Pensiones de 190.687 millones y una generación que no llega
Según una cifra que se cita en el hilo, el gasto en pensiones en España asciende a
190.687 millones de euros. La cifra no se arregla cerrando ministerios ni eliminando chiringuitos, y se financia en parte con deuda mientras la población envejece. De ahí nace una idea que circula en el debate y que ya no suena a boutade: una
desamortización del siglo XXI que tomaría pisos y pensiones de los mayores para entregarlos a los jóvenes. El problema, como casi siempre, es quién cobra de verdad al final del reparto.
¿Cuánto cuesta sostener el sistema de pensiones?
El sistema se sostiene con cotizaciones que ya no cubren el gasto y una tendencia ascendente ligada al envejecimiento de la población. Hay quien sostiene que los mayores no han financiado su propia pensión y que el agujero lo pagan los activos. Enfrente, otro participante hace el cálculo contrario a partir de un contrato clásico de 1.800 euros netos: cotizaba unos
1.300 euros entre empresa y trabajador, y multiplicado por cuatro décadas sale a una fortuna. El desvío hacia otros gastos —no la supuesta falta de cotización— explicaría el hueco, según esta lectura.
Apuntar al que cotizó sería, bajo este criterio, disparar al enemigo equivocado.
La generación que pagará el ajuste
Aquí el asunto deja de ser abstracto. Hay quien señala a los nacidos entre
1975 y 1995 como los grandes perjudicados: habrán cotizado como bestias, se jubilarán más tarde y cobrarán una pensión escueta. El mecanismo de equidad intergeneracional —el
MEI— se cita como ejemplo de esa solidaridad impuesta que succiona a la población activa. La demografía no ayuda: los mileniales ya no son jóvenes y los siguientes tampoco, así que el relevo se estrecha justo cuando más falta hace.
¿Sobran pisos o faltan herederos?
El invierno demográfico empieza a asomar y hay quien anticipa lo contrario de lo que promete el titular: más pisos vacíos que herederos. Eso explicaría, según esta tesis, por qué no se construye pese a la demanda declarada, y por qué se habla de impuestos a la vivienda vacía como próxima tormenta. Otra parte del análisis desvía el foco hacia la llegada de población migrante y el reparto entre locales y recién llegados, un terreno donde las opiniones se calientan y los datos escasean.
Quién se queda el patrimonio cuando el Estado media
El punto donde convergen sospechas opuestas: la expropiación, si llega, no acabará en manos de los jóvenes. Los grandes fondos y las fortunas globales serían los compradores finales, con el Estado de intermediario y una comisión por el camino. Otros lo resumen en que el dinero pasará de los mayores a los empresarios sin que las siguientes generaciones lo huelan. La herencia, recuerdan, ya se paga antes vía impuestos y cotizaciones.
Con un gasto que roza los 190.000 millones y una demografía en contra, la única certeza es que alguien tendrá que ceder. Quién, sigue sin escribirse en ningún BOE.