Caballo de Troya
La vida es efímera así que mera eficiencia
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- 5 Jun 2024
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Apenas hay ya restaurantes como los de antes que había por todos lados, de estos que ofrecían menú a 10€ y no eras capaz de comerte lo que te ponían. Ahora lo que más abunda es comida rápida; en algunos casos está hecha con ingredientes sanos y de calidad, pero los precios se han disparado completamente.
Antes un menú costaba 10€, o menos; los había mejores y peores. Ahora por una hamburguesa básica, con pan rosa y un poco de cebolla caramelizada, piden 14€. No voy a esos sitios. En general, parece que la baja calidad se ha puesto de moda, no solo en comida rápida sino en todo. Solo hay que ver el boom de ciertos artistas urbanos para ver hasta qué punto el criterio y el gusto se han deteriorado. Es lo que pasa con la comida rápida actual: el problema no es solo que cobren 14€, sino que hay mucha gente dispuesta a pagar esa cantidad por productos de diseño con colores llamativos para justificar el coste, todo para la foto. Y al comerlos, dicen "qué rico", porque si admiten que están mal, quedan mal ante los demás. Esto ocurre mucho cuando vas a comidas caras (800€), donde siempre hay quienes, tras pagar el sobrecoste, elogian exageradamente al camarero y al cocinero por un manjar que quizás no sea tan exquisito. Parece que cuanto mayor es el precio, más gusta a la gente, mientras que en casa no se disfrutan unos cigot fritos con puntilla y unas buenas patatas fritas tradicionales.
En fin, quien cae en esas modas paga lo que quiera, pero es una decisión personal.
Antes un menú costaba 10€, o menos; los había mejores y peores. Ahora por una hamburguesa básica, con pan rosa y un poco de cebolla caramelizada, piden 14€. No voy a esos sitios. En general, parece que la baja calidad se ha puesto de moda, no solo en comida rápida sino en todo. Solo hay que ver el boom de ciertos artistas urbanos para ver hasta qué punto el criterio y el gusto se han deteriorado. Es lo que pasa con la comida rápida actual: el problema no es solo que cobren 14€, sino que hay mucha gente dispuesta a pagar esa cantidad por productos de diseño con colores llamativos para justificar el coste, todo para la foto. Y al comerlos, dicen "qué rico", porque si admiten que están mal, quedan mal ante los demás. Esto ocurre mucho cuando vas a comidas caras (800€), donde siempre hay quienes, tras pagar el sobrecoste, elogian exageradamente al camarero y al cocinero por un manjar que quizás no sea tan exquisito. Parece que cuanto mayor es el precio, más gusta a la gente, mientras que en casa no se disfrutan unos cigot fritos con puntilla y unas buenas patatas fritas tradicionales.
En fin, quien cae en esas modas paga lo que quiera, pero es una decisión personal.