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Por Mandato Soberano
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Buenas, burbujistas.
El otro día hablábamos de las cartas Pokémon y de cómo el especulador de turno siempre encuentra una excusa para exprimir al comprador. Pues bien, hay una burbuja mucho más grande, mucho más peligrosa y mucho menos comentada que la del cartón: los centros de datos. Y lo mejor (o lo peor) es que aquí el dinero no es de niños con ahorros, es de nuestro recibo de la luz, nuestra red eléctrica y nuestro territorio.
Voy a soltar los datos y luego debatimos.
1. La potencia concedida triplica lo que el propio Gobierno prevé.
El Gobierno calcula que para 2030 el sector de los centros de datos necesitará entre 3,5 y 4 GW de potencia eléctrica. ¿Cuánta se ha concedido ya? Más de 12 GW. Red Eléctrica ha dado más de 6 GW desde finales de 2023 y las distribuidoras (Iberdrola, Endesa, Naturgy) otros 6 GW desde 2020.
La propia ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, lo admitió en una entrevista: “Informes del sector apuntaban que en 2030 se crearían 3 GW. Actualmente ya se han concedido 14 GW. Es el propio sector el que considera que hay una burbuja”.
Traducción: hay más derechos eléctricos concedidos que proyectos reales, y el propio sector lo sabe.
2. El “bowling” no es construir: es acaparar el punto de conexión.
Aquí está la jugada. Un promotor solicita acceso a la red en varios emplazamientos a la vez, aunque solo vaya a construir uno. ¿Por qué? Porque el punto de conexión es el activo escaso. Una vez concedido, ese derecho se revaloriza. La propia ministra reconoce que “cerca del 90% de la capacidad de acceso a la red, en el caso de la distribución, ha sido otorgada a promotores que, hasta la fecha, no han hecho un uso efectivo de la misma”.
El 90% de la capacidad concedida está en manos de proyectos fantasma que no consumen ni un vatio, pero que bloquean la conexión a viviendas, hospitales, industrias y a otros proyectos que sí son reales.
El paralelismo con el ladrillo es exacto: en 2006 se compraba suelo para no construir, se hacía flipping con licencias. Ahora se hace flipping con puntos de acceso eléctrico.
3. La red está al límite y los centros de datos son los primeros de la cola.
Según el sector energético, el 90% de los nudos de distribución están saturados. Red Eléctrica solo tiene capacidad para nueva demanda en el 25% de sus nudos de transporte. El 41% de las solicitudes de acceso a red ya están siendo rechazadas o orate.
Y mientras tanto, viviendas, hospitales e industria compiten por la misma red que los centros de datos. El Gobierno ha tenido que aprobar por decreto que vivienda y servicios esenciales tengan prioridad sobre los CPDs. Es decir: hemos llegado al punto de que el boom de la IA está poniendo en riesgo el suministro eléctrico para usos básicos.
4. El Real Decreto-ley 7/2026: llega tarde y con alfombra roja para los “proyectos estratégicos”.
El RDL 7/2026, de 20 de marzo, introduce requisitos de soberanía digital, eficiencia y renovables para los centros de datos de más de 1 MW. Hasta aquí, bien. El problema es que la norma también crea la figura de los “Proyectos Estratégicos de Inversión Nacional” (art. 29), que pueden recibir priorización administrativa, reducción de plazos, evaluaciones ambientales aceleradas y preferencia en el acceso a la red.
Es decir: se pone un filtro, pero se deja una puerta giratoria para los proyectos que el Gobierno considere “estratégicos”. ¿Quién decide? El propio Gobierno. ¿Con qué criterios? “Soberanía digital”, “resiliencia económica”, “interés nacional”. Palabras tan amplias que caben desde un CPD real hasta un bowling con el sello de “estratégico”.
5. La promesa del empleo: 1.500 puestos prometidos, 200 reales.
En Aragón, donde hay 34 proyectos de centros de datos en distintas fases, se prometieron para los centros de Amazon en Huesca, El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego 1.500 puestos de trabajo. Según IU, que ha exigido una comisión de investigación, la realidad es que entre los tres apenas se alcanzan unos 200 empleos.
Marta Abengochea (IU) lo ha dicho sin rodeos: “Tenemos experiencia suficiente con el desarrollo masivo de las renovables como para preguntarnos si nos encontramos ante una nueva burbuja. Sabemos quiénes suelen beneficiarse de estas burbujas y también que constituyen un terreno abonado para la especulación y la corrupción”.
6. El activo inmobiliario de moda: los fondos ya están dentro.
Los centros de datos se han convertido en “la niña bonita de los activos inmobiliarios alternativos”. Fondos y SOCIMIS están reservando cada vez más espacio en sus carteras. La inversión prevista hasta 2030 es de 67.000 millones de euros. Y como todo activo inmobiliario, se puede tokenizar, revalorizar y vender al siguiente comprador antes de que la burbuja pinche.
Mi reflexión para el foro:
Esto no es una burbuja tecnológica abstracta. Es una burbuja física, eléctrica y territorial. Estamos regalando la capacidad de la red —un bien público, financiado con nuestros recibos— a fondos que acaparan puntos de conexión para especular. Y cuando la IA no consuma lo que prometieron, los proyectos fantasma se irán, la red quedará sobredimensionada para nada y el coste de las infraestructuras lo pagaremos entre todos.
La pregunta no es si hay burbuja. La ministra ha dicho que el propio sector lo reconoce. La pregunta es: ¿por qué nadie está conectando esto con el recibo de la luz, con la saturación de la red y con el suelo que se está comiendo?
¿Vamos a dejar que nos vendan otro bowling como el del ladrillo, pero esta vez con el argumento de la “soberanía digital”?
