Ni hay una democracia liberal ni conservadora sino elitista. Prueba de ello es que los mejores del país no llegan al poder, por eso, no te hablan de Platón sino de Franco. En democracia deberíamos tener a los mejores y no a Yolanda Díaz o Pedro Sánchez. Y es que la democracia es un peligro en sí mismo y el primer peligro para el pueblo. Ya que pueblo salva el pueblo pero democracia no salva la democracia. Y es que Revilla que va de gracioso ya se pone serio para pedir elecciones. Este país tiene una casta liberada pero un Estado y pueblo bloqueados. La democracia no es un sistema perfecto pero extingue los mejores sistemas que ha habido. La democracia extinguió el franquismo, el franquismo es un sueño que nunca más se vivirá. Franco se llevó a la tumba la España que quiso. Ya no hay vuelta atrás aunque te hablen de Franco porque no saben gestionar ni valorar la democracia. Ni el Rey puede ir a Ceuta como símbolo del Estado, y más si lo comparas con aquel general que sí pudo ir a Canarias para empezar la rebelión. Todos perdimos el Sáhara y todos perderemos Ceuta. Esta democracia en el que vale la mentira como discurso que no es otra cosa que reprobar a los españoles para que la mentira sea la mejor forma de interrumpir la sarracena de los españoles. Y en los debates Sánchez no presume de ideas a debatir sino de gritos y de interrupciones al adversario, y luego te hablan de que hay que salvar la democracia cuando el pueblo no puede salvarse así mismo en unas elecciones. Y sí, estando en democracia una dictadura como Jovenlandia nos está quitando territorio. Y es que esta democracia del siglo XXI permite dictaduras como China, Cuba, Venezuela, Rusia o Jovenlandia mientras la UE se dedica a obstaculizar a países como Polonia o Hungría que se sienten orgullosos de su identidad y no de la casta de políticos analfabetos cómo sucede en España. La rebelión del Sáhara y de Ceuta empezó con la Secta. Fueron los medios de comunicación de izquierdas los que no quisieron intelectuales sino a Podemos. Y los sábados por la noche servía para que Podemos pudiera colarse como partido comunista a través de la sociedad, y todo con debates insípidos. Y luego hacían programas de la Guerra Civil no para aclarar ideas sino para que sirviera como testamento sarracena a la juventud. Es decir, la democracia llana y la élite que apoyó el comunismo bloquean ideas hasta bloquear el Estado. Y es que el votante de izquierdas nunca pensará por sí mismo ni en Platón.
