a las pocas semanas la otra habitación y hasta el salón se subarriendan a otros seis. El casero, encantado.
El efecto multiplicador de la necesidad
Detrás de esta dinámica hay una economía de la supervivencia que tiende a concentrar a muchos cuerpos en pocos metros cuadrados. Los cálculos que circulan en el debate económico apuntan a que un piso de dos habitaciones puede albergar a una docena de personas si se encadenan subarriendos informales. El propietario no solo lo consiente: lo fomenta, porque cobra varias rentas por el mismo inmueble, a menudo en negro.
El papel de las prestaciones y el casero español
Parte del análisis sostiene que las ayudas públicas (transporte gratuito, sanidad, libros, IMV) abaratan el coste de vida de quienes aceptan estas condiciones, lo que a su vez refuerza la disposición a pagar poco por una cama. Pero hay otro ángulo que el debate no descuida: el empresario español que contrata en negro y vive en 200 metros cuadrados mientras se queja de que los españoles no quieren trabajar.
La cadena se completa con la reagrupación familiar. Una fuente citada señala que un menor extranjero no acompañado se convierte, en cuatro o cinco años, en 25 o 30 personas con derecho a residencia. «La mejor inversión para Marruecos es un menor», resume la cita, recogida de El Mundo.
Qué espera a Madrid
Con este cóctel, el alquiler para el español medio se encarece sin remedio. Los precios por piso entero se disparan porque la demanda está dispuesta a pagar más por metro cuadrado compartido. La predicción que se impone: mientras no se ataque el subarriendo ilegal y la contratación en negro, la clase media seguirá perdiendo la partida. Aunque, como apuntan algunos, el colapso de las bajantes puede ser el detonante que obligue a actuar.