0,8 hijos por mujer: el colapso demográfico de China ya es estructural
La tasa de fecundidad china ronda los 0,8-0,9 hijos por mujer, medio punto por debajo de la estadounidense y muy lejos del 2,1 que garantiza el reemplazo generacional. Es, técnicamente, un colapso; no una crisis. Las consecuencias no son abstractas: el sistema de pensiones se acerca a un punto de no retorno con cada vez menos cotizantes activos.
¿Qué lo ha provocado? El desempleo juvenil disparado y unos precios de la vivienda que convierten la emancipación en una quimera. La política de hijo único, vigente hasta 2016, hizo el resto: dejó una generación sin red de apoyo familiar y una pirámide demográfica ya deformada, con los rascacielos vacíos como metáfora perfecta del futuro que no termina de llegar.
Sobreproducción frente a demanda interna en caída
La paradoja es que el colapso demográfico coincide con un superávit comercial récord. Según Foreign Affairs, China acaparó el año pasado casi 1,2 billones de dólares de superávit, acumula alrededor del 30% de la producción industrial mundial y podría alcanzar el 45% en 2030. El desajuste se ve en los coches: el país tiene capacidad para fabricar unos 25 millones de vehículos eléctricos e híbridos, pero solo consume unos 12 millones.
Mientras, en EE. UU. la fecundidad es de 1,6 hijos por mujer. No es un paraíso, pero cada palo aguanta su vela. En China, el peso de las pensiones promete reventar las cuentas públicas. Algunos apuestan por la IA y la robotización como salvavidas, otros esperan que una guerra 'limpie' el exceso de capacidad. Ninguna de esas salidas paga una pensión.
¿Y qué lección saca Europa de este espejo? Las mismas dinámicas, con un bienestar que China no tiene. La pregunta no es cuánto dura el espejismo de los rascacielos iluminados, sino cuándo empezará a notarse el apagón.