La Armada compra cinco Harrier de 1981: ¿repuestos o chatarra?
La Armada española ha cerrado la adquisición de cinco aviones Harrier AV-8B fabricados en 1981. La operación, presentada como una compra de material que se canibalizará para obtener repuestos y mantener la capacidad de la industria nacional, despierta escepticismo entre analistas que la comparan con la compra de chatarra militar.
Los aviones, con más de cuarenta años a sus espaldas, serían destinados a piezas para la flota existente, una práctica habitual en la defensa pero que aquí se tilda de "hacen con los aviones lo mismo que con los trenes", en alusión a las políticas de
Renfe. La edad del material y el hecho de que se adquieran como desechos para canibalizar abren el debate sobre si es una solución inteligente o un parche de manual.
Por otro lado, hay quien defiende que lo antiguo no es sinónimo de inútil: el AK-47 sigue siendo un referente, y en este caso el Harrier, pese a su edad, podría prolongar la vida operativa de la flota a un coste reducido. La cuestión es si esos cinco ejemplares volverán a volar o acabarán oxidándose en un hangar.
Si el plan sale bien, España gana tiempo hasta un relevo generacional. Si no, la historia militar sumará otro capítulo de aeronaves que vuelan más en los hangares que en el aire.
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