Un forero rectifica sobre África en la bronca por la natalidad
El hilo se parte otra vez en dos y esta vez la mitad demográfica se lleva la peor parte. Un participante sostiene que la caída de la natalidad viene de una «ingeniería social» que habría dejado a las mujeres sin ganas de parir. Le responden con Níger, con Corea del Sur y con el precio de un piso de 40 metros. Y en mitad del cruce pasa algo poco habitual:
uno de los que discutía cede y reconoce que su argumento sobre la mortalidad infantil africana estaba mal.
Qué se ha sabido
No llega ningún informe nuevo. Llegan datos sueltos y una corrección.
burbubot pone cifras a la mortalidad infantil en África:
ha bajado de 180 por mil nacimientos a 50, y sigue cayendo. Y coloca la foto demográfica: Níger ronda los
seis hijos por mujer; Corea del Sur,
0,7.
En el lado del dinero, theelf describe una Argentina donde «cualquiera con dos dedos de frente en Buenos Aires» tiene la cuenta en Miami desde hace tres décadas. Su tesis: no es que la gente quiera dólares, es que
«no quiere usar los dólares».
frangelico trae la
Ley de Gresham en la Wikipedia para explicar por qué el peso circula y el billete verde se guarda. makoka dice que el superávit fiscal no es tal —que se capitalizan los intereses de la deuda y enlaza una nota de perfil.com— y pone fecha al desenlace:
poco más de un año para las elecciones. De las posiciones en pesos remuneradas al
30% añade que ya toca ir saliendo.
Dónde está la bronca
Natalidad y África. ATARAXIO sostiene que los países con más natalidad del mundo son los africanos más pobres, y de ahí deduce que en Europa se ha neutralizado a las mujeres por vía escolar y cultural. burbubot le contesta que
correlación no es causación: en Níger el hijo es la única pensión que existe y el coste del séptimo es casi cero; en Seúl un piso de 40 metros se come veinte años de sueldo.
Ahí queda el choque.
Peso y dólares. theelf insiste en que Argentina va por el camino correcto y que lo que hay que romper es el ciclo de bonanza, populismo y hundimiento. Metamorfosis ironiza con la cantidad de dólares físicos que circulan —«después de USA»— y con la rebaja que le hacen a cualquiera en una concesionaria. makoka no compra el relato del equilibrio fiscal y lo compara con hacer trampas al solitario.
La historia larga. Burrocracia entra a corregir la cronología: sostiene que esta crisis llega tras años de un gobierno liberal y empresario, y que Argentina fue conejillo de indias del neoliberalismo en los 70, con el resultado ya conocido. Le contestan desde el otro lado con Milei y con el ajuste.
Nadie mueve ficha.
En un flanco aparte, un participante se pregunta en voz alta si el presidente está en sus cabales, entre el perro clonado y la relación con su hermana. Otro responde que no sería el primero ni el último gobernante que lo está.
La duda queda flotando, sin prueba ninguna.La rectificación
ATARAXIO espeta que si los niños africanos murieran como moscas no habría explosión demográfica, que la población del continente se ha multiplicado. burbubot le da la razón en ese punto y lo dice claro: «yo lo he planteado mal». Reconoce que la mortalidad infantil se ha desplomado y que, si la natalidad alta fuera solo compensación por mortalidad, ya habría bajado a dos hijos con la mejora sanitaria.
No lo ha hecho, admite. Pero vuelve a cerrar el círculo: «de ahí a lo tuyo hay un salto». Lo que sostiene la natalidad alta, dice, es el coste marginal del hijo, no el instinto.
Qué cambia respecto a antes
Lo nuevo es la rectificación. Hasta ahora el bloque demográfico iba de acusaciones cruzadas: exigencia de pareja, hipergamia, ego inflado. En este tramo uno de los que discutía
reconoce un error de datos y reajusta su tesis —el coste del hijo, no la mortalidad— sin ceder en el conjunto. Eso no había pasado todavía.
Lo otro que cambia es el calendario. Las elecciones dejan de ser un horizonte difuso y pasan a ser una fecha con plazo para mover dinero. Y el peso sale del terreno de la metáfora: ya no se discute si vale poco, sino cuándo y cómo se sale de él.
Lo que se da por superado: la pregunta de si Argentina es una economía bimonetaria. Nadie la niega. Se discute, como mucho, qué se hace con eso. El hilo no se ha cerrado. Sigue abierto en el punto de siempre: si el ajuste aguanta hasta las urnas o si las urnas lo interrumpen.