La DGT revisa las etiquetas en 2026
La Dirección General de Tráfico prepara para el primer semestre de 2026 una revisión de las etiquetas ambientales. El sistema vigente desde 2016 se ha quedado desajustado respecto a las normas Euro y a los límites de emisiones de la Unión Europea, según reconoce el propio organismo. La reforma mantiene las cuatro categorías (0, ECO, C y B) pero endurece los requisitos de acceso a cada una. Según el medio que publicó la información, muchos coches que hoy lucen la C podrían caer a la B, y algunos B quedarse sin distintivo.
Qué cambia en cada etiqueta
La etiqueta 0 Emisiones se reservará a eléctricos, hidrógeno e híbridos enchufables con más de 90 kilómetros de autonomía eléctrica. La ECO incluirá solo híbridos enchufables de menor autonomía, híbridos convencionales y de gas que cumplan Euro 6d o superior. La C quedará restringida a turismos y furgonetas ligeras de gasolina Euro 6d y diésel Euro 6d-TEMP o Euro 6d. La B se asignará a los que cumplan como mínimo Euro 4 en gasolina y Euro 6 en diésel, siempre que no accedan a categorías superiores.
El criterio de la normativa Euro se consolida como base técnica. La DGT tendrá en cuenta las fechas de entrada en vigor de cada norma para diferenciar vehículos dentro de la misma tecnología. Según el medio, esto supone que un coche con etiqueta C comprado antes de 2017 puede pasar a B, y uno con B puede quedarse sin distintivo si no alcanza el mínimo exigido. La medida responde a la intención de que las etiquetas reflejen de forma realista la contribución de cada vehículo a la reducción de emisiones.
El WLTP y las emisiones reales
Otro cambio relevante es la incorporación de la base de datos de emisiones reales procedentes de las pruebas de homologación WLTP, que miden consumo y emisiones en condiciones más representativas que el antiguo ciclo NEDC. Con esta información, la DGT podrá diferenciar entre vehículos que, aun compartiendo normativa Euro, presentan un comportamiento ambiental distinto. Esta medida podría afectar especialmente a algunos híbridos y modelos de bajas emisiones declaradas que, en uso real, superan los límites establecidos.
La reforma también tendrá impacto en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), ya que los ayuntamientos utilizan las etiquetas para determinar qué vehículos pueden acceder, circular o aparcar en determinadas áreas. Con los nuevos criterios, es previsible que parte del parque automovilístico pierda privilegios actuales, mientras que los modelos más recientes y menos contaminantes puedan obtener ventajas adicionales. La DGT subraya que la aplicación seguirá siendo homogénea en todo el país para evitar desigualdades entre territorios.
Cuándo entra en vigor y cómo consultarlo
La DGT prevé publicar la clasificación definitiva en el primer semestre de 2026, con un periodo de adaptación antes de que entre plenamente en vigor. Durante esta fase, los fabricantes y los propietarios podrán consultar si un vehículo cambia de etiqueta y, en caso necesario, solicitar el distintivo actualizado. La consulta se realizará a través del Registro de Vehículos de la DGT, introduciendo la matrícula en el buscador habilitado. Las nuevas etiquetas podrán obtenerse en oficinas de Correos y otros puntos autorizados, como hasta ahora, previa comprobación de la asignación en la base de datos oficial.
La letra pequeña: ¿pueden quitarme la etiqueta que ya tengo?
La duda más repetida es si la DGT puede retirar una etiqueta ya concedida. El artículo que ha desatado la polémica afirma que «muchos coches que hoy lucen la etiqueta C podrían pasar a B, y algunos B podrían quedarse sin distintivo». Sin embargo, hay quien sostiene que la modificación solo afectará a vehículos nuevos y que no se aplicará con efecto retroactivo. La propia DGT no ha aclarado este punto de forma definitiva, y el texto publicado por el medio que destapó la noticia deja abierta la puerta a que la revisión afecte a coches ya matriculados.
En foros de automoción, una interpretación extendida es que las etiquetas actuales no se pierden, pero que los nuevos criterios se aplicarán a partir de la fecha de entrada en vigor. La incertidumbre jurídica es total. Como resume un participante: «Lo importante es crear inseguridad jurídica en todos los niveles posibles e inimaginables y jamás solucionar ningún problema real».
El impacto en el bolsillo y en la movilidad
Más allá de la etiqueta, el debate deriva hacia el coste de mantener un coche en condiciones. La revisión de las etiquetas se suma a las restricciones de las ZBE y a la presión para renovar el parque automovilístico. Un caso citado es el de un Honda Accord diésel de 150 CV con 170.000 km en perfecto estado que fue achatarrado para cobrar la ayuda a la compra de un híbrido nuevo, porque salía más rentable que venderlo. «Es de locos... un vehículo magnífico con más de media vida por delante y se achatarra porque dicen que eso es más ecológico que aprovecharlo 10 o 15 años más», lamenta un participante.
La reforma también afecta a los híbridos enchufables. La etiqueta 0 exigirá más de 90 km de autonomía eléctrica, lo que dejará fuera a muchos modelos actuales. «A meterle una batería más grande al Cayenne para poder cumplir, y luego a quemar gasofa como si no hubiera mañana. Todo por la ecología», ironiza otro. Los microhíbridos, que solo tenían sentido por la etiqueta, quedan en el aire.
La agenda 2030 y el coche en propiedad
La lectura política del cambio es inevitable. Hay quien ve en la revisión un paso más hacia la reducción del coche privado. «El objetivo de esta gente es ir retirando coches antiguos para que el parque automovilístico baje de los 10 años. Pero no quieren coches de combustión. Quieren eléctricos por los mandatos de la agenda 2030», sostiene un mensaje. Otros apuntan a que no hay baterías ni dinero para coches eléctricos para todos, y que el objetivo es que pocos tengan coche en propiedad. La bandera roja, dicen, fueron las ZBE en Madrid y Barcelona.
La figura del director general de Tráfico, Pere Navarro, centra buena parte de las críticas. Se recuerda que entró con el gobierno de Zapatero y que impulsó el carnet por puntos, los radares y la bajada de límites de velocidad. También que en 2007 un programa de televisión grabó a su chófer superando en 35 km/h el límite de velocidad en un tramo de apenas 3 kilómetros. «Éste entró con Zapatero y empezó la caza indiscriminada al conductor», resume un participante.
Qué pasará con los coches más antiguos
Para los propietarios de coches antiguos, el panorama es incierto. Un usuario con un C5 de primera generación (Euro3) teme quedarse fuera. «Entiendo que voy a estar jodido», dice. La ITV, que muchos superan sin problemas, no sirve como salvoconducto: «¿Entonces, para qué cojones sirve la ITV? Mi Toyota diésel del 2007, como un campeón las supera. ¿Qué hago, lo achatarro? Pues les van a dar por culo», resume otro.
La conclusión más repetida es que la medida, tal como se ha filtrado, genera más preguntas que respuestas. La DGT no ha publicado aún la clasificación definitiva, y el margen hasta el primer semestre de 2026 deja tiempo para que la letra pequeña se aclare. O para que cambie otra vez.
Datos clave
- Etiqueta 0: eléctricos, hidrógeno e híbridos enchufables con más de 90 km de autonomía eléctrica.
- Etiqueta ECO: híbridos enchufables de menos autonomía, híbridos convencionales y de gas Euro 6d o superior.
- Etiqueta C: gasolina Euro 6d y diésel Euro 6d-TEMP o Euro 6d.
- Etiqueta B: mínimo Euro 4 en gasolina y Euro 6 en diésel.
- Publicación de la clasificación definitiva: primer semestre de 2026.