El PP pasó de abanderar la acogida del Aquarius a tachar de ilegal la misma travesía
¿Cuánto ha cambiado la derecha española en seis años? Basta comparar dos declaraciones del mismo líder. En junio de 2018, Alberto Núñez Feijóo ofrecía Galicia para acoger a los 630 rescatados del Aquarius en lo que calificó como una "cuestión humanitaria". La inmigración era entonces el duodécimo problema del país, citado por un exiguo 3,5% como uno de los tres más graves. En 2025, Feijóo —ya al frente del PP— se refería al mismo barco como "un barco lleno de inmigración ilegal". El giro no es casual: la formación ha incorporado el rechazo a los menores extranjeros no acompañados, los "menas", como seña de identidad.
Al fondo, una tensión social que algunos leen como un estallido anunciado. La vivienda, los servicios públicos y la percepción de inseguridad se mezclan con un discurso que señala al migrante. Hay quien sostiene que esa espiral la alimenta la propia derecha para capitalizar el malestar; otros argumentan que los problemas reales de convivencia y saturación existen y el silencio oficial los agrava. Lo cierto es que la posición del principal partido de la oposición ha virado 180 grados. Y el debate, lejos de cerrarse, se ha enquistado.
Ironía seca: ese barco humanitario de 2018 es hoy, para quien lo presidía, un barco de la discordia. La próxima vez que el Mediterráneo devuelva un Aquarius, ya sabemos qué calificativo recibirá.