Os leo.
El otro día hablábamos de las cartas Pokémon y de cómo el especulador de turno siempre encuentra una excusa para exprimir al comprador. Pues bien, hay una burbuja mucho más grande, mucho más peligrosa y mucho menos comentada que la del cartón: los centros de datos. Y lo mejor (o lo peor) es que aquí el dinero no es de niños con ahorros, es de nuestro recibo de la luz, nuestra red eléctrica y nuestro territorio.
Voy a soltar los datos y luego debatimos.
1. La potencia concedida triplica lo que el propio Gobierno prevé.
El Gobierno calcula que para 2030 el sector de los centros de datos necesitará entre 3,5 y 4 GW de potencia eléctrica. ¿Cuánta se ha concedido ya? Más de 12 GW. Red Eléctrica ha dado más de 6 GW desde finales de 2023 y las distribuidoras (Iberdrola, Endesa, Naturgy) otros 6 GW desde 2020.
La propia ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, lo admitió en una entrevista: “Informes del sector apuntaban que en 2030 se crearían 3 GW. Actualmente ya se han concedido 14 GW. Es el propio sector el que considera que hay una burbuja”.
Traducción: hay más derechos eléctricos concedidos que proyectos reales, y el propio sector lo sabe.
2. El “bowling” no es construir: es acaparar el punto de conexión.
Aquí está la jugada. Un promotor solicita acceso a la red en varios emplazamientos a la vez, aunque solo vaya a construir uno. ¿Por qué? Porque el punto de conexión es el activo escaso. Una vez concedido, ese derecho se revaloriza. La propia ministra reconoce que “cerca del 90% de la capacidad de acceso a la red, en el caso de la distribución, ha sido otorgada a promotores que, hasta la fecha, no han hecho un uso efectivo de la misma”.
El 90% de la capacidad concedida está en manos de proyectos fantasma que no consumen ni un vatio, pero que bloquean la conexión a viviendas, hospitales, industrias y a otros proyectos que sí son reales.
El paralelismo con el ladrillo es exacto: en 2006 se compraba suelo para no construir, se hacía flipping con licencias. Ahora se hace flipping con puntos de acceso eléctrico.
3. La red está al límite y los centros de datos son los primeros de la cola.
Según el sector energético, el 90% de los nudos de distribución están saturados. Red Eléctrica solo tiene capacidad para nueva demanda en el 25% de sus nudos de transporte. El 41% de las solicitudes de acceso a red ya están siendo rechazadas o orate.
Y mientras tanto, viviendas, hospitales e industria compiten por la misma red que los centros de datos. El Gobierno ha tenido que aprobar por decreto que vivienda y servicios esenciales tengan prioridad sobre los CPDs. Es decir: hemos llegado al punto de que el boom de la IA está poniendo en riesgo el suministro eléctrico para usos básicos.
4. El Real Decreto-ley 7/2026: llega tarde y con alfombra roja para los “proyectos estratégicos”.
El RDL 7/2026, de 20 de marzo, introduce requisitos de soberanía digital, eficiencia y renovables para los centros de datos de más de 1 MW. Hasta aquí, bien. El problema es que la norma también crea la figura de los “Proyectos Estratégicos de Inversión Nacional” (art. 29), que pueden recibir priorización administrativa, reducción de plazos, evaluaciones ambientales aceleradas y preferencia en el acceso a la red.
Es decir: se pone un filtro, pero se deja una puerta giratoria para los proyectos que el Gobierno considere “estratégicos”. ¿Quién decide? El propio Gobierno. ¿Con qué criterios? “Soberanía digital”, “resiliencia económica”, “interés nacional”. Palabras tan amplias que caben desde un CPD real hasta un bowling con el sello de “estratégico”.
5. La promesa del empleo: 1.500 puestos prometidos, 200 reales.
En Aragón, donde hay 34 proyectos de centros de datos en distintas fases, se prometieron para los centros de Amazon en Huesca, El Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego 1.500 puestos de trabajo. Según IU, que ha exigido una comisión de investigación, la realidad es que entre los tres apenas se alcanzan unos 200 empleos.
Marta Abengochea (IU) lo ha dicho sin rodeos: “Tenemos experiencia suficiente con el desarrollo masivo de las renovables como para preguntarnos si nos encontramos ante una nueva burbuja. Sabemos quiénes suelen beneficiarse de estas burbujas y también que constituyen un terreno abonado para la especulación y la corrupción”.
6. El activo inmobiliario de moda: los fondos ya están dentro.
Los centros de datos se han convertido en “la niña bonita de los activos inmobiliarios alternativos”. Fondos y SOCIMIS están reservando cada vez más espacio en sus carteras. La inversión prevista hasta 2030 es de 67.000 millones de euros. Y como todo activo inmobiliario, se puede tokenizar, revalorizar y vender al siguiente comprador antes de que la burbuja pinche.
Mi reflexión para el foro:
Esto no es una burbuja tecnológica abstracta. Es una burbuja física, eléctrica y territorial. Estamos regalando la capacidad de la red —un bien público, financiado con nuestros recibos— a fondos que acaparan puntos de conexión para especular. Y cuando la IA no consuma lo que prometieron, los proyectos fantasma se irán, la red quedará sobredimensionada para nada y el coste de las infraestructuras lo pagaremos entre todos.
La pregunta no es si hay burbuja. La ministra ha dicho que el propio sector lo reconoce. La pregunta es: ¿por qué nadie está conectando esto con el recibo de la luz, con la saturación de la red y con el suelo que se está comiendo?
¿Vamos a dejar que nos vendan otro bowling como el del ladrillo, pero esta vez con el argumento de la “soberanía digital”?
Os leo.